Lekeitio - La incorporación del ganso mecánico al Antzar Jokua de Lekeitio era la novedad más esperada de esta edición, sin embargo el mejor balance que se puede realizar es que se integró con total normalidad. En el aspecto positivo, permitió mejorar el espectáculo al mostrar una resistencia mayor que los ánades naturales -además de de Las Landas, se trajeron otros de Güeñes, con similar fragilidad-. En el lado negativo, resistió 24 alzadas de las 14 cuadrillas que quisieron probarlo sin llegar a romperse una sola vez, por lo que tal vez el calibrado de la resistencia del mecanismo de rotura deba mejorarse.

El ingenio mecánico permitió que Ibon Martín, de la cuadrilla Tantaripez, se llevara el galardón al mayor número de subidas al cielo, con siete tirones, aunque no pudo llevarse el premio mayor. Este recayó en las manos de Mikel Alkorta, de WC Komuns, que partió el cuello de un ganso natural tras cuatro espectaculares alzadas, incluido un acrobático cambio de mano en plena izada. La salva de aplausos que recibió fue más que merecida.

Participaron 89 embarcaciones, de las que 14 decidieron emplear el ganso mecánico. El sorteo quiso que la primera en probarlo fuera la vigésima cuadrilla, Rotaflex, con escaso éxito por parte del captor. Estuvo más acertado, Gaizka Likona, de Binilo Bala, que resistió tres golpes. “Es más fácil de sujetar, ya que resbala menos que el natural”, explicó este lekeitiarra con cinco participaciones en años anteriores. Tras desvelar que la decisión se tomó en su grupo “por mayoría” a través de una votación, no pudo adelantar la elección del año que viene. “No afecta a la fiesta; que se centra en el ambiente, el mahón, la cuadrilla...”, reconoció.

Aunque la integración de los gansos de plástico en el juego ha tenido disparidad de opiniones en la localidad, los slogans con los que compiten las cuadrillas cada año fueron mayoritariamente contrarios. Entre los más o menos imaginativos destacó el de la cuadrilla T-Kento -también la más elegante en la remada-, que ironizó preguntando: “Los gansos de plástico, ¿al contenedor amarillo o al marrón?”.

Los continuos cambios de ganso -se utilizaron hasta 29 diferentes-, que incluyeron la novedad de alternar el ingenio Antzartek a lo largo del juego provocaron que se alcanzara la hora de finalización del juego -a las 19.00 horas- a falta de media docena de cuadrillas por participar, aunque en esta ocasión la organización estuvo benévola y permitió pasar a todas. Así, rompiendo la tradición, se prolongó trece minutos más de las tres horas estipuladas.

También se tuvo en cuenta la parada de cinco minutos debido a la falta de ambulancias que dieran cobertura al juego ya que las presentes habían salido a socorrer dos incidencias. No fueron las únicas incidencias en el juego, en el que hasta ocho cuadrillas fueron eliminadas por incumplir las normas, ya que hubo dos amagos de vuelco en pleno puerto que, afortunadamente, no llegaron a consumarse.

Multitudinario El resto del dispositivo de seguridad, junto a los servicios de transporte especiales ideados, cumplieron ante la avalancha que ayer padeció la localidad costera. La coincidencia con el viernes hizo que, al contrario que en años anteriores, la llegada de visitantes fuera incrementándose a lo largo de la tarde. Efectivos de la Ertzaintza, la policía local, la Cruz Roja -con más de 40 voluntarios por tierra y mar en varias embarcaciones- y Protección Civil resultaron suficientes para una festividad que, acompañada además por la climatología, superó de largo los registros de asistencia de ediciones anteriores.

Así pues, Lekeitio ha vuelto a amoldar su más conocida tradición a los tiempos, como lo hiciera permitiendo la participación de las mujeres -este año ha habido 14- y utilizando gansos sacrificados previamente y no vivos, como antaño.