"Sólo por ir a Qatar me sentí un elegido"
Etxeberria, que disfrutó de una meteórica ascensión en la cantera de la Real hasta su debut en la élite, agradece la oportunidad que Goikoetxea le brindó en el Mundial sub"20, donde fue Bota de Oro
Bilbao
VIENDO aquella convocatoria yo sentí que estaba entre los elegidos".
El 13 de abril de 1995, en el estadio Al Ahli de Doha y ante apenas un millar de espectadores, Joseba Etxeberria saltó por vez primera a las portadas. Una inesperada lesión de Fernando Morientes propició que Andoni Goikoetxea, seleccionador estatal sub"20, apostara por el elgoibartarra en el Mundial de Qatar, y éste no le defraudó desde aquel primer partido, ante Burundi, donde el aún txuri-urdin firmó dos de los cinco goles (1-5). Pero hasta ingresar en aquella nómina hubo que realizar un intenso recorrido por todas las categorías de Zubieta. "Estábamos en muy buenas manos y guardo buenísimos recuerdos de todos mis entrenadores. Tras la temporada 1992-1993, donde me convierto en el jugador de la Real que más tantos lograba en una campaña, comienzo la siguiente enrolado en el Juvenil B, con 15 años, pero asumiendo la responsabilidad de competir con chavales que me superaban en tres años en edad, a las órdenes de Jesús Mari Artajo. La noticia de que iba a formar parte de aquel grupo la recibo mientras disputo un torneo entre selecciones hispanoamericanas en Venezuela con la sub"17, marcando ante Portugal. Eso hizo que me llamaran para el encuentro clave ante Israel para acceder al Europeo de Irlanda, un choque que se jugó en Almendralejo y en el que hice una de las cinco dianas. En ese curso estuve también presente en la inauguración del nuevo campo de Mintxeta, en Elgoibar, dándose la circunstancia de que lo estrené con un gol, siguiendo una tradición familiar, ya que mi abuelo hizo el primer tanto que se registró en Ipurua, en Eibar", narra Etxeberria.
"En la Real pasé por todos los escalones muy deprisa. El 10 de abril de 1994, con solamente 16 años, 7 meses y 5 días, es una fecha muy importante para mí, ya que debuté con el Sanse (ahora Real Sociedad B) ante la Gimnástica de Torrelavega. Y es que la temporada 1994-1995 es la definitiva en mi vida de cara a dedicarme al fútbol de manera profesional. El entrenador era por entonces Mikel Etxarri, posteriormente secretario técnico del club. Ese verano fui convocado asimismo por la sub"18 estatal para disputar un torneo en Italia, donde sellé dos goles, uno ante Portugal y otro frente a Alemania. En total, con el filial jugué 28 partidos, marcando nueve goles. Y todo eso provocó que me llamaran para estar con el primer equipo", evoca Joseba, agradecido al trato y a las enseñanzas que le dispensaron todos los técnicos de la cantera donostiarra.
su estreno en primera división El 29 de enero de 1995 se sentó en el banquillo de Anoeta con la esperanza de disfrutar de algunos minutos y de saltar por vez primera al césped ya en la máxima categoría. Enfrente, el Espanyol. Corría el minuto 85 cuando Salva Iriarte le hace un gesto para que sustituyera a Iñigo Idiakez. Sueño cumplido. El primero de muchos que le aguardaban. "Por lo demás, yo seguía viviendo todavía en Elgoibar. Como ya entrenaba por las mañanas con la Real, incluso desde la etapa anterior del tándem Iriarte-López Ufarte, es decir, con Toshack de míster, me tenían que llevar para un lado y el otro Albistegi e Iturrino, porque aún no tenía ni carné de conducir ni tampoco coche. Pero aquello fue una gran suerte. Me sentía muy afortunado, dado que de gente tan experimentada como ellos, que para mí eran unos referentes, aprendía muchísimo. Eran tantos viajes que aquellas conversaciones hacían que yo supiera lo que ellos pensaban, y eso también me ayudó para ir creciendo", admite.
Era tal su progresión que Goikoetxea, siempre ojo avizor, cazó al vuelo sus cualidades y le reclutó para la misión mundialista en Qatar. "Ahí fue cuando surgieron los primeros problemas con la Real Sociedad. Ir con la sub"20 era una puerta que me abría al escaparate del fútbol. Hasta entonces era uno más de la cantera y creí que no podía decirle que no al seleccionador, que además se había fijado en un sub"17", señala. López Vallejo, César, Míchel Salgado, Iván de la Peña, Roger, Morientes, el mismísimo Raúl… "¡¿Cómo no iba a ir?!". "Estar con aquella gente, muchos ya muy conocidos en Primera División, era todo un privilegio, un lujazo", sentencia Etxeberria. "La Real no vio con buenos ojos que yo me marchara a aquella cita, alegando que cortaba mi progresión. Pero mi planteamiento era muy claro. Lo único que podía pasar era que estar allí me favoreciese, como a la postre así fue. Es más, Andoni ya me dijo: "Joseba, no sé cuánto vas a poder jugar, ni siquiera si vas a jugar algo, pero quiero que estés con nosotros porque sé que puedes aportar cosas. Quiero que vengas". Y yo, encantado", presume el delantero. Fue entonces cuando al Moro "le pegó un tirón en la parte de atrás y Goikoetxea me dio la alternativa".
Tras el citado par de goles que endosó a Burundi, la victoria sobre Japón (2-1) y la goleada a Chile (6-3), donde rubricó otros dos excelsos tantos, Etxeberria engordó su caché. Qué decir cuando en cuartos de final devoró a Rusia (4-1) con un hat-trick después de que el madridista Raúl abriera la cuenta. "La culpa de todo la tenía De la Peña. ¡Si es que me daba cuatro asistencias de gol en cada partido! Éramos una plantilla de altísimo nivel. Muchos jugadores eran referencias en sus respectivos equipos y yo simplemente acababa de debutar en la élite. Éramos la mejor selección de todas. Sin duda, de haber sido un campeonato como la Liga la habríamos ganado de calle. Pero tuvimos un mal día". Sucedió contra Argentina (0-3). Una albiceleste, dirigida por Pekerman, donde entre otros militaban los Sorín, Guerrero, Ibagaza y Biagini, éste último artífice del primero de los goles encajados, y que en la finalísima derrotó tirando de madurez 2-0 a la Brasil de Leonardo y Denilson.
siete goles en su zurrón Pese a que España cayó 3-2 ante Portugal en la pugna por el bronce; Etxeberria ya tenía su corona particular: la Bota de Oro. Con siete goles relevó en el palmarés al colombiano Henry Zambrano, quedándose a un tanto de la plusmarca del argentino Ramón Díaz en el Campeonato del Mundo de Japón"1979. El único futbolista del combinado estatal que anteriormente había logrado ser el máximo realizador había sido Sebastián Losada, en Moscú, en 1985, cuando su equipo cayó en la final contra el conjunto brasileño liderado por Glaucio. "Cuando llegué a casa con el galardón en la mano empezaron los primeros contactos con la Real Sociedad para renovar". Y con ello, las desavenencias, cantos de sirenas, ofertas más concretas… Y el Athletic.