Bilbao

COMIENZA a sonar la música; las notas envuelven el ambiente y los bailarines se preparan para dejarse llevar; lo hacen erguidos, seguros, sin vergüenza. Las parejas de baile dan sus primeros pasos, después llegan muchos más: un, dos, tres, cha-cha-cha. Es la pasión por el baile, algo difícil de explicar y que todos los aficionados a esta práctica reconocen sentir cada vez que se ponen a ello. En Bilbao y en Bizkaia son miles las personas que lo han experimentado y que semanalmente aprenden los pasos de los diferentes bailes de salón. Lo hacen en academias, en centros cívicos y de jubilados, en polideportivos... Pero necesitan más.

Tantos son los que han encontrado en el baile una forma de relacionarse, de sentir, de vivir, que reclaman al Consistorio bilbaino una pista de baile para encontrarse y compartir esa pasión. Para ello han creado la asociación Club Bilbao Aretoko Dantza Tara: "Son muchos los años que llevamos encontrándonos en diferentes locales, la mayoría de hostelería que nos han ido cediendo a cambio de pagar una entrada. Pero los cambios de gestión, los cierres, nos dejan una y otra vez en la calle, sin un local en el que poder bailar", apunta Isabel Saiz, presidenta de esta asociación.

Hasta ahora no habían dado el paso, pero esta asociación lo tiene claro: necesitan tener en Bilbao un espacio amplio para la práctica del baile y que permita aglutinar a todo este colectivo procedente de distintas asociaciones, escuelas... "Cada profesor, de manera individual, se ha buscado la vida para encontrar un local para bailar, pero somos muchos. Por eso, hemos constituido esta asociación", cuenta. Esta agrupación no solicita un local gratuito, "no nos importa pagar una entrada", apuntan. "Somos conscientes de que la situación no está para pedir demasiado, pero entre los bilbainos hay una necesidad, que va más allá de un mero hobby", destaca Isabel Saiz.

Los primeros pasos ya se están dando. En carnavales el Consistorio bilbaino proporcionó a estos aficionados la carpa instalada en la Plaza Nueva. "Estamos muy agradecidos y muy contentos porque nos juntamos unas 300 personas de todas las edades. También hemos estado varias veces en el hall del edificio del Ensanche y nos encanta, nos parece una pista muy adecuada para lo que buscamos", dice Saiz.

Después de más de una década enganchados a los bailes de salón es ahora cuando estos bailarines nómadas han decidido unirse para hacer realidad un sueño y dar vida a una ilusión que es compartida por miles de personas en Bizkaia. "Me gustaría jubilarme bailando en un espacio de referencia que Bilbao destinase para esta práctica", relata Martín, bailarín desde hace seis años. Este vecino de Bilbao comenzó en esto del baile de una manera casual, se sentía vacío y necesitaba dar un giro a su vida. Martín jamás imaginó que terminaría moviéndose por una pista como lo hace en la actualidad, pero aunque reconoce que le queda mucho por aprender se siente orgulloso cuando habla de lo que ha avanzado. "Cuando iba a un sitio y veía bailar a la gente me daba mucha envidia, siempre he sido muy torpe", afirma. No hay nada imposible, se trata de hallar ese espacio, a esa compañera de baile con la que dar los pasos perfectos. Martín lo ha conseguido y quiere seguir haciéndolo compartiendo esa pasión con otros bailarines. "Iba por la calle y vi un cartel que ponía: aprende a bailar. Y pensé: "¿Por qué no?", relata. Fue proponérselo y lanzarse a una fantástica aventura que le ha aportado muchas satisfacciones, aunque reconoce que al principio le costó. "No hay recompensa sin sacrificio", dice. La constancia y las ganas de superación han servido para que Martín haya encontrado en el baile una ilusión. "La gente confunde esto con el chicharrillo y no es lo mismo. Las personas que nos encontramos estamos aprendiendo a bailar y eso nos encanta, nos da fuerzas. Es una maravilla que hay que probar", afirma. Martín es una de las tantas personas que han encontrado en el baile una bocanada de aire fresco, de vitalidad positiva. "Cuando bailas te olvidas del resto, desconectas", dice.

Estación de abando La estación de Abando se convirtió hace dos domingo en una pista de baile y hoy lo volverá a ser. Alumnos de diferentes academias, apasionados del baile, ofrecieron una exhibición de arte que dejó con la boca abierta a muchos. "El encuentro fue un éxito, tanto en cuanto al ambiente como al número de personas que participamos. Por eso, y gracias a la colaboración de FEVE, hemos decidido repetir este encuentro el primer domingo de cada mes", apunta la presidente de Tara. "Después de la concentración de bailarines de la Plaza Nueva en Carnaval, el Ayuntamiento sabe que hay afición y estamos seguros que están trabajando para hallar alternativas", dice Saiz. La presidenta de la asociación Tara considera que para una ciudad como Bilbao, "cosmopolita, moderna y con una gran variedad de actividades", reservar un espacio para que los aficionados del baile se den cita" supondría una atracción más. "No estamos hablando de un capricho de unos cuentos. Hay nivel y gente suficiente para organizar un campeonato. En otras ciudades se hace y la gente se mueve mucho; eso también supone dinero para la ciudad", asegura. Han pasado varias horas y ahora toca cambiar de registro y menear la cadera con una sensual bachata: un dos, tres... ¿bailan?