Ventiladores, toallas mojadas y vaporizadores: así combaten el calor pacientes y familiares en Basurto
Eva, hija de una de las pacientes ingresadas, denuncia las altas temperaturas en el centro hospitalario por la ola de calor que afecta estos días a Bizkaia
En medio de la ola de calor que azota Bizkaia, Eva, cuya madre permanece ingresada en el pabellón Jado del Hospital de Basurto tras una intervención quirúrgica compleja y de difícil recuperación, denuncia las altas temperaturas que se registran en el centro hospitalario. Según explica, el calor en la zona del hospital donde se encuentran es "inhumano" y está afectando tanto a pacientes como a familiares y trabajadores, lo que hace insoportable la situación. "El martes pensaba que me moría", añade Eva. Para intentar sobrellevar el calor, asegura que han recurrido a "todo tipo de formas para refrescarse" debido a la situación: ventiladores, un vaporizador y toallas mojadas en el cuello. Aunque el primer día le advirtieron de que no podía llevar ventiladores grandes al hospital, Eva pasó varios días intentando sobrellevar el calor con pequeños aparatos. "No lo podía soportar. He cogido el ventilador más grande que tenía en casa y me lo he traído al hospital", explica.
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La mujer muestra además su preocupación por el impacto que estas condiciones pueden tener en personas especialmente vulnerables. "Hay pacientes recuperándose de intervenciones difíciles, de dolencias complicadas, peleando por su vida y condenados a sufrir este calor inhumano", insiste.
A oscuras
El hospital de Basurto, por su parte, ha cerrado la entrada principal y ha instalado ventiladores para hacer corriente en el pasillo. De igual manera, han intentado no mantener todas las luces encendidas, por lo que el pasillo permanece a media luz. "Así andamos todos a oscuras como los vampiros", explica. Eva concluye que todo esto era previsible, que se sabía que venía una ola de calor y que, al menos, deberían haber tenido ‘pingüinos’, es decir, máquinas de aire acondicionado.
Eva insiste en que su denuncia no está dirigida contra el personal sanitario del Hospital de Basurto, cuyo trabajo elogia. "Son profesionales excelentes, eficientes, cariñosos y entregados. Solo puedo aplaudirles y agradecerles", afirma. También destaca las instalaciones y los jardines del complejo hospitalario, que define como "un oasis en medio de la urbe".
La ola de calor está afectando no solo a las personas, sino también a algunas infraestructuras sanitarias vizcainas. Según ha podido saber este periódico a través de una trabajadora del Hospital de Cruces, entre el lunes y el martes se produjeron varios apagones generales en el centro sanitario. Como consecuencia de estas interrupciones del suministro eléctrico, la fuente asegura que se averió la mayor parte de los sistemas de aire acondicionado del hospital, agravando todavía más las altas temperaturas en distintas áreas del centro.
La trabajadora relata que la situación ha provocado episodios de mareos y desmayos tanto entre profesionales como entre pacientes, incluidos adultos y menores, en plena ola de calor.
Riesgo reales
El sindicato de enfermería Satse ha denunciado que varios centros de salud de Osakidetza están registrando temperaturas de hasta 39 grados, un "calor extremo" que supone "riesgos reales para la salud" de profesionales y pacientes, por lo que han exigido a Salud una inversión en climatización y renovación de infraestructuras.
En un comunicado que acompaña con imágenes de varias mediciones, Satse Euskadi ha alertado de que esta situación afecta tanto a pacientes –incluidos bebés, embarazadas y personas vulnerables–como a profesionales, quienes "trabajan en condiciones incompatibles con la seguridad y la calidad asistencial".
Estas altas temperaturas afectan directamente a la salud, ha asegurado la central sindical, pues se han registrado mareos, malestar, dificultades para realizar controles de enfermería, problemas con la medicación y situaciones de riesgo para pacientes vulnerables.