LAUDIO

CATALOGAR el inmueble en el inventario de Bienes Patrimoniales de interés municipal y en el de la comunidad autónoma del País Vasco y encargar un estudio de catas arqueológicas para determinar con exactitud su origen y valor histórico y monumental. Son los primeros pasos que pretende dar el Ayuntamiento de Laudio a favor de la conservación, recuperación y protección del caserío Etxebarri, ubicado en la zona de Goikoplaza.

La singularidad del edificio -a pesar de su preocupante y evidente estado de ruina- es incuestionable por su amplia planta y sus llamativas proporciones, pero sobre todo porque, según los datos aportados por la laudioarra Mariasun Laresgoiti, su construcción data de 1575, año en el que fue fundado por Martín Olaeta y su segunda mujer María Pérez Gastaca.

En su fachada principal aún se puede ver el escudo de la familia Anuncibay-Olaeta y algo más abajo una U tallada en la piedra como característica seña de identidad del marquesado de Urquijo que adquirió la vivienda en el último tramo del siglo XIX.

Una situación preocupante

Grave deterioro

La casona lleva ya más de tres décadas deshabitada y la falta de actuaciones de mantenimiento está haciendo mella en su estructura y estado de conservación. Sin embargo, poco puede hacer de momento la administración local, puesto que el inmueble todavía sigue siendo de propiedad privada. "Está contemplada su cesión para que pase a ser de titularidad municipal, pero no será efectivo hasta que se realice la reparcelación de la zona residencial de Goikoplaza", precisó ayer el alcalde, Jon Karla Menoyo.

Lo que no se imaginaba nadie -ni el consistorio, ni los propietarios ni los propios habitantes del pueblo- es que el incendio que, el pasado mes de septiembre destruyó la estructura del tejado iba a dejar al descubierto un verdadero tesoro artístico. "La caída de la cubierta sacó a la luz unas pinturas que, al parecer, proceden del siglo XVI y que eran más propias de la arquitectura religiosa que de un edificio civil", destaca el alcalde.

De hecho, hay cenefas similares en la capilla de Santiago, emplazada en el municipio de Aguiñiga, "curiosamente también en una casa de Izoria donde parece que están muy bien conservadas", añade. En el caso del caserío Etxebarri aparecen representados motivos como dibujos geométricos, caras humanas e imágenes de serpientes, aves y floreros.

Toda esta información ha sido trasladada al primer edil laudioarra por un grupo de la localidad que, de la mano y con la colaboración de expertos de la Fundación Amalur, ha iniciado conversaciones con el ejecutivo para conseguir la puesta en valor y rehabilitación de este importante patrimonio cultural y arquitectónico. Sobre la mesa han puesto la documentación recopilada por Mariasun Laresgoiti y un primer informe realizado por un especialista en Historia del Arte sobre el origen de las pinturas.

Menoyo aseguró ayer compartir esta inquietud y se mostró partidario de acometer "una actuación de protección de las fachadas y de las pinturas". Es un proceso que, según sus palabras, "tiene que impulsar el Ayuntamiento y habrá que agilizar el trámite de cesión para poder intervenir, lo antes posible, en este inmueble una vez que sea de propiedad municipal".

Es, en estos momentos, la actuación más urgente y prioritaria. Menos le preocupa al alcalde determinar el futuro uso del edificio. "Es algo que tendremos que definir y acordar después", afirmó.