Un "gordo" de Navidad a la carta
w Por primera vez se puede elegir el número o la terminación que se desea y comprarlo como si fuera un boleto de la Primitiva w La novedad supone que los puestos de venta casi se dupliquen en Bizkaia
Bilbao. Queda poco más de un mes para la cita más multitudinaria con la suerte y todo el engranaje de Hacienda para vender lotería está activado. Los 145 despachos tradicionales que salpican Bizkaia ya exhiben sus carteles con la diosa fortuna vestida de oro para captar clientes.
Pero este año tienen más difícil su labor porque el pastel de las ventas se tiene que repartir más. Loterías y Apuestas del Estado (LAE) ha puesto en marcha desde el pasado día 11 la posibilidad de comprar décimos a través de terminales en otros puntos de venta como bares, estancos, librerías o tiendas de golosinas. Son los establecimiento denominados como mixtos por LAE, muchos de los cuales sellan ya boletos de la Primitiva o Bonoloto.
En total, una nueva oferta de 138 establecimientos, que suponen casi duplicar la opción de adquirir un pedazo de ilusión, y aumentar la competencia a las administraciones de toda la vida.
Esta opción añadida permite que si, por ejemplo, anoche soñamos con un número concreto, el 01313, podamos ir a uno de estos negocios y comprar de uno a diez décimos en un solo boleto de papel idéntico al que nos dan cuando jugamos a la bono loto o el euromillón.
Es comprar lotería de Navidad a la carta, pero con restricciones. Begoña Aldunate, la regente del despacho de lotería Los Millones en plena calle Mayor de Getxo, expone que "los números que las administraciones tenemos asignados esos no se pueden vender por el terminal, no se pueden pedir". Begoña es de las que tiene números abonados todo el año y que los compran siempre clientes fijos. De esta manera, la compra de un décimo en la maquinita (no se puede vender por menos de 20 euros) puede quedar restringida a números raros o feos, que nadie quiere, o a obtener un guarismo con un inicio o un final deseado.
Joseba Fernández es propietario de un estanco en la avenida Madariaga de Deusto, uno de los nuevos puntos de venta de lotería navideña. Explica que "de momento, el desconocimiento del nuevo canal está suponiendo que las ventas sean pocas". De hecho, este estanquero con 30 años en el negocio, reconoce que "he hecho dos o tres ventas, la verdad es que flojito, pero espero que, poco a poco, cuando los clientes, sobre todo jóvenes conozcan la nueva fórmula, se venda más".
Otro de los mixtos es el conocido bar Petit Stop. Ubicado en Begoña, su propietario, Resti Castro, está encantado con la ampliación del negocio a pesar de que entiende que pueda levantar ampollas entre los despachos puros. Comenta que "muchos loteros no entienden las nuevas tecnologías y han protestado, pero lo mismo nos pasó a nosotros cuando en Madrid decidieron en 1991 que el sellado de quinielas se ampliará también a las administraciones de lotería, entonces no protestaron".
Resti reconoce que ya ha hecho unas cuantas ventas y además está utilizando el sistema para obtener el número que está vendiendo en la barra a sus clientes en lugar del décimo tradicional que, como años atrás, hubiera tenido que comprar en una administración. Indica que "ya he vendido unos miles de euros" y se niega a decir de qué número "por que luego, si lo publicas, me lo pueden quitar si alguien lo pide desde otro terminal".
Más o menos competencia En las grandes poblaciones la ampliación de la oferta de venta puede pasar más desapercibida por las administraciones de lotería. Otra cosa es en los municipios pequeños.
Beatriz Elcoro, regente de la única administración de Elorrio, que repartió 18 millones de euros vendiendo parte del gordo navideño de 2007, cree "la terminal va a suponer mucha competencia, ten en cuenta que en todo el Estado supone aumentar en 6.000 puntos más la venta de lotería".
Eso implica que el 4% de comisión, que tras pagar impuestos se queda en un 2%, que obtienen los vendedores de lotería se va a repartir mucho más. Avelino Retuerto, titular de la administración 55 ubicada en Santutxu, vende tanto décimos de toda la vida como nuevos a través de la terminal, aunque "esta última ha trabajado poco", reconoce. El tacto y la imagen del décimo en colores es mucha competencia para el soso ticket en blanco y negro que te entregan tras realizar la compra en la máquina. Retuerto desvela que "hay que saber vender buenos números, nosotros casi hemos acabado ya el 48004, el distrito postal de nuestro barrio, y por mucho que alguien lo pida a través de la máquina este es un número que solo vendemos nosotros".
Con novedades o no, la crisis sigue marcando la venta igual que pasó la pasada edición. "Aún está floja la cosa y más cuando hace mal tiempo. Nadie sale a la calle y esto por las tardes está desolado", describe Begoña, la responsable del despacho getxotarra. Aunque las tradicionales administraciones como Ormaechea o Azkarreta ya presentan colas a ciertas horas del día, la mayoría de los loteros consultados creen que este año las ventas no superarán las del pasado sorteo. Aún así todos son optimistas. La mayoría han apostado por el 4 como terminación del gordo y, como no, que será en su ventanilla donde se habrá vendido el mágico número.
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