A la tercera va la vencida. O eso esperan en el Gobierno de Cantabria con el lanzamiento de esta nueva fase para mejorar la conexión ferroviaria entre Santander y Bilbao. El nuevo documento que analizará la viabilidad técnica y económica, y la rentabilidad social de este proyecto debería estar listo a comienzos de 2028. Un plazo considerable habida cuenta de la existencia de estudios previos también encargados por el Ministerio de Transportes y de otros alternativos, elaborados a petición de la Administración cántabra.

Con todo, el tiempo estimado para dotar de contenido a este tercer informe es de 18 meses. La alianza de dos firmas -la vizcaina Fulcrum y la catalana IPLAN- deberá analizar todos los factores de esa conexión entre ambas capitales de la fachada atlántica. No solo los flujos de mercancías y pasajeros potenciales para esta línea, sino también el diseño del recorrido, el posible aprovechamiento de infraestructuras existentes y la conveniencia o no de que el servicio se ponga en marcha por fases. Estos criterios -y otros- describirán el fondo de este proyecto, enquistado desde hace ya un par de décadas, cuando el último gabinete de Zapatero (2008-2011) puso freno a las inversiones en materia de alta velocidad ferroviaria.

Rentabilidad social y económica

Este nuevo estudio -el anterior fue rechazado de plano por su chocante afección ya que partía municipios y obligaba a derribar edificios públicos y privados- para mejorar la conexión ferroviaria entre Bilbao y Santander tiene la misión de analizar las posibilidades de un nuevo trazado ferroviario con paradas más cercanas al casco urbano de Laredo y Castro Urdiales, una de las principales demandas de las instituciones cántabras. Esta será una de las claves para poder obtener la rentabilidad social y económica que haga viable la actuación.

Por este motivo, desde el Ministerio de Transportes han insistido en que se procederá a elaborar un estudio de movilidad para identificar los flujos de viajeros con origen o destino en ambas ciudades, así como en las mencionadas de Castro Urdiales y Laredo, “determinando las necesidades de la población y la demanda de nuevos servicios de transporte”. También se identificarán los flujos de mercancías potencialmente captables. La definición de ambos aspectos será fundamental para abordar la inversión necesaria que requiere un proyecto de esta envergadura: casi cuatro mil millones de euros, según el último documento.

El doble de pasajeros

Y es que, hasta la fecha, todos los informes y estimaciones recogidas en los informes del Ministerio sitúan por debajo del 3% -umbral de rentabilidad por debajo del cual no hay financiación pública- dicha rentabilidad. El anterior, por ejemplo, cifraba ese parámetro en el 0,7%, aunque un par de estudios de la Universidad de Cantabria posteriores rechazan por completo ese escenario. De hecho, no tienen nada que ver. Por ejemplo, en el capítulo de pasajeros serían el doble: de 2,4 millones de pasajeros contemplados por el Gobierno español a los 4,4 del estudio.

Y en lo relativo al transporte de mercancías esa brecha es aún mayor. El documento del Ministerio recoge una demanda en la línea Santander-Bilbao de 4 trenes semanales dentro de lo que denomina "un escenario realista".  Sin embargo, el informe de la UC, eleva esa previsión a entre 26 y 37 convoyes semanales, multiplicando por más de seis los cálculos del estudio, teniendo en cuenta la elevada cuota del ferrocarril en el puerto de Santander. Desde el Ejecutivo cántabro ya se dijo en aquella ocasión que desde Moncloa no se había tenido en cuenta para esas conclusiones la futura ejecución de la ‘Y’ vasca. El resultado es que ese umbral de rentabilidad rozaría el 4% y ya no habría barrera para la inversión.

¿Estación en Guarnizo?

Todos estos datos y escenarios esperan ser tenidos en cuenta en la elaboración de este nuevo estudio que, además, deberá definir el nuevo trazado entre ambas ciudades, estudiando las diferentes alternativas en función de la demanda y los tiempos de viaje previstos. Incluso se ha lanzado la posibilidad de incorporar una nueva estación en Guarnizo para captar a viajeros de la zona central y occidental de Cantabria. La línea actual tiene 118 kilómetros, pero la falta de mantenimiento y las 31 paradas intermedias -además de los numerosos pasos a nivel existentes- ocasionan que el servicio de viajeros se realice en tres horas, frente a la hora y poco que requiere el mismo recorrido por carretera.