EL partido ante el Eibar, señalado en el calendario para intentar subir posiciones en la clasificación tras los dos empates firmados a domicilio ante el Espanyol y el Getafe, no pudo resultar más decepcionante para la afición rojiblanca, que asistió al enésimo ejercicio de impotencia de los pupilos de José Ángel Ziganda. A pesar de encadenar anoche la décima jornada consecutiva sin conocer la derrota, con siete empates y solo tres victorias entre medias, los leones vieron cómo la parroquia bilbaina reprobaba con silbidos el juego desplegado durante noventa minutos que se hicieron eternos para buena parte de la hinchada rojiblanca, que solo encontró motivos para aplaudir en las internadas por banda de Iñaki Williams, asistente en el gol con el que Aritz Aduriz alcanzó los cien tantos desde que cumplió la treintena de edad.

La acción, no en vano, se convirtió en una de las escasas jugadas de peligro que fue capaz de generar el Athletic, que terminó el derbi con un 42% de posesión, por el 58% que firmó el Eibar, que finalizó el choque empujando a los rojiblancos contra su propia área. Fruto de ello, a diez minutos del final, comenzaron a multiplicarse los pitos en La Catedral, donde el Athletic solo ha sido capaz de sacar adelante tres de los diez envites ligueros disputados. A los pobres resultados como locales, además, se une un juego que volvió a dejar anoche más que decepcionada a una afición que tuvo que volver a frotarse los ojos al ver cómo los jugadores replegaban las líneas en el tramo final del choque para intentar sobrevivir y contener las acometidas del Eibar, a quien el empate cosechado en San Mamés supo a poco.

Las muestras de descontento desde la grada, que fueron a más a medida que se sucedieron los minutos después de una primera mitad en la que reinó el silencio, llegaron así al campeonato liguero después de que se hicieran patentes también en Copa y Europa. Al igual que ocurrió tras la dramática eliminación copera a manos del Formentera, equipo que milita en la categoría de bronce que se impuso en San Mamés por 0-1; y en la derrota por idéntico resultado frente al Zorya Luhansk en la segunda jornada de la fase de grupos de la Europa League, la afición rojiblanca no pudo evitar despedir al Athletic con una sonora pitada que no hizo sino reflejar el descontento generalizado en torno a un equipo que no termina de carburar bajo la batuta de Ziganda, señalado anoche por su última decisión en una cita en la que los cambios realizados no sirvieron para mejorar al colectivo.

VESGA POR SUSAETA La parroquia bilbaina estalló con la entrada al campo de Mikel Vesga en detrimento de Markel Susaeta a tres minutos del final, cuando más apretaba el Eibar. El técnico de Larraintzar, tras el partido, apuntó que debió haber llevado a cabo el cambio “con 1-0”. “Como aficionado puede quedar más o menos bonito, pero como entrenador creo que debería haberlo hecho con el 1-0, porque con los cambios más ofensivos el equipo se ha partido”, explicó Kuko, quien añadió en relación a los silbidos que “el público es soberano, no le ha gustado lo que le hemos dado y es entendido en fútbol”. También los comprendió Aritz Aduriz, quien apuntó que “la gente no está contenta y evidentemente no le falta razón”.