Bilbao ha amanecido este miércoles con una escena poco habitual. Un gran contenedor marítimo de color entre verde pistacho y amarillo ocupa parte de la explanada del Itsasmuseum, a pocos metros de la grúa Karola. Se trata del Museo Migrante Migrante (MMM), un proyecto artístico impulsado por la fotógrafa hispanobrasileña Angélica Dass que permanecerá en la villa hasta el próximo 10 de mayo y que convierte un contenedor marítimo en un “archivo vivo” de historias vinculadas al desplazamiento, el exilio y la memoria.

La iniciativa propone recoger historias relacionadas con la migración a través de retratos fotográficos, testimonios personales y objetos con valor emocional. El espacio funciona, al mismo tiempo, como estudio fotográfico, lugar de encuentro y exposición itinerante. En su interior, la artista retrata a personas migrantes, descendientes de familias migrantes o ciudadanos que conservan alguna historia familiar vinculada al movimiento. Junto a cada retrato aparece también un objeto significativo —cartas, fotografías, pasaportes, recuerdos familiares o pequeños elementos cotidianos— que ayuda a reconstruir trayectorias personales y familiares marcadas por el viaje, el desarraigo o la búsqueda de un nuevo lugar.

"Un lugar para desarrollar la escucha"

Mientras se realizan las fotografías, los participantes comparten relatos que pasan a formar parte de un archivo visual y sonoro en constante crecimiento. Las primeras historias recogidas en la urbe atraviesan generaciones y geografías muy distintas. Algunas remiten al exilio vasco en Argentina y otras recuerdan a quienes emigraron a Alemania por motivos laborales o a personas que se vieron obligadas a abandonar su país por conflictos armados. Muchas de esas memorias permanecían hasta ahora en el ámbito privado y encuentran en este proyecto un espacio desde el que hacerse visibles.

Durante la presentación del proyecto, el director de Itsasmuseum, Jon Ruigómez, ha destacado que “Bilbao y Bizkaia no se entienden sin las migraciones” y ha definido el proyecto como “un lugar para desarrollar la escucha”. La elección de un contenedor marítimo conecta además con la identidad portuaria de la ciudad y con la idea del tránsito que atraviesa toda la propuesta. Lejos de plantearse como un museo convencional, el MMM busca construir un relato colectivo desde las experiencias personales y desde una mirada alejada de los discursos simplificados sobre la migración.

Proyecto itinerante

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En la misma línea, el concejal de Derechos Humanos, Convivencia, Cooperación e Interculturalidad del Ayuntamiento de Bilbao, Iñigo Zubizarreta, ha defendido la necesidad de generar relatos sobre migración desde “la dignidad, la escucha y la pluralidad”. Por su parte, Angélica Dass ha explicado que el proyecto nace de años de trabajo en escuelas relacionados con la memoria migratoria. La fotógrafa, reconocida internacionalmente por su proyecto Humanae sobre diversidad y racismo, defiende que la migración forma parte de la condición humana y reivindica la necesidad de crear espacios donde escuchar esas trayectorias desde la convivencia.

El Museo Migrante Migrante no se plantea como una exposición cerrada, sino como un proyecto itinerante y participativo que irá creciendo en cada ciudad. El 'botxo' es la primera parada del recorrido del formato en contenedor, que continuará después por Medina de Rioseco, Santander, Barcelona, Málaga y La Laguna. La estancia del proyecto por la villa incluye además actividades educativas, visitas abiertas al estudio fotográfico y encuentros públicos. Este jueves, el auditorio de Itsasmuseum acogerá una conversación sobre memoria migrante. El programa concluirá el 9 de mayo con un taller vinculado a la exposición :Orratz Begia / El ojo de la aguja. Niñas y niños de la guerra, dedicada a los más de 34.000 menores vascos exiliados durante la guerra de 1936.