Bilbao - Una intensa granizada colapsó anoche el Gran Bilbao. Cientos de vehículos quedaron atrapados en la A-8 en la capital vizcaina, en Rontegi o en la BI-637 en La Avanzada, entre otros puntos. En apenas unos minutos las calles y las carreteras de Bilbao, Getxo, Barakaldo, Erandio y Leioa se vieron cubiertas por un manto blanco, que sorprendió, por su fuerza e intensidad a viandantes y automovilistas. En estos puntos, algunos vehículos patinaron y quedaron cruzados en las calzadas, por lo que el tráfico se vio afectado.
Hasta entonces, las afecciones por acumulación de nieve y hielo habían bajado muchos enteros debido a la práctica desaparición de las precipitaciones heladas. Solo con la llegada de la noche, los copos blancos volvieron a aparecer en el interior y en las cotas altas de las cumbres. No fue hasta las 22.00 horas cuando la climatología volvió a hacer de las suyas. Una gran granizada colapsó el Gran Bilbao haciendo impracticables las principales vías que quedaron cubiertas de una capa de hielo. La A-8 se convirtió en una trampa para los vehículos que no pudieron seguir circulando y tuvieron que aguantar estoicamente a que el granizo fuera disolviéndose ayudado por las máquinas antihielo. Lo mismo ocurrió en el puente de Rontegi y La Avanzada, hasta bien entrada la noche.
Y para complicar más las cosas sobre la medianoche comenzó a nevar lo que dificultó aún más la circulación en tramos como el corredor del Kadagua y en amplias zonas del territorio. A pesar de lo complicado de la situación, afortunadamente no hubo que lamentar graves accidentes, solo algunos leves de chapa.
Además del caos producido por el hielo, las poblaciones por encima de los 200 metros de altura mantuvieron ayer sus espesores de nieve que en algunos puntos superaron los 20 centímetros. Una altura que, según Euskalmet, crecerá hoy entre 2 y 15 centímetros más.
Durante el resto de día, varios puertos de la red secundaria de Bizkaia se mantuvieran cerrados a la circulación, como por ejemplo, Astorkigana, Bikosgana, Larreineta y Kanpazar.
Los operarios del dispositivo foral de viabilidad invernal también se encargaron de despejar el puerto de Sollube, que el primer día de temporal, fue el más afectado por la caída de árboles. Para la 13.30 horas ya se había concluido la retirada de los troncos ubicados en las proximidades del alto de Sollube, después de que se efectuaran cortes intermitentes en el tráfico de 20 minutos de duración.
Por la tarde, Obras Públicas tuvo que hacer frente a un desprendimiento de 10.000 m3 de tierra que obligó a cortar el acceso a Bilbao y el corredor del Txorierri desde La Avanzada. El derrumbe aplastó 30 metros de bionda metálica de la carretera BI-637 y estaba previsto habilitar para hoy un carril provisional y facilitar el acceso desde La Avanzada a Artxanda, Enekuri y corredor del Txorierri.
Activados todos los dispositivos La Diputación mantuvo ayer activos todos los recursos al seguir vigente la alerta naranja por precipitaciones en forma de nieve a 100 metros y el aviso amarillo por bajas temperaturas. “La misma acción preventiva se mantiene hoy”, indicaron fuentes forales.
Los transportes públicos por carretera funcionaron ayer mejor que el miércoles, aunque, por ejemplo, los autobuses que conectan Gasteiz y Bilbao por la autopista AP-68 solo unían las dos capitales evitando las paradas intermedias. Sobre las rieles, la normalidad fue la tónica habitual, a excepción de la línea de Cercanías entre Balmaseda y Bilbao. La inestabilidad de una torre que sostiene la catenaria a la altura del barrio de La Herrera, en Zalla, obligó a suspender el servicio con convoyes eléctricos y sustituirlo por trenes con tracción diésel a partir de las diez de la mañana. Ello obligó a transbordos entre Zalla y Balmaseda y retrasos en los horarios habituales durante toda la jornada. En el resto de vías, Renfe, tranvía y metro comunicaron normalidad, igual que Euskotren, compañía que mantiene hoy la ampliación de frecuencias en las líneas de la costa y a Durango para dar servicio a los vizcainos que prescindan del coche.
En Bilbao ayer siguieron con la prudencia extrema como montera tras una noche en la que no hubo que registrar problemas serios. El propio alcalde, Ibon Areso, salió a la palestra para recomendar toda la prudencia del mundo a los bilbainos y asegurar que “la mesa de crisis activada por el Ayuntamiento por el temporal trabaja las 24 horas del día” en prevención de nuevas heladas o nevadas. Entre el miércoles y ayer se han esparcido más de 25 toneladas de sal en aceras, escaleras y puentes, detalló el alcalde.
Areso destacó la preocupación municipal por las personas sin techo. En este sentido, señaló que no hay problemas para darles cobijo y ofrecerles camas, ya que hay más de un centenar disponibles y no se están utilizando todas. Sí reconoció que, a pesar de la crudeza de estas noches, hay una “minoría de personas” que se niega a ir a dormir a los albergues pero que sí acepta la ropa de abrigo que los servicios sociales les procuran.