El viejo Arquímedes, maestro del estudio de la palanca o del principio, el tornillo y la espiral que llevan su nombre, amén de otros aportes a la matemática, la ingeniería y la geometría, lo dijo con claridad: una mirada hacia atrás vale más que una hacia adelante, dándole a la experiencia un valor incalculable. Y, sin embargo, el mundo que se levanta sobre aquel conocimiento de aquel matemático y geómetra griego está lleno de rebeldes a ese pensamiento, de gente que solo mira al porvenir, a un horizonte que se les presenta rosado como el revés de un naipe.

Hablo, corro a explicarles, de los poseedores de los 19 mejores expedientes académicos en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Bilbao del pasado curso. Formándose para manejar los hilos de un porvenir robotizado, ayer pudo oírse en La Escuela (dicho así, en seco; sin apellido alguno, parece que hablamos del escenario de una película de terror, algo no tan lejano para cientos de estudiantes...) aquello de que "las máquinas son ellos". Los 19 elegidos recibieron ayer los Premios Idom de la mano del propio presidente de la ingeniería, Fernando Querejeta; el director de la Escuela, Enrique Amezua; el director de la Fundación Escuela de Ingenieros, Ernesto Cilleruelo; Alberto Tijero y Carolina Rebollar.

Versados en las diversas tonalidades de la ingeniería -industrial, telecomunicaciones (son los temibles telecos, casi un cuerpo de élite...), química, automática y electrónica, materiales, tecnología industrial o ambiental entre otras...-, Pablo Hernández, Lourdes Cabezuelo, Amaia Garitagoitia, Naiara Fernández, Rubén Solozabal, Beñat Elduayen, Ibone Manzano, Mikel Azkune, Bingen Cortázar, Tania Álvarez, Franz-Alexander Van Horenbeke, Sara Mata, Aintzane Expósito, Joseba Aldekoa, Iker Fernández de Larrea, Mikel López, Rafael Urrutia, de quien hablan maravillas, Leire Díez, Mikel Urizarbarrena y Cristina Pérez desfilaron para recoger los diplomas que les acreditan como grandes esperanzas. Lo hicieron ante José Cambra, Susana Uriarte, Javier Muniozguren, Javier Arrue y un sinfín de gente vinculada con este mundo tan singular.