Surne Bilbao Basket 68-84 Barça

Derrota por inferioridad

El Bilbao Basket se queda corto en sus prestaciones, sobre todo en sus porcentajes de tiro, y cede ante un Barça que, sin alardes, explota su ventaja física cerca del aro

04.10.2021 | 01:11
Jonathan Rouselle se encuentra con Nigel Hayes en su camino hacia el aro azulgrana.

NO pudo el Surne Bilbao Basket revertir su racha de derrotas porque cumplió algunas de las premisas para tratar de hacer frente al Barcelona, pero no todas. Los hombres de negro pusieron empeño, esfuerzo y algunos tramos de buen juego, pero durante la mayor parte del choque les faltó acierto. Dio la impresión de que algunos de ellos se mostraron asustados, intimidados por el rival que tenían enfrente, sobre todo cuando los azulgranas llevaron el partido al terreno físico. Las dudas provocaron los errores porque la defensa del Barça no concede dos oportunidades: o el rival resuelve rápido o acaba metido en una maraña de brazos y cuerpos.

Jonathan Rousselle, a veces obcecado, falló sus siete tiros de campo; Valentin Bigote, de nuevo indescifrable, solo metió uno de sus cinco lanzamientos, lo mismo que Gytis Masiulis, que pareció nervioso al medirse a aquellos entrenadores que le han formado; y Regimantas Miniotas pecó de blando y firmó una canasta en siete intentos. Con tantas manos encogidas, era difícil derribar al coloso, que tampoco necesitó hacer alarde de puntería para tomar una cómoda ventaja tras el descanso. La ausencia de Jeff Withey convirtió al Bilbao Basket en un equipo pequeño y el Barça supo explotar su superioridad física para sumar puntos en la zona. 48, más de la mitad de los que anotaron los de Saras Jasikevicus, llegaron de esa factura. El joven Álex Galán, que el año pasado se batía el cobre en la LEB Oro, trató de hacer lo mismo ayer domingo porque arrojo le sobra, pero su intensidad resultó baldía.

Surne Bilbao Basket - Barcelona. Fotos de Pablo Viñas

Álex Mumbrú s orprendió al salir con Masiulis de inicio en el puesto de tres, quizás tratando de igualar el tamaño de los catalanes, y la fórmula funcionó en el primer cuarto. Sin embargo, el paso de los minutos y e l inicio de las rotaciones dejó en evidencia que el conjunto azulgrana tenía mucho más donde escoger. De hecho, su banquillo aportó 22 puntos más, justo los que anotó Rokas Jokubaitis, un chaval de 21 años ya drafteado por los New York Knicks, que marcó diferencias cuando habitualmente figura en los últimos puestos en la plantilla azulgrana, mientras en el Bilbao Basket la aparición de Andrew Goudelock resultó tardía y Ángel Delgado chocó todo lo que pudo contra las torres del Barça y apenas pudo rebañar cuatro rebotes, su especialidad.

Por tanto, la primera victoria de los hombres de negro tendrá que esperar, aunque tampoco puede dilatarse mucho más para que nadie apriete el botón del pánico. De momento, los dos partidos en Miribilla, que ayer domingo estuvo casi al tope de la capacidad permitida hasta ahora en Euskadi con casi 4.000 espectadores, se han saldado con sendas derrotas y han dejado la sensación de que al equipo le falta mostrar más agresividad ante su público, algo más de energía, para marcar su territorio y hacerse respetar, aunque solo sea con el lenguaje corporal. Aún no ha pasado nada sorprendente ni irreversible, aunque la Liga Endesa está tan igualada por debajo del Real Madrid y el Barça que quien ceda mucho terreno tendrá muy complicado recuperarlo. El calendario del Surne Bilbao Basket le ha medido hasta ahora a cuatro rivales de rango europeo cuando las competiciones continentales no han arrancado o lo acaban de hacer, en el caso de la Euroliga, pero el problema es que ahora llegarán rivales menos potentes, en teoría, y las urgencias pueden esperar a la vuelta de la esquina.

susto en la grada
 

Urgente y diligente tuvo que ser la intervención de los servicios médicos y sanitarios de Miribilla para actuar en la parte alta del graderío donde un hombre sufrió poco antes de arrancar el partido un percance que requirió la realización de maniobras de reanimación cardiopulmonar y la administración de oxígeno. El espectador pudo ser evacuado en camilla al hospital y la actuación evitó males mayores, aunque provocó un enorme susto y preocupación durante varios minutos.

Las dudas provocaron numerosos errores porque la defensa del Barcelona no concede dos oportunidades


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