CONOCIÓ a Iñaki Azkuna en 1984. Entonces, el alcalde de Bilbao era el director de Hospitales, cuando Javier Agirre era consejero de Sanidad, y Jon Lecertua "era un técnico recién llegado, muy joven, en el que él no había reparado". Años más tarde, en 1991, Azkuna fue nombrado consejero y le llamó para ser su asesor-jefe de prensa. "No me lo creía, estaba impresionado". A partir de entonces comenzaron a trabajar juntos y se fraguó una relación muy íntima. "Iñaki Azkuna creció con los años y afianzó su presencia pública. El último año como consejero pensé que estaba llamado a ocupar altos cargos y desde luego que llegaría a ser alcalde. Era lo que más le gustaba. Creo que quería ser el Tierno Galván de Bilbao, el viejo profesor respetado por todos. Pensaba en llegar a ser El Alcalde".
"Era un hombre muy exigente y muy trabajador". Lecertua departía con Azkuna todos los días de la semana, hasta sábados y domingos. "Creamos una relación de confianza, de trabajo, muy fuerte porque fueron nueve años muy intensos". Lecertua asesoró a Iñaki Azkuna durante sus años en la Sanidad vasca y se podría decir que le dejó en la pista de salida desde la que empezaría a andar y construir su trayectoria de alcalde hasta convertirse en el mejor alcalde del mundo, pero sobre todo hasta ganarse a todos los bilbainos.
Recuerda que fue prácticamente el último año como consejero de Sanidad cuando Azkuna empezó a acariciar la idea de ser alcalde. "Viajábamos mucho juntos y empezó a hablarme de que tenía en el horizonte la Alcaldía de Bilbao". No es algo que le extrañó a Lecertua, sobre todo por su capacidad de trabajo. "Analizaba sus intervenciones, su discursos, su forma de estar. Por decirlo de alguna forma, el trabajó mucho su propia trayectoria profesional". Según dice Lecertua, era un vencedor a tope en todas las facetas profesionales. "Recuerdo una anécdota con un parlamentario de Eusko Alkartasuna al que le estaba rebatiendo un tema. Tenía razón Iñaki pero al final acabó pidiéndole que dejara de machacarle. Le gustaba dejar las cosas claras".
Pero Lecertua no considera que fuera un hombre difícil para trabajar con él, aunque sí muy exigente. "Recuerdo, con cariño, aquella época porque yo tenía dos hijos pequeños y llegaba muy tarde de Lakua. Todos los domingos me llamaba para preparar lo que íbamos a comenzar el lunes, porque no siempre hubo mayorías en el Gobierno vasco y él preparaba tremendamente los debates parlamentarios".
Ni siquiera con Lecertua hablaba de su familia. "Siempre fue un hombre muy reservado para su privacidad. Puedo decir que en nueve años creo que solo una vez tuvimos una cena de matrimonios y eso a pesar de que estábamos juntos prácticamente todos los días y se había fraguado una relación muy íntima entre nosotros". Destaca como otras personas que han coincidido con Iñaki Azkuna, su austeridad. "Nunca le vi excederse, ni hablar de coches, ni siquiera fumaba solo se permitía algunas caladas. Decía que un consejero de la Salud no podía fumar".