gernika-lumo. PROA a las grandes e inquietantes olas de la crisis económica, la nave de la comarca de Kostaldea, en la que comparten travesía Busturialdea y Lea Artibai, continúa avante en su desarrollo. En su constante embate con la tormenta de la inestabilidad, son las empresas, asociaciones y personas que trabajan cada día las que permiten que el timón de la embarcación permanezca firme para alcanzar el destino de la prosperidad, el entretenimiento y el bienestar. Los VI DEIA Hemendik Sariak volverán a reconocer este martes el esfuerzo de algunos de ellos, merecedores del agradecimiento de la sociedad por su buen hacer durante muchos años.
Urdaibaiko organoak
Diez años promocionando música e instrumentos
El ciclo de música Urdaibaiko Organoak ha cumplido diez años expandiendo los sonidos que emiten los valiosos y a menudo desconocidos órganos de la comarca. El festival Urdaibaiko Organoak-Joxe Mari Egileor -organizado por la Asociación de Desarrollo Rural Urremendi- está patrocinado desde 2004 por la Diputación Foral de Bizkaia, los ayuntamientos donde se celebran los conciertos y Bilbao Bizkaia Kutxa.
Cada año son cerca de una decena las actuaciones que completan el programa con los mejores exponentes, tanto del territorio histórico como del extranjero: los alemanes Rohlan Muhr o Johannes Skudlik, o los italianos Nicoló Sari, Stefano Pellini o Luca Ratti, se han mezclado con Javier Artigas, Ainhoa Barredo o el mundakarra y alma Mater de la cita Benantzi Bilbao.
El ciclo, además de difundir la música, sirve para dar a conocer el patrimonio instrumental que se esconde en los templos de la comarca. Algunos de ellos se ven aquejados por el paso del tiempo por lo que su recuperación también es otro objetivo de la cita anual, aprovechando el eco de sus actuaciones. En años anteriores se ha logrado recuperar el órgano de la Merced en Gernika-Lumo (2008) y el de Andra Mari de Mundaka (2011). Los siguientes en reclamar un arreglo son el de San Pedro de Lumo y el de los Franciscanos de Bermeo, que en 2014 cumplirá cien años.
Miba kooperatiba
Medio siglo ayudando a los baserritarras de Bizkaia
Nació en 1963 como una modesta cooperativa que buscaba facilitar el suministro de semillas, piensos y otros productos a los baserritarras y pequeños ganaderos del entorno de Markina-Xemein y hoy, 50 años después, 1.200 socios componen la cooperativa MIBA. Markina Inguruko Baserritarren Alkartasuna lo conformaban en sus comienzos poco más de una treintena de socios que, poco a poco, ha ido creciendo hasta tener clientes en toda Euskal Herria y otras provincias limítrofes.
El 25 de mayo conmemoraron con una fiesta el medio siglo desde que se pusiera en marcha la pequeña lonja primigenia, a medio camino entre los núcleos de Markina-Xemein y Etxebarria. Tres eran los trabajadores que se encargaban de almacenar, expender y gestionar los productos que se compraban al por mayor a otras firmas para que los baserritarras las adquirieran de la manera más económica posible.
Sacos cargados al hombro o a lomos de un burro componían la estampa de unos años en los que la tecnología parecía una quimera. La compra de máquinas para crear piensos fue el primer paso en una evolución que ha llevado a la cooperativa a producir en la actualidad 43.500 toneladas de compuestos en la moderna planta que se erige desde 2002 en la zona industrial de Galar-tza, en Etxebarria. 27 empleados se encargan de llevar adelante la actividad, repartidos en sus ubicaciones de Etxebarria y las tiendas de Igorre y Markina-Xemein.
Para entonces, este paso se ha había convertido en una necesidad, por cuanto que en 1998 se había fusionado la cooperativa CAVA, sumando más de un millar de socios que multiplicaban la demanda. Aunque se sigue suministrando a los pequeños baserritarras, el 90% de la producción de Miba son grandes productores a quienes se suministra el pienso a granel compuesto con la mezcla exacta que requiere el cliente.
Bakearen arbola - gesto por la paz
Buscando la pacificación con un solo, aunque complicado, gesto
Se trataba únicamente de un sencillo gesto, pero los tiempos de dura confrontación política en Euskadi, con ETA en sus años de mayor actividad armada, hicieron de las concentraciones de Gesto por la Paz todo un ejercicio de valentía. Convencidos de la necesidad de tomar parte en esta confrontación a favor de la vida, inició su andadura en 1988 la asociación Bakearen Arbola-Gesto por la Paz de Gernika-Lumo. Su primer gesto fue el 20 de marzo de 1988 y el último ha sido su disolución, al igual que la de toda la estructura a nivel de Euskadi, el pasado mes de mayo, una vez que se ha alcanzado su objetivo último: el fin de la violencia. A ello contribuyó de manera notable esta organización, concienciando y facilitando un medio de expresión colectiva frente a la violencia específica generada en Euskal Herria.
