Un viejo amigo predica, desde hace años, que cabe más en una mano abierta que en un puño cerrado. Más allá de la obviedad, la frase esconde pura filosofía, casi un tratado sobre cómo afrontar la vida. Yo lo llamo la Teoría de la mano tendida. Su existencia me vino ayer a la memoria, cuando el centro Koopera de Fernández del Campo -veinte años de vida ya...- acogió la presentación en Euskadi de la segunda edición de Momentum Project, un programa ideado para la financiación de empresas sociales que promociona Innobasque y que cuenta con el trampolín de BBVA y la escuela de negocios Esade, con la colaboración de la Fundación PwC.
El sistema es sencillo: se crea una red de apoyo para que el emprendimiento social innovador cuente con ayudas, más allá de palmaditas en la espalda y el tan manoseado "que tengas suerte". El proyecto presta dinero con créditos blandos a empresas ya establecidas y las acompaña en su camino para que crezcan. Se agradecen la compañía, los consejos y la pasta gansa que, por supuesto, habrán de devolver.
Ayer acudieron a la puesta de largo de este iniciativa el presidente de Innobasque, Guillermo Ulacia, Txema Villate; la directora de Acción Social, Eventos y Patrocinios Institucionales del BBVA, Lidia del Pozo; Alfred Vernis, director de programas universitarios de Esade, Pablo Angulo; el director general de Lantegi Batuak, Txema Franco; el gerente de Koopera, Josetxu González, Jon Emaldi, Inmaculada Ramos, Ander Pomposo, Iker Atxa, Aitor Urrutia, Eduardo Sánchez, José Francisco Santiago, Aitziber Iriarte, Blanca Pardo, atenta a que todo funcionase con geométrica precisión; el presidente de la Asociación Vasco-Angoleña de Desarrollo, Cooperación, Cultura y Amistad, Maluku Lukombo, Javier Izagirre, Begoña Pérez, Jorge Beristain y un buen número de asistentes que escucharon con atención las directrices trazadas sobre el mapa del tesoro, una plan de viaje que llevará a las empresas sociales a un porvenir digno y justo. El que merecen, sin dudarlo.