Barakaldo - Barakaldo y la localidad guipuzcoana de Lezo están separadas por 112 kilómetros de distancia. Son dos municipios muy diferentes: uno tiene casi 100.000 habitantes, mientras que el otro roza los 6.000. Sin embargo, ambos están unidos por Aloña Intxaurrandieta, una joven de 31 años que actualmente coordina el Centro de Interpretación Histórica Luis Choya Almaraz de Barakaldo y también es una de las artífices de la creación de la revista cultural e histórica K Aldizkaria, publicación que, en los dos números impresos hasta la fecha, trata de recuperar y divulgar el amplio legado histórico de la localidad fabril.

Aloña, licenciada en Historia del Arte, llegó hasta el centro barakaldarra hace seis años y desde entonces ha ido conociendo la personalidad de Barakaldo y Ezkerraldea, a la vez que ha ido mostrando la historia de la localidad fabril a los propios barakaldarras. “Si hace diez años me llegan a decir que iba a estar aquí trabajando, posiblemente no me lo hubiese creído, hasta me hubiese reído”, señala. Pero llegó cuando apenas contaba con 25 años y ahora es la principal responsable del centro. “Al de tres meses de recalar aquí, empezamos a trabajar en el proyecto de K Aldizkaria. Esta iniciativa es la base sobre la que gira todo lo que ofrecemos en el Centro de Interpretación”, reconoce Aloña. Así las cosas, los reportajes y temas que aparecen en esta revista sirven para dar vida a exposiciones y demás actividades que se desarrollan en este espacio ubicado en El Regato. Allí trabaja Aloña y ha sido en estas instalaciones en las que además de conocer más de cerca la historia de Barakaldo, ha descubierto el carácter de los barakaldarras. “Ha sido un proceso paralelo, mientras conocía la historia de Barakaldo, también he conocido a sus gentes”, señala.

La revista K Aldizkaria, su proceso de creación, le ha ayudado a conocer mucha gente. En este proyecto trabaja con personas como el escritor Mikel Alvira, el historiador Txeru García Izagirre y Javi Barrio, director técnico del museo de las Encartaciones. Así, uniendo sus fuerzas dieron forma a K Aldizkaria que lucha por recuperar la historia y la cultura barakaldarra. “Con el primer número empezamos a trabajar en 2009 y lo publicamos en 2012”, asegura Javier Barrio, quien fue uno de los impulsores de esta idea. “Fue como un parto”, explica Aloña. “Había quien nos decía que era imposible sacar adelanto algo así, pero con el trabajo de ambos, de otra mucha gente y la ayuda del Ayuntamiento lo hicimos posible”, especifica Javi, quien, junto a Aloña, coordina este proyecto que tiene el objetivo de “tener una periodicidad fija”.

Recuerdo y conservación

A lo largo de este tiempo en el que esta licenciada en Historia del Arte ha coordinado esta revista que sacó su segundo número en diciembre de 2015, ha visto particularidades en la recuperación histórica de Barakaldo. “La potencialidad histórica de este municipio es importante, hay muchas cosas que no se conocen. Me ha llamado la atención cómo esta zona ha pasado de ser un municipio industrial a ser un punto de servicios y cómo mucha gente no solo ha pasado página, sino que ha querido superar ese pasado industrial”, desarrolla Aloña.

Para que todo lo que ha ocurrido en Barakaldo no caiga al cajón del olvido, Aloña y su equipo ya están trabajando de cara al siguiente número de K Aldizkaria y las actividades que se organicen en el centro de Interpretación Histórica. “Nos gustaría que en un futuro, de una forma u otra, nuestra publicación pudiera llegar a todas las casas”, reflexiona Aloña, una barakaldarra que, como otros muchos en el municipio, nació fuera de las fronteras de la localidad fabril, concretamente, a 112 kilómetros, en Lezo.