La derrota que sufrió el Athletic el sábado en Son Moix sigue escociendo dentro y fuera de la entidad por la forma en que se produjo y por los daños colaterales que ocasiona. Las tertulias en clave athleticzale se reiteraron a lo largo de la jornada de ayer en torno, sobre todo, a las dos acciones polémicas del partido desencadenadas primero por las decisiones tomadas desde las sala VOR, en la que estaba al mando un exárbitro que tuvo la Segunda División como su techo arbitral, y después confirmadas por el colegiado José Luis Guzmán Mansilla, que se contradijo en sus determinaciones iniciales al decretar como penalti las manos cometidas por Dani Vivian, a los 5 minutos de juego, y por Yuri Berchiche, a los 68, dos acciones polémicas y que generaron las protestas del conjunto rojiblanco, que se sintió perjudicado por el trencilla andaluz, que, para más inri, expulsó por doble amonestación a Gorka Guruzeta, que dejó a su equipo con diez en el tramo final, y segundos después a Iñigo Lekue, que permanecía en el banquillo, por lo que los dos futbolistas causarán baja en la próxima cita liguera de los leones, el sábado en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla, que está noche se enfrenta al Elche.
La plantilla del Athletic regresó ayer al trabajo en Lezama con el foco dirigido al trascendental encuentro del miércoles en Bérgamo frente a la Atalanta y donde se juega continuar con opciones en la Champions, pero el colectivo rojiblanco también dio vueltas al revés en Son Moix que le deja en una situación preocupante en LaLiga EA Sport, donde su transcurrir deja a su masa social más fría con el paso de las jornadas. No en vano, el conjunto rojiblanco encadena cuatro jornadas consecutivas sin conocer la victoria y en las que solo ha sumado un punto de doce posibles, por lo que, aunque no se han encendido aún la luz roja de alarma, sí se ha activado la amarilla que indica riesgo, una vez que la vía europea se aleja, a ocho puntos vista, mientras que comienza a inquietar un momento en el que el equipo bilbaino no puede evitar echar un ojo a la zona baja, ya que los puestos de descenso, tras el triunfo del Valencia en Getafe, se sitúan a solo cinco puntos, de ahí la relevancia del choque en terreno sevillista.
Lo cierto es que los números de este Athletic no son nada halagüeños y retratan uno de los cursos más negativos de Valverde de sus diez temporadas al frente del banquillo rojiblanco, por lo que el txingurri asume que tiene que dar con la tecla para reanimar a un equipo que en los últimos meses hace agua en defensa y proyecta un ingente número de oportunidades de gol desperdiciadas, como así lo ratificó en Son Moix, donde dejó pasar la oportunidad, primero, de llegar al descanso con ventaja en el marcador y, segundo, de empatar por lo menos en dos remates claros en los minutos finales. No en vano, el Athletic solo suma 19 goles en veinte jornadas, el segundo peor registro a estas alturas de Valverde en Bilbao, que vivió su pico más bajo en la campaña 2014-15, cuando los leones solo contaban con 20 puntos frente a los 24 actuales y con una producción ofensiva de únicamente 16 dianas. Es también su campaña en la que, junto a la 2015-16, más goles ha recibido, 28, recorridas veinte jornadas, con el agravante de que solo ha dejado su puerta en cinco ocasiones en liga.
El propio Unai Simón dio un pequeño tirón de orejas a sus compañeros minutos después de certificarse la derrota ante un afortunado Mallorca. “No podemos estar esperando a que nos den un golpe para reaccionar”, declaró el meta rojiblanco, conocedor de que parte de los males de este Athletic se explican en sus desconexiones defensivas en ciertas fases de los encuentros y que tanto penalizan. En los cuatro partidos oficiales consumados este 2026, los leones ha encajado 12 tantos, una media de tres goles por partido, una cifra desgarradora y que cobra todavía un matiz más alarmante cuando diez de esas dianas las ha recibido en el primer tiempo, lo que deja en mal lugar al colectivo en cuanto a esa falta de concentración que se entiende es innegociable para un entrenador. Osasuna se adelantó a los 34 minutos, el Barça hizo cuatro goles en la Supercopa entre los minutos 22 y 38, la Cultural Leonesa ejecutó tres entre el 16 y el 41; mientras que el Mallorca marcó el primero a los cinco minutos y el segundo, a los 42. El enfado de Simón es evidente.