El Surne Bilbao pone más de pie y medio en la final de la FIBA Europe Cup a triplazo limpio (81-98)
El conjunto vizcaino firma una renta de 17 puntos en Hungría en un duelo que desniveló cuando activó su defensa y en el que voló con un 16 de 22 desde los 6,75 metros en los primeros 26 minutos
Un extraordinario nivel de acierto en el triple, con 16 dianas de 22 intentos, en los primeros 26 minutos de partido ha abierto de par en par este miércoles al Surne Bilbao las puertas para repetir presencia en la final de la FIBA Europe Cup y poder defender así su corona hasta el combate final. El conjunto vizcaino cumplió con su teórico papel de favorito y regresa de la cancha del Falco Szombathely con una ventaja de 17 puntos (81-98) a falta de la sentencia definitiva en Miribilla la próxima semana. Cuando los de Jaume Ponsarnau pusieron toda la carne en el asador, lo que ocurrió sobre todo en el segundo y el tercer cuarto, aniquilaron a un conjunto húngaro que se mostró revoltoso cuando su rival aflojó en defensa -primer cuarto- o cayó en cierto desorden -compases iniciales del acto final-, pero que fue absolutamente incapaz de seguir la estela de los hombres de negro pese a los 22 puntos del fino Zoltan Perl.
Defensa y triple
Tampoco puede decirse que los visitantes se exprimieran para lograr un resultado tan positivo. De hecho, sestearon en defensa durante los diez primeros minutos (28-29) porque su magnífico tino desde la larga distancia sostenía su juego, pero cuando colocaron el nivel de su retaguardia a una altura notable se acabó lo que se daba. Un 0-13 para el 35-47 desniveló la balanza en el segundo cuarto, mientras que en el tercero los triples y las canastas a la carrera les impulsaron hasta un 54-76 sin vuelta atrás. Los anfitriones, con buenos minutos de Marko Filipovity, intentaron añadir algo de picante al asunto (73-83), pero más triples de Melwin Pantzar y Darrun Hilliard devolvieron las aguas a su cauce.
Acierto
Con un excelente 18-34 desde la línea de 6,75 (anotaron los nueve jugadores que activaron su muñeca desde la distancia, con tres dianas para Margiris Normantas, Justin Jaworski y Hilliard, y 17 puntos al contraataque, los de Ponsarnau aniquilaron la resistencia húngara, fundamentada en Perl y el gran esfuerzo de los de Milos Konakov debajo del aro, doblando a su rival en puntos en la pintura (40-20) y facturando catorce desde el rebote ofensivo, donde Arnaldo Toro hizo daño. Pero se quedaron muy cortos ante un contrincante con mucho mayor armamento y muy bien estructurado desde la dirección de juego por el lituano y un Pantzar que volvió a rondar el triple-doble (14 puntos, nueve asistencias y siete rebotes).
Facilidades
El conjunto bilbaino arrancó la cita acertado desde la larga distancia, pero fue lo único potable de su juego en esos compases iniciales, pues su retaguardia ofreció demasiadas facilidades para que los anfitriones sumaran puntos sencillos y se hicieran con el dominio del marcador. La efusividad de Toro debajo del aro, vías abiertas para penetrar, cómodo reparto de bola... En ese ecosistema, el Falco Szombathely se fue creciendo hasta el 21-13. Los triples fueron la solución para no perder comba (extraordinario 8 de 11 en los primeros diez minutos), ya que la primera canasta de dos puntos, obra de Normantas, no llegó hasta el 26-21, y posteriormente para cerrar el primer acto con un 28-29, marcador que dejaba clara la necesidad de mejorar muchos enteros en el rendimiento defensivo.
Contundencia
Parecía que el choque iba a entrar en una fase de intercambio de canastas, pero en el momento en el que los visitantes endurecieron sus resortes defensivos, manteniendo su sideral acierto desde la larga distancia (ya iba por el 11 de 14), llegó la primera brecha en el luminoso. Konakov tuvo que parar el choque con el 35-43 a 6:10 del descanso. Acto seguido llegaría la primera renta de dobles dígitos tras un gran alley oop de Bassala Bagayoko y el parcial de 0-13 permitió al Surne Bilbao adueñarse de los acontecimientos. Al Falco Szombathely se le había acabado la licencia para anotar con facilidad. El banquillo local tuvo que volver a llamar a capítulo a los suyos con el 39-52. Akos Keller, con dos canastas de pura casta desde debajo del aro y un triple, intento mantener a flote a los suyos, pero los hombres de negro alcanzaron el ecuador de la cita con un interesante 44-56 tras llegar a ganar por quince puntos.
Sentencia
Tras la reanudación, el conjunto vizcaino fue capaz de mantener elevado el listón de energía atrás, por lo que encontró vía libre hacia el demarraje definitivo. Los ocho puntos en apenas cinco minutos de Perl fueron anecdóticos ante el vendaval de los visitantes, que seguían enchufadísimos desde la larga distancia (por 16 de 22 iba ya la cuenta) y, además, sumaban también al contraataque y desde la línea de tiros libres. El 54-76 a tres minutos de la conclusión del tercer cuarto marcaba territorio de manera incontestable. Konakov intentó encontrar soluciones, pero en sus filas faltaban argumentos para hacer daño a la retaguardia de los de Ponsarnau, llegándose a los diez minutos finales con un 60-78.
Rumbo
Sin embargo, los anfitriones aprovecharon unos minutos de desorden del Surne Bilbao para propinarle un buen bocado al luminoso con Filipovity como punta de lanza. Un parcial de 11-2 permitió a los húngaros acercarse hasta el 65-78. Hlinason, con cinco puntos, frenó su ímpetu y, a pesar de que Patrick Whelan llevó el acercamiento hasta el 73-83, a los hombres de negro no les tembló el pulso para mantener su autoridad y poner casi los dos pies en la final.
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