Al mal tiempo... buena cara, chocolate y baile
El desfile infantil del Carnaval se suspende por la lluvia y el viento, pero nada consigue aguar la fiesta de los txikis
DOSCIENTOS cincuenta litros de chocolate caliente y mil trescientos bizcochos. Fue el hamaiketako que repartieron en la Plaza Nueva para hacer frente al temporal que azotó Bilbao durante la mañana carnavalera de ayer. Suspendido el desfile de las ikastolas y escuelas a causa de la lluvia y el viento, el espíritu del Carnaval de los niños se mantuvo intacto gracias a la música y el baile. "Aquí estamos mejor que en la ikastola porque hay chocolate", contaba Naroa con un brillo especial en los ojos. "Hay muchísima gente", decía Ander, mientras intentaba bailar el Sarri Sarri. Son solo dos de los 500 niños que se dieron cita en el Casco Viejo, la mitad del número que el Ayuntamiento había previsto.
La actriz Karmele Larrinaga, que tiene el honor de ostentar este año el reinado de Zarambolas, se unió a la fiesta y participó en todos los corrillos de baile: "Soy así de animada siempre". Disfrazada de Supermentxu, una heroína que fomenta la limpieza y el reciclaje en Bilbao, Karmele apostó por los disfraces "acuáticos" como antídoto a las precipitaciones: "Si a los bilbainos nos parara la lluvia, no saldríamos nunca de casa. Hay que buscar trajes acuáticos para el desfile, como el de sardina o de bacalao". Entre canción y canción, Zarambolas contó, emocionada, cómo está viviendo estos carnavales tan especiales: "El año pasado improvisé el disfraz, pero este año todo ha estado preparado con antelación".
La fanfarria, primero, y la discoteca, después, pusieron en la carpa un ritmo que no dejó indiferente a nadie, aunque la climatología puso en riesgo la asistencia de algunos: "Hemos estado a punto de no venir, pero es algo muy bonito y los niños disfrutan al máximo con la música", explicaba Paula Acosta, profesora de Karmengo Ikastola. Tras una larga semana de preparación del disfraz de Txatxo, un personaje del carnaval navarro, las sonrisas de Javier, Nerea o Iker, mientras disfrutaban del chocolate reflejaban el verdadero sentido del Carnaval infantil: "Lo estamos pasando muy bien y nos gusta mucho estar aquí. Hemos venido en autobús y no nos hemos mojado", decían entusiasmados. Los 200 alumnos de la ikastola Artxandape, sin embargo, se acercaron al Casco Viejo andando. Nunca fallan a la cita y este año no se han querido quedar atrás: "Desde las nueve hasta las once hemos estado haciendo juegos en la ikastola, pero luego nos hemos acercado a las Plaza Nueva disfrazados de chinos, árabes y personajes del carnaval euskaldun", comentaban las profesoras.
El himno del Athletic retumbaba en la carpa, donde los padres y abuelos de los pequeños intentaban hacer la mejor instantánea de sus niños, disfrazados de piruleta, lacasitos, chicles o conguitos, como el centenar de alumnos del colegio Presentación de María Hijas de la Cruz, los primeros en llegar a la carpa. "Hemos venido todos los de primaria. Los de infantil, disfrazados de indios, se han tenido que quedar en el colegio", relataba la profesora Esti Barrio.
No hay excusas. Paraguas, coloridos gorros o soluciones espontáneas para resguardarse del agua y del frío. Todo vale por Carnaval.
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