ARTXANDA fue el último bastión en el que el Ejército de Euskadi del lehendakari Aguirre echó el resto para intentar detener a los golpistas españoles sublevados contra la democracia de la Segunda República en su entrada a Bilbao. Es decir, muchos murieron por plantar cara a los molistas, franquistas, carlistas, requetés, marroquíes... aviación fascista española, italiana, nazi alemana. Si ya sabíamos esto, lo que no conocíamos es que la asociación de gudaris y milicianos Aterpe 1936 cuando quiso instalar una escultura de homenaje a todos y cada uno de aquellos soldados vascos pretendió hacerlo en Gernika-Lumo como municipio simbólico mundial. Sin embargo, Azkuna "nos dijo que no, mejor en Artxanda", según evoca el gudari del batallón San Andrés de SOV, José Moreno, quien a día de hoy, a sus 95 años, valora que la decisión del alcalde de Bilbao fue "un acierto de mi amigo".

En Artxanda, desde la atalaya en la que se divisa toda la villa, se instaló la escultura La Huella en 2006, enclave ya sagrado para los gudaris y milicianos vivos de aquella guerra incivil. Cada junio se dan cita, a mediados, en un acto en el que el PNV es mayoritario y al que también acude el PSE. En su origen, la participación de fuerzas que tomaron parte a una en el Gobierno de Euskadi era unánime.

El gudari José Moreno sigue al frente de aquella jornada y según estima a DEIA este año echará en falta a Iñaki Azkuna, muerte que le ha producido especial dolor. "Era mi amigo, un buen amigo. Cuando iba al Ayuntamiento adonde él para el Gudari Eguna de La Huella, en Artxanda, me decía: Moreno, lo que quieras, ya sabes, pide lo que quieras. Y nos ponía las sillas, nos mandaba el dantzari... Todo. Y, además, luego él venía", agrega. Y continúa: "Solo faltó dos veces. Una por viaje y la segunda, el año pasado, por su enfermedad. En su falta justificada siempre envió a otros representantes, caso de Ibon Areso, el ya hecho público próximo alcalde de Bilbao".

Otro gudari que nunca falta a la cita es Manuel Sagastibeltza, del batallón Abellaneda del PNV. El de Karrantza residente en Santurtzi también lamenta el fallecimiento de Azkuna. "Cuando me enteré de que había muerto, lloré. Siempre que me veía bien en La Huella o por Bilbao se paraba a saludarme. ¡Tenía que haber más gobernantes como lo fue él! Estaríamos mucho mejor. Valía mucho", improvisa Manuel Sagastibeltza ante la llamada inesperada de este diario.

Ambos saben que el padre de Azkuna también fue gudari, "creo que del batallón Kirikiño, si no recuerdo mal", aporta Moreno, deustuarra afincado en Portugalete. Durante la inauguración de La Huella, del artista Novella, Azkuna leyó un discurso en el que el de Durango recordó a su padre. "Yo estoy aquí hoy, ahora, como alcalde de Bilbao, pero sobre todo en memoria y en recuerdo de mi padre y de todos los que como él defendisteis la libertad, el honor de la República y del Gobierno vasco de unidad nacional formado en aquellas horas angustiosas. Defendisteis a un pueblo vilipendiado por un golpe de Estado militar".

respirar libertad El galardonado con el denominado de forma oficial Mejor Alcalde del Mundo continuó su speech: "Bilbao era tomado por las Brigadas de Navarra y la oscuridad nos envolvió durante 40 años, hasta que se instauró la democracia, pudimos respirar la libertad y abrazarnos unos y otros, apartando rencores, pues anidaba en nuestros corazones mucha generosidad", leyó.

Habla Moreno: "Iñaki me habló de que su padre era del batallón Kirikiño. Recuerdo que en La Huella me dijo, ya vas a poder agacharte a poner ese ramo de flores en el suelo de la escultura y le respondí, yo sí ¿y tú? Se echó a reír". El gudari del San Andrés agradece la permisividad de Azkuna hacia lo que él iba a leer, a diferencia de otros foros o instituciones en los que han acallado su palabra, que no le han dejado hablar a José Moreno. "Le dije, Iñaki, toma este papel, lee lo que voy a leer y me dijo, lo recuerdo muy bien, lee lo que te salga de los cojones que luego yo hablaré lo que me dé la gana", apunta quien le hizo entrega al alcalde, estando este ya enfermo, de una estampa de San Felicísimo, en el que "tengo mucha fe".

A Sagastibeltza, Azkuna también le contó que su padre era gudari. "Sí me lo dijo. Azkuna nos apoyaba muchísimo porque su padre también lo era. Le echaré de menos este año en el Gudari eguna de La Huella", asegura el del batallón Abellaneda.

Moreno es consciente de que hay una parte de la sociedad antifascista que también criticó a Azkuna por su cercanía a los militares o la Guardia Civil. "Es que todos tenemos nuestras cosas. A mí no me gustó que el alcalde no quisiera quitar los cuadros franquistas del Ayuntamiento porque los tenía que eliminar como todos los símbolos que aún quedan. En Lemoa han actuado bien al respecto. Pero Iñaki Azkuna nos apoyó siempre y le voy a echar mucho en falta porque era un buen amigo".