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Salir a competir

El Athletic, que vive sus horas más bajas, recibe al Barcelona con el objetivo de vender cara su piel, lo cual requiere combinar el desgaste físico con un buen uso de la posesión

Salir a competir

bilbao - Asumida la máxima dificultad que entraña compartir terreno de juego con el Barcelona durante noventa minutos y más aún imponerse al vigente líder de la categoría, que lo es porque solo ha cedido un empate, el Athletic se plantea el encuentro con la obligación de competir. Desde la perspectiva de un equipo sumido en una honda crisis de confianza, dicho objetivo significa básicamente transmitir la inequívoca voluntad de hacer las cosas de la mejor manera posible. De la voluntad que exhiban los elegidos por José Ángel Ziganda no se duda, pero solo con eso no alcanza para poner en aprietos a los azulgranas. Sería interesante que, además de intensidad y despliegue, se utilizase la cabeza. El contexto no anima a depositar demasiadas esperanzas en lo que vaya a ofrecer el Athletic, sin embargo en algún momento tiene que llegar el punto de inflexión.

El fútbol depara a menudo lo inesperado. Nunca se sabe qué enciende la chispa que destroza un pronóstico abrumador o desemboca en un espectáculo reconfortante. Esto segundo, si se diese esta noche, ya sería una gran noticia. Se podría traer a colación el 4-0 registrado en la ida de la Supercopa, aunque con la que está cayendo parezca del todo improcedente. Recordar, así de pasada, el ambiente fúnebre, de total resignación, que en aquellas fechas de agosto se respiraba en Bilbao, con el Athletic lamiéndose las heridas todavía abiertas de la final de Copa celebrada en mayo. Descartado un triunfo concluyente, San Mamés se daría por satisfecho si el equipo se faja y vende cara su piel.

No es cuestión de conformarse con lo mínimo, sino de alentar una expectativa razonable después de lo visto en los tres partidos previos. Tras tocar fondo, el comportamiento ante el Sevilla queda lejísimos, aunque solo hayan transcurrido dos semanas, pero es la referencia más a mano. Recuperar cierta solvencia, unas dosis de orden y algo de atrevimiento, se antoja innegociable.

No obstante, es prioritario aprovechar al máximo los turnos de posesión. No existe otra fórmula que procure llegadas y fuerce al rival a recular, que es la tarea que más le desagrada. Robar para perder seguido es un ejercicio agotador, imposible de soportar. Sin balón resulta inviable darle sentido a la presión y el esfuerzo defensivo, especialmente cuando el oponente es un insaciable acaparador del mismo. Los recursos del Barcelona son múltiples, empezando porque en sus filas cuenta con un hombre que habita en otra dimensión, pero como colectivo representa el paradigma del manejo. No discutirle la propiedad del balón equivale a ponérselo en bandeja.

balenziaga, no Ziganda no adelantó el plan que le gustaría desarrollar. De la alineación tampoco anunció nada, aparte de confirmar la titularidad de Arrizabalaga, y convocó a una veintena de efectivos. La verdad es que si hay que guiarse por las decisiones que adoptó de cara al partido de Copa del miércoles, el equipo está suficientemente perfilado. Faltaba por aclarar un aspecto en la zaga, pues Balenziaga se sometió a una última prueba en la sesión vespertina de ayer que no superó. Lo previsible es que, aparte del portero, el único que repita de los que estuvieron de salida en Formentera sea Lekue en uno de los laterales, optando al otro Bóveda y Saborit.

El escaso margen de tiempo entre partidos aconsejaba velar por el estado físico de quienes van a afrontar la exigente visita del Barcelona. Por otra parte, por muchas rotaciones que se hayan registrado, Ziganda ha ido moldeando un bloque para disputar la liga, en el que figuran con frecuencia una serie de jugadores. No puede hablarse de una formación cerrada, pues en algunos puestos el técnico ha ido alternando al personal.

Está cantado el concurso de la pareja Núñez y Laporte, quien entre semana por fin tuvo un respiro. En la línea de centrocampistas los cambios son una constante. Hoy es probable que actúen San José e Iturraspe, que de inicio únicamente han coincidido ante el Atlético de Madrid y el Valencia, si bien en Mestalla a su lado estuvo Vesga. Está por ver cómo se coloca Raúl García, quien ante el Sevilla completó esa especie de triángulo utilizado en la cita previa. Es decir, no jugó tan cerca de Aduriz y se supone que con ello el entrenador pretendía subsanar las carencias en labores de creación o transición que tanto vienen lastrando el juego. Las bandas serían para Williams y Córdoba, con Aduriz en punta. Cabe asimismo que Williams y Aduriz sean los delanteros, mientras Raúl García y Córdoba retrasan unos metros su punto de partida.