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Las personas detrás de Ibilaldia

Decenas de personas colaboran de manera altruista en la organización de la jornada

Las personas detrás de IbilaldiaMarkel Fernández

Recorrido, actividades, actuaciones, txosnas… son numerosos los ingredientes sobre los que se sustenta Ibilaldia. Esta cita no sería posible sin esas personas que con sus chalecos azules o naranjas han colaborado para el éxito de esta edición. Esos voluntarios que han puesto su granito de arena para guiar, indicar o explicar dónde estaba el recorrido, qué actividades había en cada espacio o dónde poder tomar algo para refrescarse.

Profesores, aitas, amas, exalumnos… han formado parte de una amplia delegación de voluntarios que creen firmemente en el trabajo de Kirikiño Ikastola y que han arrimado el hombro en diferentes puntos de Txurdinaga. En una de las entradas se encontraban Ane de la Cruz y Lander Antón con una caja llena de billetes y monedas. “La gente dona la voluntad”, cuentan estos profesores del centro educativo. La recaudación es para Kirikiño y ya habían dado aviso a los responsables de la organización para que alguna persona se acercara a recoger ese dinero que los visitantes de Ibilaldia han aportado. Conocieron su turno “la semana pasada” y al mediodía han dado el relevo a otros compañeros que concluirán la jornada.

Ane de la Cruz y Lander Antón han vigilado la caja de donativos a la entrada de Kirikiño Ikastola.

Muy cerca de ellos estaba Unai Vega, que a pesar de que ya terminó sus estudios en Kirikiño Ikastola, ha querido sumarse a la celebración de Ibilaldia. “Desde que supe que mi ikastola iba a organizar Ibilaldia, sabía que iba a estar”, confiesa este joven que estaba al cargo de que las plazas de aparcamiento reservadas se utilizaran para tal fin. “Estudié aquí y siempre he colaborado con las actividades que se han hecho en el centro”, cuenta Vega que conoce a la perfección cómo funciona Kirikiño y cómo quiere diseñar su futuro.

Unai Vega se ha encargado de que no hubiera problemas con el tráfico.

Un año de labor

La comunidad educativa de la ikastola ha estado implicada en la organización de la cita desde que el centro recibió el testigo de Ibilaldia el año pasado de manos de Eguzkibegi Ikastola en Galdakao. Han sido 365 días en los que han ido puliendo detalles, diseñando la agenda de la jornada, contactando con los grupos de danzas, de música, con las empresas de instalación de barras o txosnas… un trabajo en el que han unido fuerzas y han sellado la identidad de Kirikiño.

Una de las piezas clave de Ibilaldia son los profesores de la ikastola, que han colaborado para sumar manos y facilitar el desarrollo de todas las actividades. Ejemplo de ello son Jenni Valderrama, Miguel Ángel Gaztelu, Yoli García, Aritz Zabala y Xabi Gutiérrez, cuatro profesores de Secundaria y el exdirector del centro, que no han dudado en acompañar a las decenas de personas que han hecho el recorrido.

En el parque Europa se han distribuido para responder a todas las cuestiones que les comentaban los asistentes. “Aunque tenemos turnos, estaremos todo el día por aquí”, han reconocido estos educadores que conocen la importancia de Ibilaldia para el centro porque como ha indicado su lehendakari, Haizea Etxebeste, “sabemos como seguir apostando por la euskaldunización”.

Una realidad con la que conviven día a día y en la que el martes volverán a ser los referentes educativos de las decenas de alumnos que llenan sus aulas. A los profesores les volverá a sonar mañana el despertador para acudir a sus puestos de trabajo pero a no a sus alumnos ya que tienen fiesta, porque cuando diseñaron el calendario escolar de este curso decidieron que el día después de Ibilaldia no tuvieran clases. “Iremos a trabajar, aunque sin estudiantes. Aprovecharemos el día para dejar todo limpio y preparado para el martes”, reconoce este grupo de profesores que se implican por su centro.

Los voluntarios, en acuarela

Una de las actividades que forman parte de la programación de Ibilaldia es el concurso de pintura. Y ahí estaba participando Fernando de Vicente, un vecino de Durango que ha cogido sus acuarelas y ha decidido reflejar el trabajo de los voluntarios en su pintura.

Fernando de Vicente ha participado en el concurso de pintura reflejando a los voluntarios.

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En su lienzo pretende reflejar un “tema que plásticamente es muy vistoso”. El pintor afirma que los colores de los chalecos le dan “mucho juego” ya que las identificaciones textiles son de colores muy vivos y otorgan un cariz diferente a su obra.

Tanto en persona como en lienzo los voluntarios han posibilitado que Kirikiño Ikastola muestre cómo trabajan y cómo se implican en pro del euskera.