Portugalete
Habrá quien piense que se trata de juguetes; muy elaborados y realistas. Sin embargo, las maquetas de trenes en escala N son mucho más que eso. Se puede jugar con ellas, sí. De hecho, este fin de semana este tipo de maquetas construidas a base de módulos, podrán tener en circulación más de 30 trenes a escala. Pero estas reproducciones en miniatura de antiguas estaciones, modelos de máquinas y paisajes son parte de la memoria viva de lo que en un momento fue el ferrocarril en Euskadi y el resto del Estado. La villa se convertirá el sábado y el domingo en la sede del tercer Encuentro Modular, promovido por la agrupación Agrunorte -asociación de módulos ferroviarios en escala N- que mostrarán a los asistentes el trabajo que desarrollan los aficionados al ferrocarril.
El Encuentro Modular tiene un único protagonista, los trenes diminutos. Las recreaciones fieles de lo que eran las antiguas estaciones, sus vías e incluso, los pasajeros, se reproducen en lo que los aficionados de la escala N -que hace referencia a un tamaño de 1:160- en dioramas; unas maquetas que incluyen sistemas de conexión en cada lado para poder ser unidas a las de otros aficionados y crear, de esta manera, distintos trazados.
Para la historia
Este fin de semana en Portugalete se montará con este sistema la segunda maqueta modular más larga del Estado. Y es que entre todos los participantes se podrán llegar a unir hasta 190 metros de trazado ferroviario en miniatura, compuesto por las maquetas de los propios aficionados. Éstos, además, no solo llegarán desde Euskadi sino que Agrunorte ha logrado despertar la curiosidad y el interés de maquetistas de trenes procedentes de distintas comunidades autónomas, como Cantabria, Aragón, Castilla La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Valencia, Andalucía o Madrid, entre otras. A Portugalete llegarán, incluso, maquetas modulares de aficionados franceses, alemanes o ingleses.
Pero esas vías no se quedarán vacías, durante la celebración del tercer Encuentro Modular, más de 30 trenes a escala podrán recorrer los distintos parajes reproducidos por los propios amantes de este tipo de trabajos.
Las maquetas modulares nacieron de la nostalgia de muchos amantes de los ferrocarriles. El inicio se sitúa probablemente en las antiguas cajas de Ibertren, con las que uno mismo podía montar su propio trazado ferroviario. Con el paso del tiempo, se comenzaban a ampliar los detalles creando maquetas rodeadas de arbustos, casas, vegetación, animales... Los módulos en escala N deben respetar una normativa, unas medidas y un sistema de anclaje específico para que puedan unirse distintas maquetas para dar una nueva, más larga y completa, como resultado.
125 años desde su llegada
Da la casualidad de que la llegada de este tercer Encuentro Modular llega a la villa el mismo año que esta se encuentra celebrando el 125 aniversario de la llegada del Ferrocarril a la estación de La Canilla. Por eso, el programa del encuentro de maquetas -que se celebrarán en el polideportivo Zubi Alde de 11.00 a 14.30 horas y de 17.30 a 21.00 horas- se complementará desde el Ayuntamiento jarrillero con la instalación, frente a la antigua estación de trenes, de un circuito dirigido a los más pequeños. En esta ocasión, varias máquinas eléctricas e, incluso, alguna de vapor, recorrerán un circuito de vías improvisadas con espacio para que los niños de la villa se monten sobre ellos.
Tanto unos trenes como los otros ayudarán a Portugalete a trasladarse en la historia hasta los trenes de los años 20 llegando, a través del carbón y el vapor hasta la historia ferroviaria actual. Esta misma función es la que también está llevando a cabo la exposición 125 Aniversario del ferrocarril de La Canilla: empresas que lo hicieron posible; una muestra que se encuentra en el museo de la industria Rialia y pretende resaltar la gran importancia de la llegada del ferrocarril a Portugalete, así como el gran trabajo de las industrias ferroviarias vascas en el desarrollo de la misma. La exposición, que recoge toda la historia del tren jarrillero, se podrá visitar hasta el próximo 5 de noviembre.
Llegan, por lo tanto, unos días en los que Portugalete vivirá a toda máquina.