ortuella - "La he visto nacer y ahora me toca verla morir", exclamaba apesadumbrado Lucio, un leonés afincado en Ortuella desde los años 70 del pasado siglo y dueño de un taller colindante con las instalaciones de la empresa Burdilan que ayer comenzaron a ser demolidas con la ayuda de una enorme cizalla después de que el viento derribará en la tarde del viernes parte de su techumbre. "Es una pena que se haya llegado esta situación que ha sido generada por un total abandono por parte de sus propietarios hasta el punto de que se había convertido en un peligro para las personas", lamentó el alcalde de Ortuella, Saulo Nebreda.

El viento solo aceleró un proceso de desmantelamiento en el que los amigos de lo ajeno han tenido un papel primordial mediante un saqueo continuado de todo tipo de materiales, especialmente hierro, cobre y aluminio. "Como ves han llegado a cortar de manera alterna, uno no, dos si, uno no, los pilares de hierro lo que ponía en riesgo la estabilidad del tejado y las paredes", explicaba un responsable de Zandesa, la empresa contratada por el Ayuntamiento para el derribo que concluirá la próxima semana. Serán algo más de 49.000 euros que se girarán a los propietarios concursales de Burdilan, la otrora reina de la ferralla.