En sus 25 años de actividad en la localidad foral, Bakearen Arbola ha mantenido su presencia en la calle; no solo con los 15 minutos de silencio con los que condenaban cualquier acto de violencia que se produjera en el contexto político, sino a través de la organización de charlas, jornadas y otras iniciativas sobre la paz. El galardón DEIA Hemendik Sariak quiere agradecer esta labor que no siempre ha sido justamente reconocida en la sociedad vasca.
Urdaibai dantza taldea
Más de 40 años haciendo bailar a todo un pueblo
Fueron los primeros en emplear en nombre de Urdaibai, en recuerdo a la torre ubicada en el barrio San Cristóbal, y hoy, 44 años después de su fundación, Urdaibai Dantza Taldea se erige como uno de los símbolos de Forua. En la actualidad cerca de 30 adultos y 40 chavales componen la agrupación, aunque un recuento a grosso modo revelaría que más del 10% de los forutarras han bailado alguna vez en el grupo. Son varias generaciones ya, algunas de las cuales aún se encuentran en los ensayos de los viernes, donde coinciden incluso padres e hijos.
El amor por la danza y la identificación del grupo con Forua facilita que los dantzaris se resistan a dejarlo, por lo que conforma un colectivo veterano imprimido de un carácter respetable. Además de los propios bailes, razón de ser de Urdaibai, recuperar las tradiciones en torno a la danza ha ocupado gran parte de su actividad. Así, han recuperado las erregelak que se bailaban en San Ignacio, o los aurreskus de Elizalde, entre otros. Para ello, y para rescatar vestimentas tradicionales de las danzas vascas, se han valido de los testimonios de antiguos dantzaris y vecinos de la localidad.
fundación arrotegi residencia
Unas modernas instalaciones mejoradas con el factor humano
Se encuentra prácticamente al completo, lo que supone la mejor muestra del buen hacer de la Residencia Arrotegi de Busturia. La Fundación, constituida el 20 de noviembre de 1907 para proporcionar albergue y asistencia a ancianos y desprotegidos de Bizkaia lleva más de un siglo creciendo, desde los 18 residentes que atendía en la década de los años 70, pasando por los 40 en 1985, hasta el casi centenar de personas que acoge actualmente.
Para glosar los méritos contraídos por el centro para hacerse merecedor del premio Hemendik y, más aún, del favor de sus residentes, se podría hablar de sus recientemente ampliadas y renovadas instalaciones: 89 habitaciones -el 75% individuales y con baño propio-, 12 metros cuadrados de espacios comunitarios por residente -superan ampliamente los 4 que establece la normativa-, 15.000 metros cuadrados de zonas de esparcimiento... Sin embargo, estos datos quedan relegados a un segundo plano cuando se valora el componente humano, con un trato y una atención a los residentes que agradecen infinitamente más que cualquier infraestructura.
Desde el inicio, la gestión de la residencia ha estado encomendada a las religiosas Hermanas de la Caridad de Santa Ana. A su excelente labor se han unido los profesionales -médicos, enfermeras, fisioterapeutas, psicólogos?- que, gracias a la política de contratación de la Fundación, completan un plantel estable, familiar y cercano que es valorado de manera positiva por sus residentes.
MUINOGORRI ELKARTEA
Un txoko con las puertas abiertas a todos los forutarras
Acaba de cumplir su mayoría de edad y en estos 18 años el txoko Muinogorri de Forua se ha convertido en la casa de todos los forutarras. Aunque abrió sus puertas en 1995, su germen se gestó muchos años antes, con los txokos Goizeko Izarra y Haitz Biribil, que se ubicaban en los bajos del ayuntamiento y en los locales del barnetegi. Ambos de propiedad municipal, al lograr Forua la desanexión de Gernika-Lumo en los años 90 tuvieron que devolverlos al nuevo Ayuntamiento, aunque su espíritu se trasladó al nuevo recinto.
Si antes Goizeko Izarra organizaba actividades gastronómicas en fiestas de San Gregorio, San Ignacio o San Martín, Muinogorri hace lo propio desde que abriera sus puertas a todos los vecinos y vecinas de la localidad. Además, lleva a cabo cada año una competición de los mejores txakolis de la comarca, que este verano ha cumplido su decimoséptima edición, así como una exposición de setas, como la que se realiza hoy mismo en su sede.
En la actualidad el txoko tiene 77 socios, lo que supone en un pueblo como Forua, que en cada familia o en cada cuadrilla haya alguien que puede abrir las puertas a unas horas de disfrute. Pero sus instalaciones no son solo para sus socios, ya que su implicación en el pueblo hace que en numerosas ocasiones sean cedidas al Ayuntamiento para que pueda aprovecharlas para actividades públicas, como cursos de cocina o comidas populares, además de utilizar su cocina para elaborar morcillas como en las recientes fiestas de San Martín.
