UNA tarde de reencuentros. Eso supondrá para Gorka Iraizoz (Iruñea, 6-III-1981) y Jonás Ramalho (Barakaldo, 10-VI-1993) la cita de mañana ante el Athletic, que visitará Montilivi en un momento diametralmente opuesto para los intereses personales del guardameta y del defensa del Girona, respectivamente. El presente, no en vano, señala a Iraizoz como suplente, mientras que Ramalho ha adquirido en las siete últimas jornadas un cartel de titular que, no obstante, podría perder en cualquier momento en beneficio del central canario Juanpe Ramírez.

En el caso del veterano portero navarro, bien podría decirse que la temporada no está transcurriendo de la manera que hubiera deseado en un principio, al haberse visto relegado a la suplencia tras arrancar el curso como titular. El exrojiblanco, que abandonó el Athletic el pasado verano con la intención de volver a asentarse bajo los palos tras perder dicho privilegio debido a la poderosa irrupción de Kepa Arrizabalaga, no ha podido mantenerse firme en un once inicial en el que no asoma en liga desde el 15 de octubre del año pasado. Pablo Machín, entrenador del Girona, optó en la novena jornada del campeonato por realizar un cambio en la portería y conceder la titularidad al marroquí Yassine Bono, quien desde entonces no ha dejado pasar su oportunidad.

Sus buenas actuaciones, apenas empañadas por un par de errores cometidos en los trece partidos de liga que acumula defendiendo la meta catalana, mantienen a Iraizoz en un banquillo del que salió de manera fugaz dos jornadas atrás en la visita al Wanda Metropolitano. Unos problemas físicos de Bono mediada la primera mitad volvieron a dar la alternativa al veterano cancerbero navarro en una cita que acabó en tablas, pero que no sirvió para que Iraizoz se ganara de nuevo la condición de titular. En la primera vuelta, en San Mamés, el iruindarra sí tuvo la oportunidad de colocarse bajo los palos de unas porterías que conocía a la perfección.

Fue en ellas, sin ir más lejos, donde puso el punto final a una larga trayectoria como león que finalizó el 30 de junio del pasado año. En la penúltima jornada de liga, en el último partido del curso del Athletic como local, el guardameta recibió un homenaje que solo se vio lastimado por el lugar que ocupó en el banquillo y por el inesperado empate que arrancó el Leganés de La Catedral. Iraizoz, aun así, dio la vuelta de honor a San Mamés para despedirse de la que fue su afición durante diez temporadas. Las estadísticas, a día de hoy, recuerdan con letras mayúsculas el legado de Iraizoz en el Athletic, al ser el tercer guardameta que más partidos oficiales ha jugado en la historia del club con un total de 392, superado solo por los 402 de Carmelo Cedrún y los 614 del legendario José Ángel Iribar.

ramalho, de menos a más Jonás Ramalho, por su parte, ha ido de menos a más durante una temporada en la que necesitaba demostrar su valía para fajarse en la élite. Después de disputar solo trece partidos durante sus dos años como jugador de la primera plantilla del Athletic, el central de Barakaldo vive un año sumamente importante para su porvenir.

La campaña, sin embargo, no arrancó bien para sus intereses, puesto que Machín prescindió de sus servicios en las cinco primeras jornadas. En la primera, para más inri, Ramalho ni siquiera consiguió colarse en una convocatoria en la que sí logró hacerse un hueco a partir de entonces, aunque tuvo que ver el partido de San Mamés desde el banquillo en la tercera cita liguera. No corrían buenos tiempos para el vizcaino, convertido en suplente habitual después de haber brillado con luz propia la pasada campaña en el histórico ascenso del Girona a Primera División.

Tuvo paciencia para esperar su momento el de Barakaldo, que se estrenó en la sexta jornada con el Barcelona como rival en Montilivi. La cita, que finalizó con un contundente 0-3 a favor del cuadro blaugrana, sirvió para ver compartir alineación a Iraizoz y Ramalho. Ambos volvieron a coincidir en el once de Machín tres semanas después ante el Villarreal, el envite que mandó al banquillo al portero navarro. Para Ramalho, sin embargo, supuso el inicio de un despegue que podría permitirle jugar de inicio ante el Athletic en un choque “especial para mí por todo el tiempo que he pasado allí y porque es un club que me acogió desde niño y me hizo futbolista”, según subrayó ayer el propio defensa, quien calificó como “muy importante” la pérdida rojiblanca de Aymeric Laporte, aunque “Iñigo Martínez es otro gran jugador”.