El futbolista del Athletic que se examina tras diez meses sin jugar
Beñat Prados asume que debe proyectar su mejor versión ante Terzic en una posición muy poblada
La plantilla del Athletic continúa disfrutando de sus vacaciones, salvo los cuatro futbolistas que competirán en el inminente Mundial –Iñaki y Nico Williams, Aymeric Laporte y Unai Simón–, y la dirección deportiva acentúa su trabajo en los despachos con la finalidad de cumplir el mayor número posible de peticiones que haya podido transmitir Edin Terzic, el nuevo técnico rojiblanco como sustituto de Ernesto Valverde. Nada o casi nada se conoce de las intenciones del alemán, aunque se espera que el próximo martes Mikel González, el director de fútbol que comparecerá junto al presidente Jon Uriarte, dé algunas pistas sobre el proyecto para la campaña venidera, que se convertirá en un rentrée para Beñat Prados, que prácticamente cumplirá un año sin competir en un partido oficial. El navarro solo jugó el segundo y tercer encuentro de liga de este último curso, ante el Rayo Vallecano y el Betis, y pocos días después del duelo en La Cartuja se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda que le ha obligado a permanecer ocho meses en el dique seco.
Para Beñat Prados será un volver a empezar y lo hará ante los ojos de Terzic, que, a priori, cuenta con el de Iruñea, un futbolista que se ajusta al perfil que requiere el plan del de Menden, un técnico que exige a sus equipos un alto ritmo de juego, mucha intensidad en los duelos personales y una riqueza táctica, consignas que se ajustan a las características del centrocampista canterano, pero que asume que tendrá que redoblar sus esfuerzos después de tan larga inactividad, a la que se suma la competencia que ha aumentado en la parcela ancha, con la irrupción de Alejandro Rego, beneficiado de la baja de su compañero, y con el paso adelante que ha dado Peio Canales en su cesión en el Racing. Precisamente, el caso de este último es similar al jugador que recaló en Lezama en edad cadete desde el Txantrea KKE, ya que este se reivindicó en el Mirandés en la campaña 2022-23 también en Segunda División para ganarse un hueco en el primer equipo y convencer, entonces, a Valverde, que contó con asiduidad con el navarro hasta que este padeciera el pasado septiembre la fatídica lesión.
No en vano, el de Iruñea suma 80 encuentros oficiales en sus dos temporadas y un mes como león, unos datos que retratan el interesante rol que ha ejercido en la plantilla hasta el momento de su percance. La campaña anterior fue la más intensa para el centrocampista, ya que participó en un total de 45 partidos, trece de ellos dentro de la Europea League, con una tarjeta de dos goles, por lo que le toca mantener como mínimo ese nivel para erigirse en un fijo para Terzic, que de entrada manejará una alta nómina de futbolistas en la parcela ancha, por lo que se entiende que el alemán decidirá algún que otro descarte. Sea como fuere, Prados, que no volvió a jugar en el curso ya cerrado pese a que entró en la convocatoria con motivo de la visita al Real Madrid en la jornada final de liga, alternará días de ocio con otros destinados a fortalecer su puesta a punto de cara al arranque de la pretemporada, prevista para la segunda semana de julio, en la que debe sacar una versión 2.0 que convenza a Terzic, amante de variar en sus sistemas de juego, pero en los que la figura del denominado pivote guarda su relevancia.
Izeta y el interés del Oviedo Oviedo
Una pretemporada para la que también esta citado Urko Izeta, un futbolista con un protagonismo residual este último ejercicio. Terzic debe decidir su idea para un delantero que, así y todo, sabe el interés de varios clubes, entre ellos el Oviedo, descendido a Segunda División y que, según la prensa asturiana, ya ha preguntado al Athltic por la situación del de Aia.
