Álvaro Martínez, responsable de Kafic: “Alguien que estudia para barista tiene trabajo al día siguiente”
Aunque en Bilbao se ofrecen cursos de iniciación, el título oficial solo se puede sacar en Madrid o Barcelona
“Han abierto un montón de coffee shops en Bilbao pero no hay baristas. ¿Que te tienes que gastar 6.000 euros en formarte en Barcelona? Sí, pero al día siguiente tienes trabajo garantizado”, asegura Álvaro Martínez, responsable de Kafic, que también es formador y ofrece cursos en su tienda del Casco Viejo, por lo que habla con conocimiento de causa. De hecho, asegura que más de un local le ha solicitado baristas expertos en manipular los granos tostados. “Nosotros teníamos idea de contratar exclusivamente a baristas, pero al no haber, contratamos al personal y lo formamos nosotros”, explica, por su parte, Nacho Iruarrizaga, propietario de Barista’s Club, quien señala que para ello suelen apoyarse en BB’s Café, tostadora de café de especialidad ubicada en la localidad de Abadiño.
A medida que pasa el tiempo y el camarero en cuestión comienza a trabajar, la formación es constante. “Tienes que empezar a hacer recetas, a poner filtros, a controlar si el café está más o menos tostado...”, enumera Iruarrizaga. “He hecho dos años de enología y el café es mucho más complejo que el vino”, asevera Martínez, quien además aporta un argumento de peso: “No somos un país productor de café y no tenemos ni idea de consumirlo, así como el vino, sí. Tenemos más idea que en los países donde no se produce”. De ahí que los espacios para formarse como barista también sean más limitados en el Estado.
“En Bilbao no hay posibilidad. Hay muchos sitios donde se ofrecen cursos de iniciación, pero una escuela como tal, no hay. Hay un mercado para quien quiera formar a gente”, señala este barista profesional, quien aporta varios motivos por los que merece la pena sacarse el título. “Si un joven se va a Madrid o Barcelona a sacarse el título de barista puede optar a cobrar 2.000 euros al mes con unos horarios buenísimos, porque los coffee shops no abren hasta las 21.00 de la noche. Incluso puede haber domingos en los que no abra”, afirma Martínez, quien considera que son unas condiciones buenas con respecto a la hostelería tradicional. “Requiere una inversión, pero compensa”, matiza.
