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Objetivo ‘Luna 9’, una inteligencia artificial trabaja como un ‘rastreator’ lunar

Una sonda soviética se perdió en el satélite de la Tierra hace 60 años y ahora creen que la han encontrado con la ayuda de una IA

Objetivo ‘Luna 9’, una inteligencia artificial trabaja como un ‘rastreator’ lunarMuseo de Cosmonáutica de Rusia

El programa espacial soviético se apuntaba en el año 1966 un tanto en su carrera espacial con Estados Unidos al conseguir el primer alunizaje suave no tripulado sobre la Luna. El 3 de febrero de ese año, la sonda Luna 9 se posaba en la región del Océano de las Tormentas, en el hemisferio occidental de la cara visible. Fue también el primer alunizaje de una artefacto fabricado por el hombre en un objeto celeste.

Tras este primer éxito llegó el segundo, enviar las primeras imágenes tomadas directamente desde la Luna, un hito tecnológico sin precedentes hasta ese momento.

Maqueta de la sonda ‘Luna 9’ en el Museo de Historia de la Cosmonáutica Tsiokovsky.

Y desapareció

Tres días después dejó de funcionar. Este hecho estaba previsto, en aquella época las sondas no contaban con paneles solares para cargar las baterías. Desde entonces no se la ha podido localizar, nadie sabe dónde está exactamente. Las coordenadas que la URSS facilitó en su momento, 7º8’N 64º22’O, no eran especialmente precisas.

El problema empezó con el sistema de alunizaje. Esta cápsula contaba con estructuras inflables que la hicieron rebotar y alejarse en cualquier dirección de la zona prevista inicialmente.

De hecho, imágenes tomadas por la Lunar Reconnaissance Orbiter Camera (LROC) de la NASA, una sonda espacial lanzada en 2009, confirmaron queLuna 9 no se encontraba donde se había calculado inicialmente, mientras sí mostraba las huellas de los alunizajes de otras misiones, como los módulos Apolo, las sondas Surveyor y los róveres soviéticos Lunojod.

Llega la IA Yolo-eta

La secuencia de impactos de los rebotes que sufrió Luna 9 dificultó la identificación visual del punto exacto de reposo. Así, se ha mantenido abierto el debate, y la búsqueda de su paradero real. Hasta ahora.

Este misterio podría quedar resuelto en no mucho tiempo gracias al uso de la inteligencia artificial. Una investigación publicada en la revista npj Space Exploration anuncia que este enigma de la exploración espacial, tan fascinante para muchos como lo fue el de encontrar el Titanic en el fondo del Atlántico, puede quedar resuelto en poco tiempo. Este trabajo plantea que una inteligencia artificial puede ser la palanca que ayude a encontrarla.

El estudio, liderado por Lewis Pinault, científico de datos de la University College London, ha desarrollado un sistema de aprendizaje automático entrenado con imágenes de zonas de alunizaje conocidas, muchas de ellas tomadas por LROC.

Se trata del algoritmo YOLO-ETA, acrónimo de You-Only-Look-Once - Extraterrestrial Artefact. Ha sido diseñado para detectar alteraciones mínimas del terreno lunar asociadas a artefactos humanos, para identificar objetos en imágenes captadas por el LROC.

El entrenamiento de esta inteligencia artificial, explican los investigadores, se basó en información de alunizajes de otras misiones lunares con datos precisos y perfectamente localizables. YOLO-ETA pudo lograr una precisión-recuperación equilibrada y una puntuación media en confianza del 80% en detecciones de los módulos de aterrizaje en las imágenes disponibles.

De hecho, pudo localizar de forma correcta la zona del alunizaje de la nave espacial soviética Luna 16, que fue la primera del programa de la URSS en volver a la Tierra tras recoger muestras de suelo lunar. En esto se adelantó Estados Unidos.

Tras este éxito, los investigadores aplicaron el mismo modelo para tratar de encontrar la desaparecida sonda Luna 9.

Imagen de cerca de la región Oceanus Procellarum de la Luna, tomada por el módulo de aterrizaje soviético Luna 9 en febrero de 1966.

Búsqueda y ¿éxito?

Una vez entrenada con datos de alunizajes y recorridos bien documentados y comprobada su precisión, YOLO-ETA analizó el área atribuida originalmente a Luna 9. Se aplicó el modelo a un área de 25 kilómetros cuadrados alrededor de la zona de alunizaje “históricamente incierta de Luna 9 y que detectó un conjunto de varios artefactos artificiales cerca de 7,03ºN, -64,33ºE.

De esta forma se pudo llegar a un análisis topográfico que indicaba que la geometría del horizonte del sitio de alunizaje posible “es potencialmente consistente con los panoramas de la superficie deLuna 9”. “Como mínimo, hemos detectado un artefacto desconocido”, declaró Lewis Pinault al New York Times, “Soy muy optimista y creo que puede tratarse de Luna 9”, concluyó.

La confirmación

La confirmación definitiva podría llegar antes de lo esperado. Este pasado mes de marzo, el orbitador Chandrayaan-2, que lleva en la órbita lunar desde el año 2019 y está realizando un profundo cartografiado de la Luna, ha sobrevolado lo que llaman “zona de interés” y tomado imágenes que están siendo evaluadas para comprobar si el hallazgo que se ha producido es realmente el de la sonda desaparecida.

De ser así, no solo se habría demostrado la utilidad de esta IA, sino que podría abrirse la puerta a un sistema de localización y búsqueda que, a muy largo plazo, podría ser una importante herramienta de seguridad y socorro para las hipotéticas colonias humanas que se asienten en la Luna o en Marte.