Antón Aurre - omenaldi saria
Consolidó las Juntas Generales de Bizkaia con su buen hacer
Murió el pasado 23 de septiembre, la víspera de su 86 cumpleaños, pero el legado de Antón Aurre permanece firme gracias al trabajo y al carácter conciliador que le caracterizó, lo que le hace merecedor del Omenaldi Saria. Nacido en el caserío de Agerre de Ajangiz, el dirigente jeltzale contribuyó de manera vital en la consolidación de las Juntas en esos primeros años de andadura desde su cargo de presidente de las Juntas Generales de Bizkaia.
Apoderado por Uribe desde 1979 hasta 1995, Aurre asumió las riendas de unas Juntas que aún debían coger forma y asumir competencias, y que estaban conformadas por una hornada de políticos marcados por la inexperiencia y la ilusión. Con unas reglas de juego recién aprobadas y sin una experiencia anterior de la que echar mano como referencia, Aurre fue riguroso en el cumplimiento del reglamento, y contundente a la hora de llevar la presidencia, consciente de la necesidad de consolidar la institución con los tiempos de la dictadura aún recientes. En su faceta personal, sin embargo, era "muy cercano, afable y cariñoso", dicen quienes tuvieron la suerte de compartir labores con él.
En esa época en la que vio la luz la Ley de Territorios Históricos, y cuando se decidió que las Juntas asumieran capacidad regulatoria en fiscalidad o acción social, debió afrontar las inundaciones de 1983, para lo que las Juntas activaron una Comisión Extraordinaria que se encargó de gestionar los recursos disponibles para paliar los efectos de la catástrofe.
Asimismo, hubo de capear con la escisión del PNV, en un momento tan complicado para los jeltzales en el que las pugnas llegaron a salpicar las reuniones de trabajo del grupo juntero. En ellas, se mostraba firme pero siempre respetuoso, y tanto unos como otros reconocían su autoridad.
Su trayectoria política, su condición de activo euskaltzale y su papel como difusor de la cultura vasca lo auparon también a la presidencia de la Fundación Sabino Arana, cargo que ocupó desde 1995 hasta 1999, cuando su salud le obligó a dejar el cargo y pasó a ejercer de presidente de honor.
Rafa Iriondo - Bizkaia saria
El gernikarra de la delantera magnífica del Athletic
Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza. ¿Quién no recuerda de carrerilla la delantera más famosa de la historia del Athletic? El gernikarra es el único de ellos que permanece con vida a sus 95 años y su trayectoria deportiva le ha hecho justo merecedor del Bizkaia Saria en los premios Hemendik de DEIA.
Hace pocas semanas recibió un cálido homenaje en su localidad natal, en cuyo equipo dio sus primeras patadas al balón. Al igual que el bombardeo de Gernika truncó su infancia, el servicio militar en África retrasó su ingreso en el Athletic -antes jugó varios partidos en el Atlético Tetuán-, donde debutó el 29 de septiembre de 1940.
Era el nacimiento de un mito, ya que con sus eternos acompañantes en la memoria de los athleticzales logró un título de liga y cuatro de copa, a los que contribuyó de manera importante con sus 115 goles. Ser coetáneo del gran Telmo Zarra -debutaron el mismo día- obstaculizó su ubicación como delantero centro, donde él deseaba jugar, aunque desde la banda derecha supo desplegar su velocidad y precisión en los centros.
Tras finalizar su periplo en el Athletic, prolongó su carrera en el Barakaldo, Real Sociedad e Indautxu, donde comenzó a compaginar su labor con la de entrenador, donde también obtuvo muchos éxitos. Dirigió al Espanyol, Zaragoza, Rayo, Real Sociedad y Athletic, aunque su título más conocido resultó amargo para el equipo de sus amores, ya que lo logró como preparador del Betis, derrotando al Athletic de Koldo Agirre en la tristemente recordada final de copa de la temporada 1976-77. Pese a ello, Iriondo siempre fue y es acogido con cariño por los aficionados del Athletic que le recuerdan como una de las grandes leyendas rojiblancas que han pisado el césped de San Mamés.
Sociedad Ciclista Gernikesa
Fin de una etapa para una agrupación veterana
No corren buenos tiempos para el ciclismo y la Sociedad Ciclista Gernikesa no ha escapado de esa tendencia. Recientemente han anunciado la desaparición de la estructura de competición -que ha asumido Busturia Txirrindulari taldea-, aunque seguirá funcionando como organizadora de carreras y de cobijo para la agrupación de cicloturistas que reúne a medio centenar de fichas.
