Aquellas vueltas ciclistas
Echar la vista atrás. En ocasiones ocurre así: los paisajes predilectos de uno no obedecen a razones estéticas ni geográficas sino sentimentales. Basta con echar la vista atrás y detenerse en la infancia, en algunas de esas tierras donde fuiste feliz o te emocionaste como jamás has vuelto a hacerlo en tu vida. Esa es la palanca que ha movido el corazón de Ángel Gago para rebuscar en su memoria. “¿Un rincón favorito en Bilbao...?”, preguntó. “Lo primero que me viene a la cabeza es un restaurante, pero deje, déjeme que piense...”. Minutos después, la cita se cierra en el Parque de Doña Casilda. Fue el patio de recreo de su infancia y por allí vio pasar aquellas vueltas ciclistas que le dejaron con la boca abierta. Asegura que el corazón del paisaje no ha cambiado demasiado, por mucho que la arquitectura y la jardinería hayan mejorado los alrededores. Apoyado en uno de los árboles que ya estaban allí en su infancia, uno diría que aún les ve pasar. A los velocistas. Foto: Oskar Martínez