bilbao
eL Mirandés tiene acento vasco. Empezando por el entrenador Carlos Pouso -que ayer gritaba a los cuatro vientos desgañitándose que era "el día más feliz de mi vida"- que es de Leioa. Un clásico de los banquillos de Bizkaia; empezó a hacerse un nombre en el Arenas (2000-02) y despuntó en el Sestao River (2003-08). Después dio el salto al Eibar (2008-09) y debutó así en Segunda División, Guijuelo (2010) y su ya más que histórica etapa en el Mirandés, que además de plantarse en las semifinales de Copa, es líder de su grupo en Segunda B, completan la andadura de un técnico que ya es conocido a nivel casi mundial.
En el banquillo empieza la conexión del Mirandés con Bizkaia y Euskadi y sigue por la cantidad de jugadores de sangre vasca. Hay tres bilbainos: Antxon Muneta, que del Portugalete pasó al Barakaldo -donde empezó a asentarse en la categoría de bronce- para ser traspasado después al filial de Osasuna y recalar finalmente en Miranda. Le acompañan en la delantera Alain Arroyo (Portugalete, Sestao, Lemona, entre otros) y Ander Lanbarri, que pese a ser bilbaino su trayectoria en clubes vizcainos se limita al Lemona.
La otra vía vasca del Mirandés discurre por Gasteiz. Hasta cuatro futbolistas del equipo burgalés han nacido en la capital alavesa. Aunque César Fernández de las Heras, el autor del gol de la gloria de ayer, tiene una parte bilbaina, pues militó en el Athletic en dos etapas (96-99 y 02-05). Iñaki Garmendia, Aitor Blanco y Natxo Garro completan la nómina de alaveses. Pero, además, hay cuatro jugadores guipuzcoanos. Dos de ellos son donostiarras: Mikel Martins -formado en Lezama y que permaneció en el Bilbao Athletic desde 2003 a 2006- y Mikel Iribas -de la cantera de la Real-. Raúl García -ex del Barakaldo- es de Hernani y Haritz Mujika -de las categorías inferiores de la Real-, de Pasaia.
Este grupo de jugadores y sus compañeros hicieron ayer leyenda. Un equipo burgalés con sangre vasca que ansía enfrentarse ahora al Athletic.