Atxurra sitúa a Bizkaia en el atlas del arte parietal
Medios chinos, estadounidenses, malayos, franceses, británicos, turcos, alemanes, húngaros o libaneses se han hecho eco del excelente conjunto descubierto en esta cueva de Berriatua
Bilbao - Todavía no saben con certeza las sorpresas que esconde en sus paredes la cueva de Atxurra, pero los catorce paneles decorados hace 14.000 años con figuras de animales ya han dado la vuelta al mundo y fascinado a especialistas en arte parietal y medios de comunicación internacionales, interesados en conocer más detalles sobre este y otros yacimientos arqueológicos vizcainos. No se equivocaba Diego Garate, el arqueólogo que participó en el descubrimiento -y responsable del proyecto de investigación dispuesto para esta cavidad- cuando subrayaba hace un par de semanas que el conjunto de grabados localizados (más de setenta de momento) “aparecerá en todos los manuales de arte paleolítico”.
De hecho, hay referencias escritas a este hallazgo en puntos del planeta tan distantes como Estados Unidos, China, Alemania, Cuba, Malasia, Chipre, Lituania, Hungría, Líbano, Italia, Francia, Reino Unido,... además de en publicaciones de reconocido prestigio internacional como la versión web de la revista National Geographic. Ya el día en que se hizo público este extraordinario descubrimiento (el pasado 24 de mayo) la cuantiosa e inusual presencia de medios de comunicación dejó patente la notoriedad del mismo.
Y desde entonces, la noticia ha corrido como la pólvora; incluso una cadena de televisión europea ha mostrado su deseo de desplazar un equipo hasta Bizkaia para grabar un programa especial sobre la docena larga de cavidades decoradas de la época paleolítica conocidas en el territorio hasta la fecha: Venta de La Perra, Santimamiñe, Arenaza, El Rincón, El Polvorín, Antoliña, Askondo, Bolinkoba, Lumentxa, Morgota, Ondaro, Abittaga, Goikolau y la de Atxurra. Su interior (cerrado a cal y canto con una verja tras el hallazgo del deslumbrante animalario) no ha sufrido cambios prácticamente en 14.000 años, con sus techos altos -entre 10 y 15 metros- y una anchura que rondará los tres y seis metros, detallaba Garate. “Eso permite que haya esas repisas colgadas” [a tres y cinco metros del suelo] donde han permanecido ocultos esos grabados.
Además, los distintos restos materiales arqueológicos encontrados a los pies de algunos de esos grabados están directamente relacionados con el proceso artístico: restos de carbón para iluminarse o tintar los contornos de las figuras, y pequeñas herramientas de sílex con las que posiblemente grabaron esos animales sobre la roca caliza. “Vamos a tener elementos del contexto de ese arte y nos permitirá tener una datación precisa”, describía Garate.
Este importante hecho permitirá comprender un poco mejor el arte parietal y mueble [herramientas y piezas] del Paleolítico. Y tendrá otra derivada en el plano de la investigación a nivel internacional y europea en particular: ofrecerá una visión panorámica sobre la posición que ocupaba la geografía vasca en las relaciones y los intercambios de ideas, de tecnología y de cultura entre las distintas comunidades que poblaban en aquella época la cornisa cantábrica, la zona pirenaica y la Borgoña francesa.
“En el top de la investigación” “Expertos internacionales nos están llamando y eso desde el punto de vista del territorio es bueno porque significa que Bizkaia está en el top de la investigación en arte parietal”, apostillaba a este respecto Andoni Iturbe, jefe del Servicio de Patrimonio de la Diputación Foral de Bizkaia. Su contrastada experiencia y la del equipo de profesionales que operan en esta unidad de la institución foral fue decisiva para interpretar de un modo acertado la magnitud del descubrimiento (mantenido en secreto desde el 25 de septiembre de 2015) de los paneles decorados de la gruta de Atxurra.
Sin embargo, expresaba en declaraciones a DEIA, “lo que nos ha sorprendido es la repercusión internacional que ha tenido. Hemos estado en medios de Estados Unidos, Malasia, Hungría,... sitios donde nunca esperarías llegar. Es algo muy positivo”, describía. En este sentido, y salvando las distancias en la comparación, decía que si el Museo Guggenheim puso a Bilbao y a Euskadi en el mapa internacional, el arte paleolítico nos vuelve a poner en ese mapa mundial. El arte que hizo la población prehistórica nos ha colocado en el mundo en el Siglo XXI, algo curioso...”, enfatiza con entusiasmo Iturbe.
Aunque todavía quedan algunas repisas por explorar -y el tercio final de la cueva ni siquiera ha sido pisado en esta nueva campaña de investigación en la que colaboran arqueólogos y espeleólogos- se estima que sea el yacimiento con mayor número de figuras de arte parietal paleolítico de Euskadi. El interior de Atxurra fue utilizado en exclusiva como santuario, haciendo un símil con lo que en la actualidad se entiende por espacio dedicado a rituales y hechos trascendentales, propiciatorios para expediciones de caza,...
“Son curiosidades de la historia”, insistía el jefe del Servicio de Patrimonio de la Diputación Foral de Bizkaia. Y es que, apuntaba Iturbe, aquellos grupos humanos de cazadores-recolectores que entre 12.500 y 14.000 años generaron esas representaciones de animales (caballos, bisontes, ciervos, cabras,...) “han hecho que Bizkaia entre en el Siglo XXI como un referente a nivel internacional. El creador o los creadores de aquellas pinturas y grabados jamás se imaginaron que nos pondrían en la cima del arte parietal”, redondeaba.
Esa repercusión a nivel internacional es precisamente “el valor añadido” que se ha liberado ahora al mundo entero gracias al trabajo de investigación desarrollado en la última década por el equipo de profesionales de la institución foral. “A veces nos queda la sensación de que desde fuera nos ven de una manera y nosotros nos vemos de otra”, coronaba Iturbe al tiempo que puntualizaba que “la sensibilización está calando en la sociedad”.