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Luz verde a la rehabilitación de la fábrica Coromina de Bilbao

Se ha aprobado el estudio de detalle para este edificio protegido en Zorrotzaurre, donde se ubicaba Cadenas Vicinay

Luz verde a la rehabilitación de la fábrica Coromina de BilbaoMarkel Fernández

Uno de los edificios más emblemáticos de Bilbao, la fábrica Coromina Industrial, tendrá una segunda vida tras aprobar la junta de gobierno del Ayuntamiento de la villa el estudio de detalle para la rehabilitación de este espacio. El siguiente paso es el Proyecto de Ejecución de obras. Ubicado en Zorrotzuarre, se trata de una construcción de 1923 diseñada por el arquitecto Manuel María Smith, responsable también del Hotel Carlton, el edificio Sota o la estación de Atxuri, entre otras obras en Bilbao.

Este trámite, que ya tiene el visto bueno, permitirá dar más pasos para que la fábrica Coromina Industrial continúe formando parte del paisaje urbano de Zorrotzaurre. Este espacio se encuentra localizado en la calle Ribera de Deusto, entre las calles Alicia Artexabaleta y Deustuibarra. Los últimos años en los que este edificio tuvo sus puertas abiertas estaba ocupado por Cadenas Vicinay hasta que la empresa se trasladó a Sestao.

La ausencia de un mantenimiento por el cierre del edificio ha provocado que se degraden las instalaciones. Esta situación obliga a una rehabilitación integral, reformando esta construcción de acuerdo a las normativas actuales tanto de seguridad como de accesibilidad. Además, esta intervención requiere de un especial cuidado ya que se ha detectado presencia de amianto.

A través de los trabajos que se llevarán a cabo se pretende convertir “las instalaciones industriales en un polo tractor de talento”, especialmente enfocado al impulso de empresas. Esta parcela de titularidad privada está calificada globalmente como Zona Mixta en el PGOU de Bilbao, lo que permite un uso residencial y terciario. Sin embargo, en el Plan de Especial de Ordenación Urbana del área de Zorrotzaurre se señala que el uso principal es terciario, con un uso de comercio en planta baja como uso principal.

Propuesta de rehabilitación

El edificio de la fábrica Coromina Industrial cuenta con 410,40 metros cuadrados en la planta baja y con 430,68 metros cuadrados en la primera planta. El estudio de detalle recoge que las actuaciones previstas están enfocadas a reorganizar el interior de una manera más eficiente y funcional para que las actividades terciarias se puedan desarrollar.

En el informe se señala que se habilitará una planta más, “materializando la edificabilidad pendiente”. Para poder ejecutar esos trabajos es preciso generar un txoritoki; es decir que la volumetría de la cubierta existente en la parte delantera del edificio se replique respecto al eje longitudinal de la cubierta. Otras actuaciones están dirigidas a la utilización de la parte del actual bajo cubierta como una terraza abierta, que se comunicará con una escalera exterior maclada con la volumetría actual. Rehabilitar el edificio de manera accesible supondrá la implantación de un ascensor, que sobresaldría parcialmente de uno de los nuevos faldones de la cubierta.

Edificio protegido

Dedicada a la producción de pintura, el edificio de Coromina Industrial cuenta con un grado de protección básica Nivel C. Esto supone que a la hora de efectuar los trabajos de rehabilitación se deben respetar las fachadas exteriores y los volúmenes que existen. Además, implica que se tienen que mantener los espacios de circulación originales, tanto verticales como horizontales. 

Al ser un edificio protegido toda la decoración interior y exterior; es decir, las cornisas, artesonados o escayolas, entre otros elementos arquitectónicos, deben conservarse. En este sentido también se incluye el mobiliario integrado en el “conjunto estilístico y ornamental” de la fábrica Coromina Industrial. 

Legado industrial

Tras su apertura a principios de la década de los 20 del siglo pasado, la fábrica se mantuvo en activo hasta las inundaciones de 1983 cuando tuvo que parar su producción industrial. No fue hasta cinco años después cuando reabrió sus puertas, pero en esta ocasión como almacén de la empresa Arburos Metálicos.

El edificio mantenía su estado original hasta que en los años 90 se redujo la superficie de los ocho pabellones iniciales a sólo mantener uno con la actual estructura delantera. Además, se diseñó un gran pabellón industrial. En 1996, Cadenas Vicinay adquirió los terrenos y este edificio acogió las oficinas y los aseos en la planta baja y en la primera. La marcha de la empresa dejó en el olvido a uno de los edificios protegidos de Bilbao.