Bilbao - Junto con el propio edificio del museo, la obra Arcos rojos que cubre la estructura de los pilares del puentes de La Salve es la más vista y observada del Guggenheim. Inaugurada hace una década, la sociedad tenedora de la pinacoteca decidió el año pasado que era necesaria una restauración completa del montaje debido al deterioro que presentaba parte de la obra y a que “por la longevidad del material y la tecnología de iluminación ya tocaba”, explica Daniel Vega Pérez de Arlucea, subdirector de Organización de Contenidos Artísticos del Museo Guggenheim.
Por ello, y con motivo de la celebración este año de su XX aniversario, la sociedad ha decidido acometer la renovación integral de la obra artística dentro de un paquete de intervenciones similares en otras piezas del Guggenheim. La refabricación de Arcos rojos, un trabajo del artista francés Daniel Buren, va a ser la renovación que mayor inversión va a suponer al museo, algo menos de un millón de euros, tras adjudicarse en marzo los trabajos a una oferta más baja que la licitación abierta.
“Prevemos que los trabajos empezarán la tercera semana de este mes con la instalación del andamiaje”, indica el responsable del museo para acotar una labor que se prolongará a lo largo de los posteriores cuatro meses durante el verano.
La instalación de la red de tubos que componen el andamiaje es la primera tarea complicada debido a que se va a cubrir íntegramente toda piel que tapa los pilares centrales del puente, tanto por debajo como por encima del tablero. En total, casi 900 metros cuadrados de superficie que se anclan en los cuarenta metros de altura de cada pilar del viaducto y los veinte de la viga central.
Vega describe que “la colocación se iniciará en la parte inferior para subir hacia arriba aunque no esperaremos a completar el andamiaje, se solaparán los trabajos de refabricación yendo de abajo hacia arriba”.
Además, la instalación se efectuará manteniendo tanto el tráfico de vehículos por la calzada central como el de peatones por las dos aceras que la flanquean. “Estamos trabajando conjuntamente con el Ayuntamiento para minimizar el impacto sobre el tráfico y si es necesario afectar, será el cierre de un carril y siempre que podamos en horario nocturno”, apostilla el subdirector de la pinacoteca.
De la mano del autor En cuanto a la intervención propiamente dicha, el museo está en contacto con el autor galo para ir de la mano en su refabricación. “La obra en sí se va a mantener tal y como está a nivel estético pero totalmente remozada en sus piezas”, comenta el responsable. Tan solo puede haber alguna variación en la iluminación que se enciende cada noche y que resalta la cara interior de los arcos rojos. “Es algo que al final dependerá de Duren” comenta Daniel Vega. La razón es que la tecnología de leds ha mejorado mucho en los últimos diez años y la potencia que ofrece en la actualidad permite nuevas posibilidades en la programación de las luminarias.
En cuanto a los paneles que componen la obra serán restituidos en su integridad. A simple vista se observa cómo el tiempo no ha pasado en balde por los paneles rojos de la marca Formica, sobre todo en el frente que mira hacia la alameda de Rekalde. La pérdida de color es evidente en diversos puntos y el blanco mancha varias zonas de la superficie de la obra.
El responsable de la pinacoteca razona que “el puente es una zona expuesta a muchas inclemencias como lluvia, viento, el salitre de la ría, la contaminación del tráfico, la vibración que genera el tablero... era ya hora de cambiarlo”.
Una novedad con respecto a los paneles todavía instalados es que los nuevos van a medir algo menos. La razón es por cambios en las dimensiones de fabricación y si los actuales miden 3,66 metros de largo por 1,5 de ancho, los que se instalen serán cuadrados de 1,5 metros por cada lado. Esto implica que, al menos, se instalarán unas 600 piezas a estrenar los cuales “darán una homogeneidad absoluta al color rojo”, dijo el responsable.
La marca Formica se ha implicado de pleno en el proyecto. De hecho, va a aportar de manera gratuita todas las placas nuevas de un material mejorado y con un color más vívido, denominado vivix, un laminado EDF preparado para exteriores e ignífugo. El acuerdo es “una especie de patrocinio en especie por parte de Formica” califica Vega que permite abaratar el coste de la intervención.
La pretensión del Museo Guggenheim es que para el inicio de la próxima Aste Nagusia, en agosto, la restauración de la obra esté concluida y los andamios retirados.
El responsable del museo comenta que “en ningún momento pensamos cambiar la obra, no era planteable su desmantelamiento porque forma parte de la ciudad y creemos que es una pieza querida por los bilbainos”. Es más concluyó diciendo que “los adolescentes actuales ya no recuerdan el puente sin los arcos rojos”.
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