Cinco mediadores externos al Consistorio intentan poner fin al conflicto del Moma
Las reuniones de juristas y técnicos con las partes enfrentadas sentarán las bases para futuros problemas con la hostelería
Bilbao - Un equipo formado por cinco personas trabajan en la actualidad para focalizar los motivos que enfrentan desde hace meses al hotel Ilunion y vecinos de Rodríguez Arias con los propietarios de la discoteca Moma. El Ayuntamiento de Bilbao ha contratado a mediadores externos para que realicen un diagnóstico exhaustivo de la situación que pueda dar luz verde a un problema que está generando malestar entre vecinos y clientes del establecimiento hotelero y que viene motivado principalmente por problemas con el ruido. El equipo está formado por juristas, dinamizadores y técnicos expertos en mediar conflictos sociales y de participación ciudadana. Se trata, según explican desde el Área de Medio Ambiente del Consistorio bilbaino, de una “herramienta” que se ha puesto en marcha por primera vez en la villa para arbitrar un conflicto relacionado directamente con el sector hostelero. “Esto no tiene nada que ver con la ley. Si el Moma u otro local incumplen las normas relacionadas con el aforo, con el ruido... serán sancionados. En eso somos y seguiremos siendo estrictos y no va cambiar nada”.
En lo que a la mediación se refiere, la edil desconoce cuáles van a ser las conclusiones que se desprendan del mismo. “No sabemos qué vamos a obtener de todo esto, pero la idea es buscar puntos de encuentro, que estoy segura que los hay. De lo que se trata es de saber qué sucede para entre todas las partes dar con la mejor de las soluciones a un problema de convivencia”, explica la concejala delegada de Movilidad y Sostenibilidad, Inés Ibáñez de Maeztu.
Desde el Ayuntamiento de Bilbao aseguran que es de “vital prioridad” garantizar el descanso de los vecinos, pero tampoco hay que olvidarse del “derecho que tienen los ciudadanos a disfrutar del ocio nocturno”.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, conseguir que los dos derechos casen se presenta una tarea demasiado complicada que ahora ha llegado a alterar la convivencia en la calle Rodríguez Arias de Bilbao. “En la villa son diversas las zonas en las que, fundamentalmente, los fines de semana se producen problemas generados por ruidos relacionados con eventos deportivos, por ejemplo”, cuenta la edil.
Hace un año desde el Área de Medio Ambiente encargó un informe para conocer cuáles eran las zonas de ruido en la villa, identificarlas e intentar ponerle solución. “La mediación que hemos puesto en marcha con el conflicto del Moma está dentro de la Estrategia Sonora que tiene como fin paliar los excesos de ruido que existen en la villa”, detalló Ibáñez de Maeztu. Lo cierto es que, según aseguró ayer a DEIA la concejala Ibáñez de Maeztu, las reuniones de juristas y técnicos con las diferentes partes enfrentadas pretende sentar las bases para futuros problemas de convivencia que se puedan generar en torno a negocios de hostelería, principalmente con locales de ocio nocturno. “Las conclusiones que obtengamos esperemos que nos sirvan para poder encaminar otros problemas similares que se puedan dar y que estén relacionados con el ocio nocturno y el descanso de los vecinos”. Esta semana los mediadores se han reunido con todas las partes para conocer de primera mano qué sucede en torno a la discoteca bilbaina, así como para conocer cuáles son las diferentes posturas de un conflicto a dos bandas. El lunes y el martes, el equipo de mediadores se sentó con los vecinos y ayer con la dirección del hotel Ilunion y con el propietario de la discoteca. Ibáñez de Maeztu asegura que es clave la actitud de las personas que forman parte del conflicto para “intentar llegar a un punto de entendimiento. “El que vaya con el no, saldrá con el no. Nuestra idea es conseguir poner sobre la mesa todas y cada una de las cuestiones que preocupan a cada una de las partes y a partir de ahí trabajar”, dice.
Después de Semana Santa, el Área de Medio Ambiente tiene previsto mantener un encuentro con el equipo de mediadores que trabajan en el conflicto del Moma. “Ahora ellos van a elaborar un informe y con ese texto esperamos disponer de algunas claves de consenso que nos ayuden a buscar por dónde debemos dirigir este conflicto concreto”, asegura la edil. A partir de ahí, la intención es organizar un encuentro conjunto con todas las partes del conflicto. “Nos gustaría tener algo cerrado para junio”, destaca.
Expedientes Mientras que el equipo de mediadores lleva a cabo el informe sobre este problema en torno al Moma, el Consistorio bilbaino sigue adelante con los controles de ruido en el recinto. En tiempo real, cada vez que se encienden los equipos unos medidores controlan los decibelios que salen de los altavoces. Hasta la fecha, el Ayuntamiento ha abierto a la discoteca tres expedientes por superar los niveles permitidos. “El proceso de mediación no tiene nada que ver con el cumplimiento de la ley. Los propietarios tienen buena predisposición para solucionar cualquier fuga de sonido que exista en el local y que pueda molestar a los clientes del hotel”, aseguran desde el Ayuntamiento. Hasta la fecha, el Ayuntamiento ha realizado tres inspecciones para controlar el aforo del local con capacidad para 400 personas.
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