El episodio de este martes, en el que una menor ha sufrido un golpe de calor en el colegio Pagasarribidea, no ha hecho más que agravar una situación que familias y profesorado consideran “límite”. El pasado viernes otro alumno tuvo que ser trasladado al Hospital de Basurto tras sufrir síntomas compatibles con un golpe de calor y el lunes un niño de tres años sufrió un mareo dentro de las instalaciones. A ello se suman varios casos de menores con malestar general y síntomas de agotamiento por las altas temperaturas.

“Llevamos años reclamando medidas”, ha denunciado Irene Torres, madre de Eneko e Iker. “Los años pasan y cada vez vemos más ambulancias viniendo al colegio. Esto ya no es una cuestión de capricho, es un problema de salud”, ha resumido.

“Llevamos años reclamando medidas”

La situación se agrava especialmente en las aulas de tercero y cuarto de Primaria, donde las familias aseguran que las persianas no funcionan y varias ventanas permanecen averiadas. En algunas clases, los propios docentes han optado por pegar cartulinas en los cristales para intentar frenar la entrada directa del sol

Las altas temperaturas tampoco dan tregua fuera de las aulas. Uno de los aspectos que más preocupa a las familias es la escasez de zonas de sombra en el patio, especialmente para el alumnado más pequeño. “Los niños no tienen prácticamente ningún espacio cubierto”, han denunciado desde el AMPA. Durante las horas de más calor, parte del alumnado tiene que ser reubicado en espacios interiores como el gimnasio o el aula de psicomotricidad.

Por su parte, Begoña Mielgo, abuela de uno de los alumnos, ha expresado también su frustración por la falta de mejoras en las instalaciones. “No se ha cambiado prácticamente nada desde que yo estudié aquí”, ha criticado.

“No se ha cambiado prácticamente nada desde que yo estudié aquí”

La comunidad educativa denuncia además la lentitud de las actuaciones comprometidas para adaptar el centro a temperaturas cada vez más extremas. El colegio recibió recientemente una primera fase de instalación de toldos para reducir la incidencia directa del sol, una medida que, según reconocen familias y profesorado, ha permitido aliviar la situación en varias aulas. Sin embargo, únicamente se ha ejecutado en siete de las más de veinte clases.

“La diferencia se nota donde están instalados, pero la segunda fase tenía que haberse completado en Semana Santa y seguimos esperando”, han criticado desde el AMPA. Las familias consideran especialmente preocupante que la situación se esté produciendo todavía en mayo. “Si ahora estamos así, no queremos imaginar lo que puede pasar en junio”, han señalado otro de los familiares.

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“Con temperaturas de 30 o 32 grados no se puede estudiar"

Desde la asociación de madres y padres aseguran haber trasladado reiteradamente la situación tanto al Departamento de Educación como a la Delegación Territorial. “Con temperaturas de 30 o 32 grados no se puede desarrollar la actividad lectiva con normalidad”, han finalizado. Ante la situación, la dirección del centro ha decidido modificar de forma excepcional el horario lectivo durante esta semana.