“Las ciudades tenemos una responsabilidad clave: reconectar a la ciudadanía con las decisiones públicas, especialmente a niños, niñas y jóvenes”, ha asegurado el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, durante la inauguración del III Democracy Lab, que por primera vez acoge la capital bilbaina hasta el jueves 12 de febrero, tras las anteriores ediciones celebradas en Grenoble y Barcelona.
Este punto de encuentro pretende fomentar la participación democrática desde la infancia y de esta manera poder construir una cultura democrática que perdure en el tiempo con un uso responsable de la tecnología, incluida también la inteligencia artificial. Así, Bilbao comparte su experiencia ligada a este modelo de participación ciudadana con ciudades europeas como Praga, Berlín, Burdeos, Milán, Krakow, Sofía, Cascais o Göteborg.
Experiencia bilbaina
La capital vizcaina lleva años trabajando en esta dirección, para intentar que los futuros ciudadanos con derecho a voto tengan conciencia y sepan qué implica tomar decisiones de manera democrática. Por ello, Aburto no ha dudado en describir cuáles son las propuestas que se ponen en marcha en la ciudad como los presupuestos participativos, las iniciativas vecinales a través del Auzokide Plana o más concretamente para los jóvenes mediante el Gazte Panela. “Las políticas específicas para la juventud no buscan sólo ofrecer servicios, sino reconocer a los y las jóvenes como actores democráticos con voz propia”, ha expuesto el primer edil.
El contacto con otras ciudades europeas permitirá a la villa abrir nuevas perspectivas y abordar nuevos retos así como recoger recomendaciones transferibles de otros municipios que se puedan implementar en Bilbao, que ya ha ido diseñando sus propuestas. De hecho, la Estrategia de Participación 2024-2027 tiene como desafío que se incremente la implicación ciudadana en los asuntos públicos, especialmente de los niños y niñas y los jóvenes.