El once inicial que presentó el Athletic en la amarga visita al Ramón Sáncez Pizjuán vino con una llamativa sorpresa. Se esperaba como referencia ofensiva al recuperado Berenguer o Unai Gómez para cubrir la baja por sanción de Guruzeta, pero Valverde dio una vuelta de tuerca al asunto y apostó de saque por Izeta, sin apenas participación durante la temporada. Como el jugador de campo de la plantilla con menos minutos disputados en las veinte primeras jornadas de LaLiga afrontó el choque ante el Sevilla el de Aia, cuya actividad en la competición se reducía a 66 minutos.
Titular solo en el estreno copero ante el Ourense, cita en la que actuó escorado a la banda izquierda al ejercer Guruzeta como delantero centro, Izeta se alistó de inicio en un envite liguero en el que se mostró activo y dinámico en punta. No pasó desapercibido el guipuzcoano, autor de 15 goles en los 44 partidos que jugó la pasada campaña en su cesión al Mirandés en la Liga Hypermotion, hasta el punto de tener protagonismo directo en el gol con el que Robert Navarro abrió el marcador.
Después de verse involucrado en un error del guardameta local lejos del área que a punto estuvo de aprovechar Ruiz de Galarreta, también de dejar en el mano a mano a Berenguer con el propio Vlachodimos a la hora de juego, Izeta trazó un buen desmarque en el interior del área para conectar un disparo que trató de repeler sin éxito el portero, cuyo intento de despeje castigó Navarro en boca de gol. Duró bien poco la alegría del 0-1, apenas un suspiro, pero dejó su impronta el de Aia, que perdonó el 1-2 con el pecho en boca de gol justo antes del descanso.
Fue la última acción con impacto ofensivo de Izeta antes de ser sustituido en el minuto 57 coincidiendo con el segundo gol del Sevilla. Ahí vino el segundo movimiento novedoso de la tarde desde el banquillo, pues Valverde introdujo en el campo a Nico Williams por Navarro y llamó al cachorro Hierro para que ocupara el lugar de Izeta.
SIN ACIERTO
No le salió bien la jugada a Valverde, pues el Athletic perdió mordiente ofensiva. Carente al menos de la movilidad de Izeta, el conjunto rojiblanco se atascó aún más en ataque sin que Hierro consiguiera apenas entrar en contacto con el balón mientras se fajaba con los centrales. Lo intentó aun así el joven delantero rojiblanco, capaz de ganar varios duelos aéreos, descongestionar el juego y con una oportunidad incluso para ver portería.
Corría el minuto 91, con el Athletic quemando todas las naves en busca del empate, cuando Hierro cazó un balón sin dueño dentro del área para empalar de primeras. El remate, lejos de encontrar portería, salió demasiado desviado para lamento del ariete, que mandó al limbo una clara ocasión de gol en el último acercamiento peligroso del Athletic, derrotado de nuevo en LaLiga pese a proyectar nuevos aires en una delantera en la que se abrieron paso Izeta y Hierro.