El cambio de ciclo se debe, fundamentalmente, a la retirada de la primera línea de Jesús Ruiz Terán, alma máter del cuadro verde-amarillo en los últimos 29 años. Antes que él, Augusto Unzeta (de 1958 a 1973), Juan Aldekozea (de 1973 a 1978) y Juan Luis Aldana (de 1978 a 1986) habían presidido el club. En ese tiempo una treintena de corredores cada temporada -entre los que se incluyen algunos ciclistas profesionales, como Enrique Gerrikagoitia, Rafael Mateos, Gorka Gerrikagoitia, David Seco, Andoni Lafuente y actualmente Pello Bilbao- han tenido ocasión de disfrutar con el deporte que amaban gracias a la estructura de la Gernikesa.
Los frutos dados durante estos años y la posibilidad de practicar deporte facilitada a muchos jóvenes le hacen merecedor de un sincero reconocimiento.
Mueblería Gonzalez
Más de 75 años de vida de un próspero negocio familiar
Patxiko González es, sin duda, la referencia ineludible de los más de 75 años de historia de la mueblería que lleva su apellido. Ya antes del infame bombardeo de Gernika, un joven Patxiko ya trabajaba la madera y en los años 40 ya regentaba, junto con otros tres socios más, una serrería en lo que hoy es la calle Carlos Gangoiti. Junto a ella, estaba la exposición y venta de sus productos.
Eran años de fuerte demanda, facilitada por la industrialización y la llegada de miles de inmigrantes, sin embargo González no se durmió en los laureles y buscó diversificar sus productos, siendo un precursor en ponerse en contacto con el lugar que en aquellos tiempos era el centro del mueble, Balmaseda, desde donde traía otras novedades. Su floreciente negocio motivó la apertura de una nueva tienda en Gernika y otra en Bermeo.
El carácter familiar de la firma lo prueba el hecho de que sus hijos trabajaron en el negocio. El mayor, José Antonio, introdujo lo que hoy se conoce como arquitectura de interiores y decoración integral; y sus nietos, Nadia e Ibon, actuales dirigentes de la firma, han diversificado la oferta, adecuándose también a la actual coyuntura económica.
Txoko Gaztelu Zar
Una fortaleza de concordia, gastronomía y ambiente
Ocupan las antiguas caballerizas que Napoleón III construyó para dar servicio al castillo que compró a su esposa, Eugenia de Montijo, en el siglo XIX, cuya estructura respetaron para salvaguardar el patrimonio de la localidad. El txoko Gaztelu Zar, de Gautegiz Arteaga, lleva casi 40 años en tamaña ubicación, en la que han sabido conformar un clima de concordia entre sus 116 socios e invitados, que aparcan los conflictos políticos en la imponente puerta de acceso para dedicarse a disfrutar en el interior.
Aunque su actividad principal sea el disfrute de jornadas gastronómicas en camaradería, el carácter de asociación deportiva y cultural le ha llevado a organizar diferentes eventos que han redundado en el enriquecimiento de la vida social de la localidad. Gautegiz Arteagako Krossa, en los años 80; cenas con bertsolaris; campeonatos de mus; y, sobre todo, los concursos gastronómicos -de sukalki, marmitako, paella, conejo...- de mediados de julio.
Comisión Gaztelugatxe
Un trabajo invisible para poder disfrutar de las mejores vistas
En 1978, por causas que se desconocen, se incendio la ermita de San Juan de Gaztelugatxe y no quedaron más que sus cuatro paredes. Por ello, con el fin de reedificar la ermita, 150 voluntarios Bermeo y Bakio consiguieron, tras un intenso trabajo, reinaugurarla en 1980. Cómo no, el día de San Juan. De esa iniciativa surgió una comisión para el mantenimiento de la ermita compuesta por 30 personas y liderada por el cura Don Ramón Mendizabal, que, a día de hoy, después de 33 años, sigue encargándose del mantenimiento de la ermita y su entorno.
Todos los sábados del año los integrantes del grupo realizan labores de mantenimiento. "Si dejas de ir unas semanas, ni lo reconoces", lamentan ante la falta de civismo de algunos visitantes. Limpieza, arreglo de la ermita, del acceso, de las famosas escaleras... Un trabajo indispensable que a menudo resulta invisible para los visitantes, que se limitan a disfrutar de la belleza del lugar ajenos a la labor que requiere su mantenimiento.
En estos años, se ha arreglado el altar, remodelado los armarios de la sacristía, sustituido la tarima del coro, renovado la megafonía, colocado barandillas en las escaleras y mejorado la puerta de acceso lateral. Obras, todas ellas, sufragadas mayoritariamente con las aportaciones de los feligreses de la ermita y donativos de particulares, sobre todo bermeanos, ytambién con la ayuda de la Diputación Foral de Bizkaia, del Obispado de Bilbao y del Ayuntamiento de Bermeo.