Europa como vía de escape tras la mala Liga
Perdido en la tabla en Liga, a diez puntos del sexto y a otros tantos del descenso, el Athletic debe centrarse en la Europa League, un torneo que motiva y que no exige ganar para avanzar
bilbao - El errático caminar del Athletic en liga, donde se halla situado en tierra de nadie, en la décimo cuarta posición, a diez puntos de la sexta plaza que ocupa el Villarreal y a la misma distancia de la Unión Deportiva Las Palmas, que marca la línea del descenso, la Europa League, con la que San Mamés se citará este jueves (21.05 horas) tres meses después, asoma como una vía de escape. La única manera de salvar una temporada que, de no ser por la competición europea, iría camino de recibir un grosero suspenso y que vivió su pico más bajo con la eliminación copera a manos del Formentera, de Segunda División B. A día de hoy, las cosas no le van mucho mejor a un equipo que no ha ganado ninguno de sus seis últimos compromisos ligueros, con un bagaje de cuatro puntos de dieciocho posibles.
Es en el torneo continental donde el Athletic ha ofrecido su imagen más competitiva, superando las dos rondas previas sin demasiados apuros -pese a que frente al Panathinaikos llegó a ir perdiendo por 2-0 antes de remontar en los instantes finales-, cumpliendo con los pronósticos en una fase de grupos que concluyó en primera posición y con el revitalizante triunfo del pasado jueves contra el Spartak de Moscú en la ida de dieciseisavos en un gran ejercicio de eficacia ante el vigente campeón de la liga rusa. La victoria por 1-3, eso sí, no fue el acicate que buscaban los jugadores y el cuerpo técnico, como así lo atestiguó la pésima imagen ofrecida el domingo en el Wanda Metropolitano, pero sí una ventaja suficiente para que pasar de ronda sea una obligación. Lo contrario sería una sorpresa negativa. Una especie de debacle; una más esta temporada.
Distintos miembros de la plantilla rojiblanca han apuntado en más de una ocasión que la competición europea les motiva. Lo demostraron en el partido disputado en la gélida Rusia, donde superaron los elementos que no invitaban demasiado al optimismo: el frío, el calor de la grada, la mala imagen en liga... Europa es otra cosa, genera una motivación extra y cuenta con una excepcionalidad con respecto al campeonato doméstico, pues una vez alcanzadas las eliminatorias, no es obligatorio ganar para avanzar de ronda. En el mejor de los casos podría valer con empatar ambos partidos dado el valor doble de los goles marcados a domicilio. Asimismo, no es imprescindible estar a un gran nivel los 90 minutos para obtener un buen resultado. Buena prueba de ello fue el choque ante el Spartak de la semana pasada, con tres goles en la primera parte y una segunda de repliegue en campo propio; el ya citado frente al Panathinaikos en la segunda fase previa, donde tres chispazos en nueve minutos le sirvieron al Athletic para remontar el 2-0 inicial de los locales; o el disputado en Alemania en la recordada campaña 2011-12 contra el Schalke 04, en el que los rojiblancos se trajeron la victoria y medio pase de ronda a Bilbao (2-4) al marcar tres goles entre el minuto 74 y el 93.
En la memoria colectiva perdura también la gesta de Portugal en la Eurocopa de 2016. El equipo liderado por Cristiano Ronaldo empató los tres partidos de la fase de grupos y alcanzó los octavos de final como tercer clasificado. Venció 0-1 a Croacia con un gol en el minuto 117 de la prórroga; alcanzó las semifinales tras eliminar a Polonia en la tanda de penaltis; ganó 2-0 a Gales y en la final se impuso a Francia en el tiempo extra. Logrando así su primer título continental con un balance de cuatro empates y tres victorias, dos de ellas en la prórroga. El verbo competir elevado a su máxima potencia.
regresos importantes Para el partido de vuelta de dieciseisavos frente al Spartak de Moscú, José Ángel Ziganda recupera el gen competitivo de Aritz Aduriz, máximo realizador de la Liga Europa con siete goles, a los que hay que sumar tres más logrados en las dos fases previas, y de Raúl García, así como el sacrificio y las ganas de Yeray Álvarez, notable en su regreso tras ocho meses de inactividad. Los tres causaron baja en el Metropolitano y el equipo notó sus ausencias. Por contra, el técnico no podrá contar con Iñigo Martínez, que ha caído de pie en el Athletic, pero que no puede jugar en Europa al haberlo hecho ya con la Real Sociedad esta temporada.
Tres altas que deben servir para que el equipo alcance los octavos de final y, en la medida de lo posible, repita la efectividad exhibida en tierras rusas. Allí, el Athletic disparó a puerta en tres ocasiones -pese a que la UEFA solo contabilizó dos, pues no le dio el gol a Mikel Rico- e hizo pleno. Nada que ver con lo acontecido en sus tres últimos compromisos ligueros, en los que no ha anotado ni un solo gol, igualando la marca negativa del curso 2011-12, con Marcelo Bielsa en el banquillo. Además, frente a Girona y Atlético de Madrid los leones no dispararon ni una sola vez entre los tres palos y, aunque ante el Las Palmas lo hicieron en cinco ocasiones, no vieron puerta. Perdido en tierra de nadie en liga, la Europa League debe servir como una vía de escape.