Belit Solar, mentora de nuevos atletas en Barakaldo
Belit Solar llegó a ser atleta profesional y, ahora, es entrenadora y directiva del Club Atletismo Barakaldo Empezó a los 12 años y desde entonces el deporte es su vida
Barakaldo - “El atletismo debería reducir el estrés, no aumentarlo”. Esta frase es uno de los mantras que reza el triatleta norteamericano Mark Allen que, entre 1989 y 1995, se hizo con el Ironman de Hawai en seis ocasiones. La barakaldarra Belit Solar ha encontrado en el atletismo su forma de vida, un estilo vital en el que, en ocasiones está presente el estrés, pero en el que prima el sentimiento de hacer lo que le gusta. Ha sido atleta profesional y es entrenadora y directiva en el Club Atletismo Barakaldo, entidad en la que trabaja para que, en un futuro, haya grandes atletas en el municipio.
Su idilio con el mundo del atletismo comenzó hace 18 años. Tenía doce años y llegó por vez primera a las pistas de la Ciudad Deportiva de San Vicente, esa que, a lo largo de este tiempo le ha visto entrenar tantas veces y que también ha presenciado cómo aconsejaba a jóvenes atletas. “Empecé por casualidad. Lo mismo que me decanté por el atletismo podía haberlo hecho por cualquier otro deporte”, reconoce Belit, quien a lo largo de su trayectoria como atleta ha acumulado éxitos en campeonatos estatales, autonómicos y provinciales. “He logrado y he vivido cosas que no imaginaba cuando empecé, pero lo que más me ha enseñado es a relacionarme con la gente y a aprovechar el tiempo”, explica. Sabe sacar rendimiento al cronómetro, tanto que su mejor marca en 800 metros, su modalidad predilecta, es de dos minutos y siete segundos.
Entrenamiento a entrenamiento le fue enganchando, engatusando el atletismo en particular y el mundo del deporte en general, tanto, que quiso hacer de ello su modo de vida y, por este motivo, cursó la carrera de IVEF. “En bachillerato vi que quería dedicarme al deporte. De hecho, no puedo imaginar mi vida sin hacer algo que esté ligado a ello”, reconoce.
Mientras construía una carrera atlética de éxito y preparaba su futuro profesional ligado al deporte, con tan solo 20 años se le presentó la oportunidad de empezar su andadura como entrenadora en el Club Atletismo Barakaldo. “Empecé cubriendo una baja. El mundo del entrenamiento me sedujo, me fue enganchando. Todo se me hacía más fácil es una rueda en la que una cosa te lleva a la otra”, explica. Lo que aprendía en la carrera universitaria lo podía aplicar en su preparación como deportista y también como entrenadora y viceversa.
El salto de ser deportista a ser también entrenadora le llevó a nuevos escenarios como el de la motivación de los atletas. “Hay a quien se le motiva más fácil que a otros. Cada persona es un mundo pero, actualmente, en el club tenemos atletas que disfrutan entrenando y que son muy buenos”, indica Belit.
La barakaldarra es una mujer que tiene las ideas claras y así lo demostró en una de sus decisiones más complicadas: la de retirarse como profesional. Lo hizo a los 27 años de forma temprana, prematura para algunos, pero Belit lo tenía absolutamente claro. “Fue una decisión muy complicada, pero no tenía motivación para seguir compitiendo y entrenando. Estaba cansada psicológicamente y lo que antes era una diversión, dejó de gustarme”, indica. Así que colgó las zapatillas haciendo caso a algo que hoy inculca a sus atletas: “Les digo que disfruten, que aprendan y que no se presionen”.
Directiva Colgó las zapatillas, pero siguió haciendo deporte y asumió un nuevo reto; ser directiva del Club Atletismo Barakaldo, entidad que colaboró con el Ayuntamiento en la organización de la Carrera de la Mujer y que prepara para octubre los 10 kilómetros de Barakaldo. “Sin el trabajo que hacen los voluntarios sería imposible que pudiésemos organizar estas pruebas”, reconoce.
Ahora, como directiva rebusca en todo aquello que sentía como atleta -ha vuelto a competir esta temporada aunque a un nivel más bajo- para organizar la mejor carrera posible tanto a nivel logístico como de circuito. “Ahora valoro más cualquier carrera porque sé lo que cuesta organizarla”, confiesa Belit, una barakaldarra que, zancada a zancada, ha recorrido un camino en el que la premisa siempre ha sido disfrutar.