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Familias de Bilbao estallan por el calor en las aulas de las escuelas públicas: "¿Qué desgracia tiene que pasar para que se tomen medidas?"

Las AMPAS de nueve centros educativos denuncian mareos y lipotimias en aulas que superan el límite legal de temperatura, piden la intervención de Osalan y acabar con los patios de hormigón

Familias de Bilbao estallan por el calor en las aulas de las escuelas públicas: "¿Qué desgracia tiene que pasar para que se tomen medidas?"Markel Fernández

La ola de calor extremo que asfixia a la capital vizcaina ha llevado al límite a la comunidad educativa. Ante unas aulas convertidas en auténticos "hornos" que alcanzan los 35 grados, superando con creces el máximo legal de 27 estipulado para espacios de trabajo, las familias han decidido plantar cara a las administraciones. Este jueves, las AMPAs de nueve escuelas e institutos públicos de Bilbao han comparecido de urgencia para denunciar las "condiciones lamentables" que ponen en riesgo la salud de los menores. "¿Qué desgracia tiene que pasar para que se tomen medidas?", han clamado los portavoces. Con un nivel de hartazgo sin precedentes, la preocupación por los continuos mareos ha dado paso a las exigencias estructurales y a la movilización en los barrios para reclamar un entorno escolar seguro.

El día a día en los colegios bilbainos se ha convertido en una carrera por encontrar los espacios menos calurosos. Las familias relatan que el alumnado sufre lipotimias, gastroenteritis y agotamiento constante, pasando la jornada escolar peregrinando del gimnasio a los pasillos o al 'aterpe'. La vulneración, aseguran, afecta directamente al derecho a la educación: "No los traemos a la escuela para que vean cómo el profesorado hace lo posible sin medios, ni apenas directrices para tratar de salvaguardar su salud. Vienen a aprender y a 35 grados aprender es imposible", han sentenciado.

Menús y horario adaptados

Lejos de soluciones estructurales, las AMPA denuncian que la respuesta institucional se basa en remedios temporales y a destiempo, como la compra tardía de ventiladores o la instalación de toldos por fases interminables que dejan excluidas a las aulas de los más pequeños. En su comparecencia, las asociaciones de madres y padres han desplegado una batería de exigencias innegociables para revertir esta situación. En primer lugar, reclaman la adopción de soluciones inmediatas frente a las temperaturas extremas, tanto en verano como en invierno, mediante planes estructurales de climatización y aislamiento eficaces en los edificios. Asimismo, solicitan una adaptación anticipada de los horarios, las actividades y los menús escolares en épocas de calor, garantizando que estas medidas no perjudiquen el proyecto educativo ni la conciliación familiar.

Otra de las grandes prioridades es dar un "giro de 180 grados" al diseño de los patios, actualmente dominados por el hormigón, para naturalizarlos con sombras y materiales orgánicos a través de inversiones reales, huyendo de "migajas cosméticas" que dependan de presupuestos participativos. La tabla reivindicativa también apela a la prevención de riesgos, instando a Osalan y a la Inspección de Trabajo a personarse en los colegios para verificar en qué condiciones está trabajando el personal docente y no docente. Finalmente, exigen priorizar las inversiones para dignificar la red de enseñanza pública, tachando de "intolerable" que se destine dinero a subvencionar privilegios en la escuela concertada mientras en la pública no se garantiza siquiera la salud del alumnado.

Esta situación, denuncian, es compartida en Luis Briñas, Santutxu, Gallego Gorria, Pagasarribide, Karmelo, Zurbaranbarri, Deusto, Indautxuko Eskola. Sin embargo, no se limita a la escuela pública, ya que el el colegio La Salle, en Deusto, se ha adelantado la salida de los alumnos de la ESO por las condiciones climáticas extremas que viven en las aulas.

Patios de hormigón y el dilema de la inasistencia

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Otra de las grandes reclamaciones estructurales es la falta de refugios climáticos en el exterior de los centros. Las familias exigen planes eficaces de climatización y un giro radical en el diseño de los espacios de recreo. "Como podéis ver, nos rodea el hormigón, lo que recrudece las consecuencias de las olas de calor", han criticado, reclamando materiales naturales y sombras mediante "inversiones reales". La desesperación es tal que algunos progenitores están optando por no llevar a sus hijos a clase para protegerlos, asumiendo las consecuencias administrativas ante las direcciones. "Hay padres que están diciendo que les pongan la falta injustificada si quieren, pero que ellos no van llevar a sus hijos en estas condiciones, y así, además muestran su descontento", relataba Itsaso, portavoz del AMPA de Indautxuko Eskola.

Ante la gravedad de los últimos incidentes, las familias han decidido pasar a la acción inmediata. Para la tarde de este jueves hay convocadas varias protestas en Bilbao. En Pagasarribide se ha organizado un corte de carretera y una "guerra de agua" reivindicativa. Por su parte, la comunidad educativa de Indautxuko Eskola se concentrará a la salida de las clases tirando de ironía para visibilizar el drama que viven en el interior del edificio: "Nos vamos a poner unas caretas como de pollo bajo el lema no somos pollos, aunque esto parezca un horno".