Memoria de los héroes de la resistencia incruenta
sI vis pacem, para bellum”. Si quieres la paz, prepara la guerra, es una de las barbaridades más grandes que se ha repetido durante el pasado siglo XX. Esa barbaridad nos ha llevado a matarnos como perros por las calles”, afirmó el lehendakari Ibarretxe, autor del epílogo de Ser basque izan, durante su turno de palabra en la presentación ayer del citado libro distribuido en dos tomos. Una publicación que se podrá adquirir con la compra de DEIA este domingo.
“Sin embargo, existe motivo para la esperanza, ya no ganan elecciones los que declaran guerras, como les sucedió a los del trío de las Azores. Y quienes pasan en grandes letras a la historia son los resistentes pacíficos, como Mandela o Ghandi”, añadió Ibarretxe.
“Soy hijo de la resistencia” recalcó el lehendakari. “Yo no me puedo considerar un resistente, pero mi ama regresó aquí en 1957, justo en el año en que empieza el libro, y nací yo. Quién iba a decir que, con el paso del tiempo, ese hijo de la resistencia terminaría siendo lehendakari”, reflexionó Ibarretxe.
Y esos son las y los protagonistas de Ser basque izan. “Aquellos que, lejos de dejarse abatir por la opresión, lucharon de manera pacífica por mantener las señas de identidad y la cultura de un pueblo frente al franquismo”, como apuntó en su emocionado discurso la propia autora de la publicación, la bilbaina Elisabete Bizkarralegorra.
“Muchos de los que habéis aportado vuestra memoria estáis aquí, pero también hay muchas personas ausentes”, relato Bizkarralegorra, quien dedicó parte de su discurso a Luis Amann. Él fue el que le llamó allá por 1990 para impulsarle a empezar a trabajar en la memoria de la resistencia durante la dictadura franquista.
La autora también evocó a personas como a Juan de Ajuriaguerra y Elbira Zipitria, alma mater del movimiento de las ikastolas. También estuvo en su discurso buena parte del clero vasco “que apoyó los derechos humanos, sociales y culturales, lejos de la Conferencia Episcopal y el Nacional Catolicismo imperante”, recordó Bizkarralegorra.
La publicación recoge en dos volúmenes más de un centenar de testimonios de activistas de la resistencia vasca pacífica entre 1957 y 1977. Varios sacerdotes y 33 mujeres tienen voz en la publicación. Incluye, además, declaraciones de personas impunemente torturadas por la policía del régimen entre mediados de los años sesenta y setenta.
Al inicio de la presentación, el director de DEIA, Bingen Zupiria, señaló que “la obra debiera estar en todos los hogares, centros educativos y bibliotecas de Euskal Herria porque es una historia de historias. Ofrece sus páginas para que los propios protagonistas expongan sus experiencias y testimonios en relación con la cultura, el euskera y la clandestinidad”.
Antes, el autor del prefacio, un lúcido Mitxel Unzueta, había subrayado que la publicación recoge “una gran cantidad de acontecimientos, personas y documentos que forman un interesante puzle de lo que fue la resistencia”. Insistió Unzueta en su alocución en que es muy importante mantener memoria de esa etapa, pero teniendo en cuenta “que el objetivo entonces era mantener vivo el recuerdo sin cargar a las generaciones del futuro con el resentimiento de una guerra perdida”, apostilló con contundencia.
El editor, Jokin Apalategi, glosó las muchas horas y el enorme trabajo que han supuesto a la escritora recopilar y ordenar toda la información recogida y la documentación hallada. Esfuerzo en el que también se comprometió la editorial Utriusque Vasconiae. Baste señalar que la tarea comenzó en 1990 y concluyó en 2015. “Pero, al final, tanto la autora como la editorial vencimos. Y estamos muy contentos de nuestro logro”, manifestó Apalategi con orgullo mirando a la autora.
Tanto el propio Apalategi como Bizkarralegorra forman parten de ese colectivo de resistentes anónimos. De héroes de la cotidianidad que mantuvieron vivos los rescoldos de un pueblo, una cultura y una lengua sin necesidad de grandes y determinantes acciones. Con la heroicidad del día a día y el trabajo jornada a jornada en cuestiones como la educación, la memoria, la transmisión del orgullo de pertenencia y el sueño de justicia y reconocimiento.
El salón de actos del Archivo Foral de Bizkaia, en su sede de María Díaz de Haro, se llenó para la presentación de Ser basque izan. Más de 150 personas de la sociedad vizcaina -como el exalcalde de Bilbao Ibon Areso, el exsenador por el PNV Iñaki Anasagasti o la exdiputada foral de Medio Ambiente María Esther Solabarrieta- se contaban entre los asistentes. Lo mismo que el exparlamentario de HB Tasio Erkizia. El libro recoge las torturas a las que fue sometido, y que explicó en petit comité poco antes del acto, antes de añadir que no recordaba a los 38 jóvenes abogados que en 1975 presentaron una querella contra los policías que le torturaron. “Se me había olvidado, pero entre ellos estaban Juan Luis Ibarra, Xabier Arzalluz o el juez Pericás” evocó.
También acudieron Paulo Iztueta, Ur Apalategi, Iñaki Ziaurriz, Iñaki Renteria, Arantza Arribas, Amaia Etxebarrierta, Ane Miren Zumertz, Gaby Santibañez, Juan Manuel Cancelo, Pello Caballero, Gorka Mostajo, el exalcalde de Getxo Iñaki Zarraoa, la cantante Maite Idirin, Josu Bravo Azkuenaga, Clemente Sabando, Karmele Goñi, Rosa Miren Pagola o Iñigo Camino, entre otros.