NO era el de anoche un partido cualquiera para Kepa Arrizabalaga, quien posó como titular y brilló por primera vez en el Santiago Bernabéu con el culebrón protagonizado con el Real Madrid de por medio fresco aún en la memoria colectiva. La situación contractual del guardameta rojiblanco, cuya vinculación con el Athletic tocaba a su fin al término de la presente temporada, dio pie durante el mercado invernal a todo tipo de informaciones y rumores hasta que el 22 de enero, mientras se recuperaba de una lesión, el de Ondarroa renovó su contrato como león hasta 2025 con una cláusula de 80 millones de euros.

Lo celebró Josu Urrutia y lo lamentó Florentino Pérez, quien no quiso forzar a Zinedine Zidane a incorporar a un portero que el técnico francés se encargó de decir públicamente que no necesitaba. Ayer, en el Bernabéu, Keylor Navas y Kepa Arrizabalaga volvieron a ponerse frente a frente en un partido marcado por el morbo en las porterías y que terminó en tablas, gracias a la gran actuación que firmó a título individual el vizcaino, quien sumó un total de nueve paradas para frenar al Madrid hasta el minuto 87.

Fue entonces cuando Cristiano Ronaldo, que se había topado con el larguero en el minuto 9, perforó las redes de la meta rojiblanca para desesperación de Arrizabalaga, que vio cómo el astro portugués lograba desviar un disparo de Luka Modric para introducirlo por sorpresa dentro de la portería. En los 86 minutos anteriores, ningún jugador del Madrid fue capaz de superar al portero del Athletic, colosal en una noche en la que muchas miradas se centraron en su figura desde el pitido inicial. La respuesta a una presión que bien podía haber pasado factura a más de uno, sin embargo, no pudo ser más satisfactoria por parte del ondarrutarra, quien firmó intervenciones de sumo mérito para evitar que Asensio, Marcelo, Varane, Lucas Vázquez y el propio Ronaldo, en dos ocasiones, cantaran bingo antes del tanto con el que el luso puso el 1-1 en el luminoso.

Muchos y variados fueron, sin ir más lejos, los remates con los que los jugadores de Zidane intentaron batir a Arrizabalaga en un encuentro en el que el conjunto blanco no dejó de merodear el área bilbaina durante la práctica totalidad del choque, en el que Keylor Navas vivió una noche mucho más plácida. Superado por Iñaki Williams en el minuto 14 y salvado por Carvajal y el larguero en el minuto 64, su única parada llegó en el tramo inicial del envite. San José, en una clara ocasión de gol, se topó con su cuerpo en el vis a vis entre ambos para lamento del iruindarra y satisfacción del costarricense, que se hizo grande ante el 6 del Athletic para despejar el esférico e impedir el 0-1.

El duelo bajo palos, por tanto, bien podría afirmarse que lo ganó ampliamente Arrizabalaga, pese al empate final que reflejó un marcador que tampoco sonrió a ninguno de los dos equipos en el partido disputado en la primera vuelta en San Mamés, donde ambos mantuvieron la portería a cero.

“eRA UN PARTIDO MÁS” Una vez finalizado el encuentro de ayer, el guardameta rojiblanco, a quien alabó Ziganda por su gran actuación en el plano individual, tuvo que responder a un carrusel de preguntas relacionadas con el Madrid. “Era un partido más”, fue lo primero que quiso recalcar Arrizabalaga al ser cuestionado por su primer partido en el feudo blanco, donde admitió tener ganas de jugar, pero solo porque “nunca había tenido la posibilidad de hacerlo antes”.

“Siempre que juego con el Athletic trato de hacerlo lo mejor posible”, resaltó asimismo el de Ondarroa, que sobre la presión extra que pudo padecer ayer indicó que “también la sentí en el partido de la primera vuelta, pero trato de aislarme de todo eso y centrarme en lo mío”. Tras afirmar que no sintió ningún trato “especial” para bien, ni para mal por parte de la afición madridista, un periodista de Madrid preguntó a Arrizabalaga si cerraba definitivamente las puertas al club blanco, a lo que el vizcaino respondió: “Renové con el Athletic siete años y medio, estoy muy contento y es el equipo en el que llevo desde los nueve años”.