Plentzia - La paciencia se ha agotado para la Sociedad Deportiva Plentzia. Las obras para arreglar el campo de fútbol que el equipo de gobierno del Grupo Independiente se comprometió a llevar a cabo antes de la siguiente legislatura no llegan y ello ha provocado que el presidente de la entidad deportiva, Gorka Zuazo, presente su dimisión -que será efectiva el próximo 5 de abril- y que aficionados y familiares de los jugadores comiencen a recoger firmas y hayan convocado una manifestación de protesta para el 6 de marzo.

En el año en el que el Plentzia celebra su 90 aniversario, la junta directiva, los futbolistas y los vecinos temen la desaparición del club porque “no se puede jugar en un campo así”, indica el todavía máximo mandatario de la sociedad, que permanecerá hasta abril en el cargo porque se ha comprometido a organizar un torneo en Semana Santa. La hierba artificial del terreno de juego está colocada sobre una base de arena que, por lo tanto, no es sólida debido a que la Demarcación de Costas prohibió emplear asfalto u hormigón en su construcción y ello conlleva a que Errotabarri esté en unas pésimas condiciones, que se agravan con las fuertes lluvias y que han empeorado más con los “agujeros” que se realizaron el pasado mes de octubre con motivo del “estudio geológico que, en teoría, significaba que las obras iban a empezar”, manifiesta Zuazo. No obstante, los meses han transcurrido y las labores para cambiar el campo plentziarra no se han ejecutado. “Los partidos políticos del Ayuntamiento nos han dicho que no se van a hacer las obras esta legislatura”, apunta el presidente del Plentzia. “Llevamos dos años en los que nos prometen cosas, nos dicen que tienen una partida aprobada y destinada para el campo... pero al final, siempre humo”, asegura el directivo Iñaki Lekanda, en el Facebook del club. Es más, Zuazo explica que en el último trimestre del pasado año, los responsables municipales les llegaron a presentar “unos planos con el arreglo del campo y con más actuaciones que nosotros no pedimos, pero que si quieren hacerlas, perfecto”. Asimismo, el presidente de la entidad también desvela que estuvieron hablando sobre la conveniencia de usar caucho o coco como base sobre la que asentar la hierba artificial. Unas propuestas coherentes después de que el Grupo Independiente “nos llegara a plantear en verano la alternativa de un campo de arena”, recuerda Zuazo aún incrédulo porque “en pleno siglo XXI” esa opción se erija en una alternativa.

Graves lesiones “No pedimos un campo extraordinario, sino uno normal en el que poder jugar”, insiste el máximo responsable de la sociedad deportiva. Y es que la situación es crítica, porque las malas condiciones de Errotabarri están implicando que los jugadores -el club cuenta con cerca de 300 fichas- se lesionen de gravedad. “Tenemos un montón de lesionados de los ligamentos, de las rodillas? Se trata de cosas serias, no de un esguince de tobillo. Son lesiones que te pueden perjudicar para el resto de tu vida”, lamenta Zuazo, “jodido” con todo este caso al que califica de un “palo gordo”, que le deja “sin ganas ni moral” de seguir como presidente.

Los futbolistas, sus familiares y los aficionados también muestran su contrariedad porque no se vayan a realizar los trabajos próximamente en el campo. Por eso, están recogiendo firmas para exigir el inicio de las obras y han convocado una manifestación para el viernes, 6 de marzo, a las 19.00 horas. Este periódico se puso ayer en contacto con la alcaldesa de la villa, pero no atendió las llamadas telefónicas.