Lo mejor y lo peor del Atalanta-Athletic
El conjunto rojiblanco tira de épica para remontar en Bérgamo en un partido en el que pasó de decepcionar en su fútbol a lucir una pegada brutal guiado por Robert Navarro
Muy pocos se podían imaginar que iban a dormir a pierna suelta cuando a las 22.00 horas de ayer se temían una noche de pesadilla visto lo visto en los primeros 45 minutos en el New Balance de Bérgamo. El Athletic tenía pie y medio fuera de la Champions con el 1-0 en el marcador y cuando la Atalanta había sido superior en todos los matices. Pero el paso por vestuarios resultó divino para le conjunto rojiblanco, que con el regreso a su habitual plan táctico le dio la vuelta de manera épica al encuentro guiado por un mayúsculo Robert Navarro, que firmó el que es hasta la fecha su partido más completo en lo que va recorrido de carrera.
Lo mejor: La rectificación de Valverde y una eficacia total para sellar la remontada
El fútbol ofrece noches como las de ayer en las que la épica emerge en toda su sustancia. La Champions tiene, además, esa magia. El Athletic puede dar fe de ello. Superó la primera de las dos finales de una manera increíble, ya que tras los primeros 45 minutos de juego se veía fuera de la máxima competición y a los 90 depende prácticamente de sí mismo para meterse en la eliminatoria de play-off en caso de superar el miércoles al Sporting de Portugal en San Mamés, que quiere volver a vivir otra noche inolvidable. El Atalanta pasó del éxtasis a la pesadilla y el Athletic tomó el sentido contrario, de la pesadilla al éxtasis, gracias a que Ernesto Valverde rectificó y se olvidó del experimento táctico con el que inició el duelo. Fue el principio de la remontada, ya que los leones se liberaron con todo en contra para sacar una pegada brutal y desconocida hasta la fecha.
El Athletic, y el dato no es baladí, hizo gol en cada uno de sus tres remates a la puerta defendida por un incrédulo Camesecchi. Una máxima eficacia que reclama la Champions, inmisericorde con los equipos que fallan como una escopeta de feria, a imagen y semejanza de lo que han sufrido los rojiblancos en su propia carne en muchos partidos de esta temporada, en los que le costa horrores marcar. Ayer no fue el caso porque Robert Navarro guió a sus compañeros a una remontada histórica, ya que el extremo asistió con el pecho a Guruzeta para hacer el 1-1, le puso un caramelo para que Nico Serrano ejecutara el 1-2 y para culminar la fiesta firmó el 1-3 en un golpeo de delantero calculador y hambriento. Se unieron los planetas, es decir los tres únicos futbolistas del Athletic que saben lo que es marcar en esta Champions.
Lo peor: La puesta en escena con el experimento de Valverde
Sorprendió, y mucho, que Ernesto Valverde fuera infiel a su postulado futbolístico. Se recuerdan escasas ocasiones en las que reniega de su 4-2-3-1, pero ayer, en un partido que podría ser definitivo en la suerte del Athletic, se le ocurre experimentar, se entiende que mediatizado por la propuesta ofensiva del Atalanta y por las bajas de referencias de su equipo, que por cierto y visto lo visto no se echaron de menos, cuando un gran número de asiduos en las redes sociales echaban pestes el día anterior por la convocatoria y daban por perdido el partido sin jugarlo –ya se sabe, los clásicos comentarios de barra de bar–, y que al parecer llegan hasta tener credibilidad…
La apuesta por un 5-2-3 cuando a los leones les tocaba defender desorientó a muchos de sus futbolistas, quienes en ciertos matices acusaban la falta de costumbre de competir con ese plan al que no están acostumbrados. Apreciar a jugadores del perfil de Mikel Jauregizar –que por fin tendrá un descanso, aunque forzoso porque no jugará ante el Sporting de Portugal al tener que cumplir un partido de sanción– desconocidos, a un Gorosabel que dudaba si atacar o defender, a un Adama sobrexpuesto, a Unai Gómez perdido… Rectificar es de sabios.
