Bilbao. Dieciocho fruterías, cinco pescaderías, diez panaderías, tres tiendas de productos de ibéricos, ocho perfumerías, cuatro supermercados... En el último año y medio muchas lonjas de la capital vizcaina se han llenado de establecimientos especializados, la mayoría de alimentación. Es el nuevo perfil del comercio que ha buscado su hueco en las zonas del Casco Viejo y el centro de Bilbao.
El hábito de consumo ha experimentado un importante cambio: los clientes prefieren comprar cerca de casa y buscan productos de calidad, a buen precio. Ante esta nueva realidad, a los empresarios no les ha quedado más remedio que cambiar su estrategia y se han decantado por abrir negocios de cercanía, como supermercados, fruterías o pescaderías.... Bego Martín vive en Bilbao, en la zona de Indautxu y reconoce abiertamente que todas sus compras las hace en la ciudad. "Hay de todo. Han abierto un montón de supermercados de barrio en mi zona y estoy encantada. Encima, hay una pescadería que también abre los domingos. Buen pescado, a buen precio y gente que me atiende muy maja. ¿Para qué voy a coger el coche para ir a un centro comercial que siempre terminas picando lo que no necesitas?", plantea esta bilbaina.
Los negocios de textil han pasado a un segundo plano y la tendencia que ha cobrado fuerza en las calles de la villa son los establecimientos orientados al producto de calidad. "Se vuelve a lo de antes, a la tienda de barrio, de producto selectivo. Aquí nos gusta comer bien y el empresario lo sabe", explica Jon Aldeiturriaga, gerente de la asociación de comerciantes del Casco Viejo.
El perfil del comercio en la villa se ha transformado para adaptarse a las nuevas exigencias. "Es clave saber cuál es el tipo de cliente, el lugar y luego contratar gente profesional. Con eso funciona", apunta Aldeiturriaga. El cambio, según apunta el gerente de los comerciantes del Casco Viejo, no solo responde a la situación económica, sino que tiene relación con el diseño comercial de una ciudad que ha cambiado también y que tiene que ofertar productos no solo para sus vecinos sino también para los que la visitan. "Es una manera de frenar la huida de clientes a los centros comerciales", explica Aldeiturriaga.
Los consumidores bilbainos han ido viendo cómo infinidad de locales del centro y del Casco Viejo de la capital vizcaina se han ido llenando de pescaderías, fruterías, panaderías, perfumerías o supermercados de diferentes firmas. Para muestra, un botón. Solo en el Casco Viejo se han instalado más de una docena de fruterías. "Hay muchísimas y todas son espectaculares. Por el momento parece que todas funcionan y todos los días hay gente comprando; en Euskadi nos gusta comer muy bien y nos gusta elegir lo bueno, cada vez queremos productos más selectos", cuenta el gerente del Casco Viejo.
Pero no solo se han abierto fruterías; establecimientos especializados en pescados y marisco, los productos ibéricos de cerdo, el pan, los productos lácteos y las conservas también han proliferado en esta zona comercial de Bilbao. "Tener negocios de estas características en el Casco Viejo es muy bueno, no solo para nosotros, los que consumimos aquí, sino también para quienes nos visitan", destaca Aldeiturriaga. El comercio debe cambiar para responder a las necesidades de los clientes. En opinión de Jorge Aio, gerente de Bilbao Centro, "este cambio que se ha producido es muy bueno, no solo para los clientes, sino también para la propia ciudad. Con este tipo de negocios la gente se queda en las ciudades y no se marcha a otros lugares para hacer sus compras".
Un respiro La transformación que está experimentando el comercio en la villa responde, por lo tanto, a una estrategia que, en opinión de los responsables de las asociaciones comerciales, "da un respiro a la situación por la que atraviesa el sector" y al riesgo del que tantas veces se ha hablado de la desertización de las calles y barrios de la villa. Y es que supone tejer en Bilbao una red de establecimientos especializados que alejen los temores de que los megacentros comerciales de la periferia atrapen los clientes. "Con negocios especializados, con buenos productos y con precios más ajustados como es el caso de muchos de los que se han abierto, la gente no tiene necesidad de coger el coche para hacer sus compras fuera de Bilbao. ¿Para qué te vas a ir fuera si lo tienes al lado de casa? La gente no tiene el dinero para andar gastando", aseguran. No ha pasado tanto tiempo desde que la apertura de grandes centros comerciales en localidades limítrofes a la capital vizcaina activó las alarmas en el sector comercial. "Es un riesgo que corren las ciudades: los clientes acuden a esos centros comerciales en buscan de sus productos, fundamentalmente porque es muy difícil competir en precios y en variedad", cuenta Aio.
La fuga de los clientes a las grandes áreas comercial preocupaba a los pequeños comerciantes pero ahora, sin embargo, en Bilbao se siguen abriendo mucho comercios. "De hecho, una firma francesa ha abierto recientemente un tienda en la calle María Díaz de Haro", cuenta Aio. "El cambio ha sido muy bueno y eso supone que el futuro más cercano no será tan negro", insisten desde la asociación de Bilbao Centro.
Eso no quiere decir que la situación del comercio en general no sea complicada y tampoco Bilbao se libra de la crisis. Sin embargo, desde las asociaciones de comerciantes de la villa muestran un ápice de esperanza en este cambio de perfil comercial que se ha dado en Bilbao. El futuro de la ciudad pasa por estos negocios que siguen apostando por ocupar locales de las calles y barrios. "Es la única manera de seguir subsistiendo y de salir de la mejor de las maneras de esta situación que nos aprieta", defiende Jorge Aio.