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La ilusionante precocidad de Laporte

El central zurdo causa una grata impresión en su breve estreno en la élite, coincidente con el adiós del club de Amorebieta Un problema de rodilla le sacó del equipo y le aboca a pasar por el quirófano

La ilusionante precocidad de LaporteJuan Lazkano

BILBAO. Entre las pocas noticias positivas que ha generado esta temporada es obligado mencionar el ingreso de Aymeric Laporte (Agen, 1994) en la plantilla de Marcelo Bielsa. Siempre es ilusionante el salto a la élite de un joven que trabaja en Lezama y aún genera mayor expectación cuando, como es el caso, acorta tan llamativamente el proceso de formación y es reclamado arriba con el escaso bagaje de ocho partidos en el filial.

La verdad es que el central zurdo causó sensación en sus primeras actuaciones y su entrada se interpretó como muy oportuna porque vino a atenuar el problema planteado por la deficiente disposición de Fernando Amorebieta. Las trayectorias de ambos se cruzaron el pasado enero: el chaval asomó como el relevo natural del veterano, que desapareció entonces de las alineaciones para no volver, algo que hoy se sabe a ciencia cierta. Poco antes de que se anunciase la ruptura de las negociaciones con Amorebieta, el club ya se había asegurado la continuidad de Laporte hasta 2015.

Desde su estreno en el intrascendente partido de la liguilla de la Europa League celebrado en Israel, el chaval apuntó maneras que se verían ratificadas en la Liga, donde gozó de su primera titularidad frente al Mallorca, el rival que visita Bilbao mañana. Luego el entrenador rojiblanco perseveró en la apuesta y le concedió trece jornadas más para que fuera cogiéndole la medida a la categoría, hasta que un problema físico frenó en seco su trayectoria. En ese período de rodaje intensivo, Laporte exhibió su desparpajo, un bonito toque, potencia en carrera y unos fundamentos defensivos interesantes. Cierto es también que afloraron unas limitaciones naturales en alguien sin experiencia y aún en período de formación, especialmente en las tareas más propias de su demarcación. Defectos subsanables que, no obstante, podrían ser la consecuencia de un exceso de confianza. Por su forma de comportarse en el campo se diría que Laporte transmite cierta suficiencia y ha podido dar la sensación de que va sobrado pese a ser un recién llegado.

Han sido varios los errores gruesos que ha cometido, apartado en el que destacan un par de expulsiones, algunas tarjetas amarillas y acciones concretas donde no ha medido bien las distancias o la velocidad del juego, con un costo reflejado en el marcador. Pecados de juventud, nada que impida vislumbrar en él a un jugador de proyección, lógicamente necesitado de un plazo más amplio para hacerse a la categoría. La insistencia del entrenador argentino, que le emparejó indistintamente con Borja Ekiza, Carlos Gurpegi o Mikel San José, en el puesto de central acaso le concediera a los ojos del aficionado un estatus en el equipo que todavía no le corresponde.

EXPERIMENTO

La decisión de situarle en el lateral izquierdo en dos encuentros, en los que dejó en el banquillo a Aurtenetxe, corroboraría que para Marcelo Bielsa posee un enorme potencial. Aunque Laporte acusó la variación, dejó detalles que, unidos a su tendencia natural a incorporarse al ataque, en absoluto le descartan como un defensa de banda en el futuro. En mitad de este experimento, ante el Sevilla en el Sánchez Pizjuán, resultó expulsado y ya no ha regresado a la competición. Suspendido para la cita con el Real Madrid en San Mamés, fue incluido en la expedición que se desplazó a Riazor, donde llegó a calentar en la banda. Fue su última aparición.

Ya en los días previos al choque con el Deportivo, tuvo molestias y a principios de la semana siguiente el club emitió un parte médico donde se aseguraba que, realizada la oportuna revisión del especialista, sería sometido a una intervención. La causa: "Rotura periférica del cuerno posterior del menisco interno de la rodilla izquierda". Sin embargo, lo que sucedió es que Laporte en vez de someterse a la operación apareció el pasado sábado correteando con el resto de la plantilla, que acababa de volver de Vigo, donde empató ante el Celta. No ha habido más información del Athletic sobre su estado, pero todo apunta a que pasará por el quirófano en breve y, desde luego, la competición se ha terminado para él esta temporada. De cara a la siguiente, el objetivo de Aymeric Laporte será competir por un puesto e intentar refrendar lo apuntado en su breve estancia en la primera plantilla.