Bilbao. Con el tráfico de la calle Pichichi cerrado, los operarios que dan forma al nuevo San Mamés continuaron ayer con los trabajos de la instalación del esqueleto de la cubierta que, una vez completada, tapará todas las tribunas del campo. Ayudados por dos grúas de grandes dimensiones, la complicada labor se prolongó durante bien entrada la noche. Aunque todavía quedan varios meses para que la continuación de La Catedral luzca como se ha diseñado en los planos, a día de hoy, las obras van al ritmo esperado, con lo que la inauguración prevista para el 15 de septiembre parece un hecho.
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