Toca centrarse en la Champions League
Pese a la escasez de puntos en Liga que tanto preocupa a Valverde, el Athletic no ha desentonado antes de afrontar la visita de un Shakhtar que le exigirá un gran esfuerzo
Bilbao - A Ernesto Valverde le preocupa verse con solo tres puntos en el casillero después de las tres primeras jornadas de Liga. Aspiraría a llevar cuatro o seis tras enfrentarse a Málaga, Levante y Barcelona, de modo que no le cuadran las cuentas y, además, le incomoda el hecho de que con semejante balance ahora el foco se ponga sobre el primer partido de Champions, como si esto restase trascendencia a lo que constituye el principal objetivo deportivo de la temporada, un puesto similar al cuarto conseguido el año anterior. Sin embargo, resulta inevitable que durante las próximas horas la atención se centre en Europa. En principio porque se debe seguir observando esa regla de oro que dice que el siguiente partido es el más importante, el único, y lo que toca es medirse al Shakhtar Donetsk que comparece el miércoles en San Mamés.
El Granada viene luego, el próximo sábado, pero Valverde no se contuvo y antes de dejar Barcelona pidió la victoria sobre el conjunto que dirige Joaquín Caparrós y también en los compromisos posteriores con Rayo y Eibar. Deseos aderezados por la cuota de ansiedad que al parecer originan las derrotas de La Rosaleda y el Camp Nou. Dado que los resultados habidos son inamovibles, conviene fijarse en el comportamiento ofrecido para calibrar el momento del equipo. No se le ha escuchado al entrenador censurar a sus hombres, ni siquiera por lo que dejaron de hacer en el estreno liguero, donde en última instancia las decisiones arbitrales ejercieron un influjo evidente impidiendo adecentar en el marcador lo que se podría calificar como una tarde tonta.
Por lo demás, no se encuentran razones de peso para adoptar una postura pesimista. Aparte de dar buena cuenta del Nápoles, que era lo prioritario en esta fase inicial del calendario, el Athletic cumplió frente al Levante y el sábado cuajó una actuación más que aceptable ante un Barcelona bastante más sólido y agresivo que el conjunto lánguido gestionado por el Tata Martino. A ver cuántos puntos vuelan del Camp Nou si Luis Enrique es capaz de mantener el nivel de exigencia que han interiorizado Messi y su tropa.
La conclusión al cabo de cinco encuentros es que el equipo se halla en la misma línea de la temporada anterior. Quizás necesite aún ajustar piezas, hay jugadores funcionando por debajo de su registro habitual, pero colectivamente se observa un comportamiento interesante, sobre todo en labores de contención, donde es obligado mencionar el plus que viene aportando Iraizoz. Es cierto asimismo que falta soltura en la creación, que se echa de menos mayor profundidad, pero el personal demuestra que tiene la lección fundamental perfectamente aprendida y, si se exceptúa un tramo del primer choque con el Nápoles, ha transmitido la sensación de firmeza y laboriosidad que sirvió para lograr un notable balance defensivo, clave para el afianzamiento del proyecto, por no citar la enorme fiabilidad mostrada en calidad de anfitrión. Lo sucedido con el Barcelona no se puede meter en el mismo saco en el análisis porque desde hace un montón de años, ni en su mejor versión, ha podido anular la extraordinaria productividad ofensiva de los azulgrana en su feudo.
el peligro ucraniano En definitiva, no se intuyen síntomas que propicien inquietud. El Barça y alguno más pertenecen a otro mundo, el resto son rivales asequibles, incluso si poseen un delantero con una ficha anual de más de cinco millones de euros, que sería el que dirige Rafa Benítez. Tampoco el Shakhtar es una perita en dulce, aunque a una gran mayoría de aficionados le diga poca cosa. El ucraniano es un bloque muy competitivo, que se pasea en su país y plantea serios problemas fuera de sus fronteras, si no que le pregunten al Barcelona cómo lo pasó en la edición de la Champions de hace cinco años o más recientemente cómo les fue a Chelsea, Roma, Juventus o United.
El Athletic, aun con tres puntos en Liga, llega entero, con crédito, a la cita de pasado mañana, que puede marcar el signo del Grupo H. La victoria no garantiza la clasificación, si bien otorga una posición consolidada antes de acometer los desplazamientos consecutivos a Borisov y Oporto. Cualquier otro desenlace obligaría a remar contracorriente demasiado pronto.