La estadística juega a favor del Athletic cuando comparece en El Sadar. No en vano, el conjunto rojiblanco se ha llevado los tres puntos de Iruñea en siete de sus últimas diez visitas a Osasuna, un dato demoledor que retrata las buenas vibraciones de los leones cuando compiten en el guarida rojilla. Una de esas alegrías se les llevó en la primera campaña de la segunda etapa de Ernesto Valverde en el banquillo bilbaino, cuando el Athletic despachó once años atrás al conjunto navarro, al que infligió una llamativa goleada por 1-5 en un derbi en el que los vizcainos fueron muy superiores a un endeble Osasuna.

El Athletic, que con aquel triunfo se asentaba en puestos de Champions y que la postre lo certificaron con su clasificación a final de aquella liga para la máxima competición continental, se aprovecharon de las debilidades defensivas de Osasuna para adelantarse muy pronto en el marcador, a los 3 minutos, gracias al acierto de Markel Susaeta, que los navarros reacciones y firmaron el empate 7 minutos después por medio de Armenteros. Aritz Aduriz, sin embargo, bajó el subidón navarro porque solo tardó 180 segundos para hacer el 1-2. Aduriz, ya en el segundo acto, puso la sentencia y la expulsión después del local Arribas no hizo más que aumentar la renta de los leones, que volvieron a marcar con la firma de Ibai Gómez.

El frenesí rojiblanco lo acentuó Kike Sola, uno de los fichajes del Athletic para aquella temporada. El de Cascante, que no tuvo fortuna y que fracasó en su etapa en Bilbao, había reaparecido tras una lesión muscular y regresaba a la que fue su casa hasta pocos meses atrás para hacer el definitivo 1-5 en lo que fue su primer tanto como futbolista del Athletic. Kike Sola solo sumó 27 partidos oficiales en sus tres temporadas como león y al gol mencionado, el único que ejecutó en liga, se añadieron cuatro más en el curso 2015-16, con dos dianas en Europa League y otras dos en Copa.