jOSÉ Ángel Ziganda lo dejó caer en su comparecencia la víspera del derbi del viernes frente al Eibar. La marcha de Aymeric Laporte al Manchester City, que se consumaría mañana de forma oficial una vez que la entidad inglesa deposite en la sede de LaLiga el cheque con los 65 millones de euros a los que se eleva la cláusula de rescisión del contrato del de Agen, abre un nuevo tiempo, sobre todo a la hora de buscar un sustituto en el mismo vestuario, fuera de la casa, con todas las miras puestas en la figura del realista Iñigo Martínez, o en la propia cantera, momento en que surgen los nombres de los cachorros que ejercen en la zona central de la defensa. Ziganda desveló que en caso hipotético, no podría citar ante el cuadro armero a Óscar Gil, que ya debutó como león en el primer capítulo de la eliminatoria de Copa, porque debía cumplir un partido de sanción por acumulación de amarillas (vio la quinta en la pasada jornada ante el Real Unión) y subrayó una traba burocrática que hacía casi inviable la opción de Unai Bilbao, que quizá encarna, con sus debidas diferencias, el perfil más cercano al de Laporte.

El caso Unai Bilbao ha generado un dilema en la dirección deportiva. El capitán del Bilbao Athletic, que fue reclutado en el verano de 2011 del Barakaldo juvenil, es el futbolista más veterano de la plantilla que dirige Gaizka Garitano y es, junto a Tarsi, el único jugador de la generación del 94, que mediatiza un posible salto al primer equipo. El barakaldoarra, zurdo y de 192 centímetros de altura, es consciente de que a día de hoy se le cierra una puerta por culpa de la normativa. El próximo domingo, 4 de febrero, cumplirá 24 años de edad, por lo que ya no luce la condición de sub’23 y que le penaliza en el supuesto de que le llame Ziganda, que no le reclamó para el amistoso del lunes frente al NK Rudes croata pero sí lo hizo en el duelo conmemorativo del centenario del Barakaldo. Si estrena como león, ya no tiene posibilidad de retornar al Bilbao Athletic para lo que restaría de competición en el grupo II de Segunda División B.

larga espera Kuko Ziganda tiene información de primera mano de Unai Bilbao, que ayer volvió a ser titular en el filial con el que superó al Arenas en un derbi en el que mandó un balón al poste derecho de la meta getxotarra tras asistencia de Iñigo Vicente. No en vano, el de Larraintzar le ha tenido a sus órdenes durante tres temporadas en el Bilbao Athletic, si bien no tuvo toda la continuidad esperada debido a las lesiones, la más importante la que sufrió el año pasado en un hombro y que le dejó en la enfermería más de dos meses. Entonces, hacía pareja con Unai Núñez, con el que se entendía a la perfección, y con anterioridad ejerció junto a Yeray en sus trece presencias con los cachorros en la Liga 1,2,3.

Unai Bilbao, que este curso solo se ha perdido dos jornadas debido a unas molestias, tiene marcada en rojo esta campaña, en la que ha entrado en su último año de contrato. A una semana de alcanzar los 24 años, el de Barakaldo, un jugador con poderío en el juego aéreo entre otras virtudes pero que debe corregir algunos desajustes, asume que se le acaba el ciclo en el Bilbao Athletic, por lo que aún confía en tener una oportunidad para dar el salto al primer equipo. La marcha de Laporte había acentuado ese sueño, pero este depende de la dirección deportiva y del propio Ziganda. No en vano, un estreno con el primer equipo le marcaría un antes y un después, si bien a día de hoy el club no maneja esa alternativa. Prefiere que el central continúe con el equipo de Gaizka Garitano, aunque el fútbol da muchas vueltas y podría llegar ese momento en que Ziganda necesitara de sus servicios, o, como mal menor, podría tener la opción de hacer la próxima pretemporada.